Watchtower

El mundo está lleno de derechos que debemos manjear aunque sea en aspectos básicos y todos parecen ser primordiales: los primeros, esos que dicen que ayudan a regular la convivencia, es decir, la mentada ley; pero también como consumidor, los universales -esto tan utópico de «todos tenemos derecho a la vivienda, a un trabajo digno»-, etc. etc.

Pero, ¿qué pasa con los derechos de los que no se habla nunca y son aún más importantes que todos estos? Son los derechos que tal vez desconoces porque no te has dado cuenta de que se te han ido apartando con disimulo mientras te distraían con esos otros que son, casualmente, los que te quitan tu autonomía.

¿Cómo lo hacen? Favoreciendo tu enojo, tu crispación, contra agentes externos e intangibles, entes como, for example, el sistema económico o en general las injusticias de todo tipo (violencia, sexo, deporte, banca, política, terrorismo, alimentación, hay frentes abiertos a diario por miles de asuntos que enojarían a un monje tibetano si dejara su humilde morada). Es una distracción programada. ¿De qué derechos fundamentales hablo? Pues por ejemplo…

1) Me concedo el derecho a cambiar de idea sobre una anterior que pensaba que era lógica, razonable o llena de sentido común… ¡y si pensaba que lo era ya debía haber sospechado algo!

2) Me concedo el derecho a tener fluctuaciones de carácter sin tener que justificarme con nadie salvo con una madre -porque madre no hay más que una-.

3) En concreto, me concedo el derecho de no tener que justificarme si así no lo deseo y qué curioso que si lo medito nunca lo deseo.

4) Me concedo el derecho de no buscar patologías extrañas en comportamientos que a ojos ajenos se señalarían como negativos ya que no soy un autómata que procesa impulsos lógicos, ¡menuda tontería!, bip, bip, levántate, dúchate, ve a trabajar, bip, bip…

5) Respecto al punto cuarto, considero que mi ancestral legado salvaje -mi comunicación con el planeta como entidad y lo que esta representa: agua, fuego, aire, biodiversidad, etc.- es tan importante para mi vida como la racional y/o mi mundo sensible… y es por eso que soy tan animal.

6) Me concedo el derecho de ser yo mismo con todas las consecuencias salvo en dos circustancias: a) en una entrevista de trabajo donde tenga que parecer más imbécil que mi futuro jefe b) en un blog, donde el lector medio interpreta que todo lo que escribo es un copipaist de mi personalidad -si este escribe a, entonces seguro que es b– y que lo hago sin darme cuenta pero ellos son demasiado inteligentes como para no darse cuenta -ni tampoco de lo enamorado que están de sí mismos-.

7) Me concedo el derecho a estar enfadado, disconforme, inquieto, nervioso, ansioso o cualquier otro estado de ánimo similar como algo tan natural como estar en otro momento tranquilo, relajado, sosegado o otro estado similar a este… o a racionar el consumo de cafeína.

8) Me concedo el derecho a mentir cuando sopese que sus consecuencias me pueden ser beneficiosas como me podría suceder con determinado tipo de preguntas indiscretas a altas horas de la noche (gracias, Nat, para que luego digas que no te estimo).

9) Me concedo el derecho a ser franco cuando lo necesite salvo cuando marche a Francia, ya que entonces seré visigodo.

10) Me concedo el derecho a errar, equivocarme, fallar, etc. sin que se me caiga el cielo encima como a Asurancetúrix antes de empezar a cantar y sobre todo ¡me doy el derecho a que no venga un tio a decirme en su blog a hablarme de mis derechos, qué se habrá creído ese petulante!

Por poner un decálogo, vamos, podría seguir con otros 10. ¿Se capta el mensaje? ¿Me  falta alguno? ¿Tú añadirías o quitarías cual?

Iba a coger Let’s impeach the president del gran Neil Young pero luego me acordé de All along the watchtower del maestro Dylan y recordé una versión del 30 aniversario cantada por Neil. Y como una cosa te lleva la otra, encontré esta del canadiense con el Boss y dije, joder, qué bien suena. Y así es: la watchtower de nuestra conciencia que todo lo ve, como las torres de Mordor. 😀

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

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