La fe no mueve montañas

La fe no mueve montañas: sin embargo, he visto a Construcciones Acme derribarlas a pico y pala y el resultado es asombroso. Me pregunto, entonces, si esta es un recurso inútil, consuelo de tontos.

¿Qué sucedería si le arranco la fe a un sujeto? Que podría rellenarle el hueco con esfuerzo y trabajo.

-¡Eh, tranquilito! ¡Tú qué te crees, mi niño!

-Cristiano, le cambio la fe por el ser en potencia de Aristóteles, ya sabe, eso de lo que podemos llegar a ser que está en nuestro interior.

-A mi no me vuelvas loco con rollos que ahora no tengo la cabeza pa’ eso.

Muy bien. Pero si en vez de tener fe en que te suceda algo bueno vas a buscarlo, ganas más cosas en el camino, ¿no? A fin de cuentas, la gente que confía en la fe para casi todo -o tiene fe para dar y regalar- a menudo ve la vida de forma resultadista: lo conseguí, ¡qué bueno!, no lo conseguí, ¡me deprimo!

-Estás to’ loco.

Pero en el camino de ir a por el objetivo -y no quedarse a solas repitiendo los consejos de un librito de autoayuda- se puede conseguir de forma real si uno actúa para conseguirlo; también se pueden encontrar alternativas al objetivo que nos compensen o puede que descubramos otros que en un primer momento no eran primordiales -o habíamos pasado por alto- y pasan a serlo. Ese momento epifánico de: ¡yo lo que quiero en realidad es esto!

-¿Epi qué? Epi y Blas, no… Bueno, eso son verdades, a mí me ha pasao que estoy arreglando la moto y le digo a la piba: yo lo que quiero en realidad es tal y cual nena…

Lo que digo es que la fe está sobrevalorada. La fe esto, la fe lo otro… Se puede tener fe en cosas en las que no podemos intervenir -como ganar la lotería- pero, por lo general, son cosas prescindibles en nuestra vida. Por ejemplo, yo tengo fe en que un día venga al Festival Internacional de Cine Scarlett Johansson, tropezármela en la Playa del Inglés y quedarnos a ver el atardecer mientras nos ponemos cremita…

-¡Tú me pones cremitaaa, jaja, tás’ to loco! ¡Ños, está toa buena!

Es prescindible. No hay que confundir, tampoco, la fe con la constancia o las ansias de conseguir un objetivo concreto. La fe podría confundirse con un deseo pero la primera posee una serie de matices semánticos asociados a lo sacro, lo honorable -doy fe de alguna cosa-, etc.. Pero yo me refiero a la fe desnuda, como emoción para obtener algo: cuando tenemos deseos ponemos todo el empeño en conseguirlos, mientras que cuando tenemos fe, como dije más arriba, esta posee un componente externo que se escapa a nuestro control y, por lo tanto, no nos enriquece el camino que nos transporta a nuestros objetivos. ¡El camino es de por sí un objetivo!

-Chacho, te estás volviendo loco tú solo… Despaciiiito, que es mucha información…

¡En resumen, cristiano!: es más inteligente tener deseos en la vida que tener fe, que es poco práctica por no decir que es inútil. La fe es la opción para los que les guste todo hecho; el deseo es para la gente que le gusta ir a por lo que quiere.

-¡Ahora te entendí! ¡Yo también prefiero que me lo den todo hecho! ¡Chócala, loco!

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

37 Comentarios

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    • Un abrazo, señor. Gracias por pasarte en un día apretadísimo, la iniciativa maravillosa como siempre que tú y Senovilla se ponen al frente, lo digo con el corazón. Y ya sabes que aquí estás invitado a café cualquier tarde, bueno, no sé, ¿allí también le cambian el nombre al café, como a las roscas (cotufas)? -juas juas, fíjate que he dicho «allí» con toda la mala leche canariona-. 😀

    • ¡Hey! Gracias por pasarte y sobre todo leerlo. Como dijo alguien en su blog, no busco un montón de lectores sino cierto número de lectores. Un abrazo. Si tienes Twitter dame un toque para seguirte. 😀

  • Bueno, atrevido y muy interesante dialogo… jeje
    Sin duda es una manera muy particular de verlo. No lo comparto del todo porque yo encierro unas cuantas más cosas dentro del concepto de fe (ahi está lo bueno, cada cual expone su puntos de vista) y aun así ambos conceptos pueden coexistir, porque es una de las caracteristicas del concepto, al ser amplio y bastante general. Vale decir, por ejemplo que yo al deseo en parte lo puedo incluir dentro de la fe. El deseo es algo que nos falta y lo buscamos (soy estudiante de psicología, la rama del psicoanalisis). Entonces entiendo que el deseo es un proceso inconciente, como tal, la fe vendría a representar (para mi) ese complemento del deseo, lo que nos mueve a buscar ese deseo. Por tanto la fe no la tomo como «esperar que algo llegue», sino, más bien slir a buscarlo con una convicción interior (una especie de voluntad interna) en la que confiamos para llevar a cabo lo que nos planteemos o lo que se nos presente en la vida cotidiana.

    De nuevo, aunque no coincidimos en algunas cosas, muy buena forma de verlo y sobretodo muy buena forma de escribirlo 😀

    Saludos!!

    • ¡Buéh!, tú imagínate que cada vez que entre alguien a comentar sea para decir que lo que escribo es genial y que están de acuerdo; los comentarios contrarios, da igual el aspecto que señalen, es lo que le da también credibilidad o cierta solidez a lo que escribo. Entiendo lo de la fe que explicas y me parece que es una creación cultural para llamar a un impulso… , porque si en vez de fe dijéramos «tengo mucha confianza, una confianza plena en conseguir…» tampoco estaríamos muy lejos, lo lindo del lenguaje es la facilidad para la sinonimia. También entiendo que deseo se asocia a los sexual o a un impulso que puede estar más relacionado con la pasión, etc. Bajo mi humilde punto de vista: si nadie hubiera llamado fe a ese sentimiento/impulso/loquesea, Freud le hubiera puesto nombre, como con líbido y otros tantos más, ese genial creador de mitos que era Freud. En fin, un abrazo, gran comentario, por cierto. Si tienes Twitter, déjamelo para seguirte. 😀

      • Entiendo completamente a lo te referís, casualmente hace pocos días se me ocurrió una frase sobre ese punto «Cuando todos están de acuerdo conmigo, desconfío de estar en lo cierto».
        Tampoco es para ir por todos lados marcando los puntos de diferencia (sería bastante molesto), pero en esta ocasión lo creí necesario y me alegro que no lo hayas tomado a mal.
        No quería sonar como una especie de snob, pero quería aclarar desde dónde escribía :p
        Y tal cual, Freud le hubiera puesto nombre jeje También entenderás si te digo que para mi Freud era mucho más que un creador de mitos… Pero entiendo a lo que te referís, sí, era un genio. 🙂
        Por otra parte estuve visitando mejor el blog y me encanta! Sin duda que voy a estar pasando muy seguido y seguirte atento 😉
        Mi Twitter es @yomemiliano
        (Te lo paso y no te agrego yo porque en este momento no puedo conectarme a Twitter desde la netbook, desconozco la razón, una pena)

        Saludos!!

  • Después de tantas lecturas, algunas muy serias, ahora he tenido la oportunidad de sonreír Julio, gracias por tu jocoso y alegre aporte que llena de incertidumbre una palabra tan personal y tan compartida.

    Te dejo un abrazo agradecido.

    • Gracias por pasarte en un día tan apretado; la idea del hashtag en Twitter me pareció lo ideal para recopilar los artículos, aunque hay bastante gente que no veo que tenga Twitt de los que he visitado. Curioso. En fin, gracias a ti por el esfuerzo, y como le dije a Ángel, tienen la varita mágica para que salga bien y sea algo lindo. Un abrazo, tío grande. 😀

  • Me encantó esta entrada desde tu mirada.

    Hoy nuestros blogs se unen en la iniciativa bloguera en el tema de la FE, cada uno a través de su mirada.

    Y es que en los tiempos tan difíciles en los que nos está tocando vivir, creer en la fe cuesta algo, pero a mi me gusta creer en las personas, en la vida, en el futuro, quiero creer en mí misma, porque tener fe es tener esperanzas e ilusión por seguir.

    Un beso.

    • Gracias, María. Sí, se unen, y ese es el lado más lindo, conocer gente nueva y nuevas formas de expresión y más hacerlo en un día concreto porque a veces no se tiene todo el tiempo para poder hacerlo. A no ser que uno se dedique en concreto al tema de las redes sociales, 2.0 y todo eso que entiendo bien poco. Un besote y si tienes Twitter, pásamelo para seguirte. Un abrazo.

    • Muchas gracias, Chema. Como asociaba fe a la religión -¡cómo no!- busqué algo diferente y pensé que el sentido del humor me ayudaría a encontrarlo. Si tienes Twitter, como le comento al resto de los comentaristas que no lo tengo, pásamelo para seguirte. Un abrazote. 😀

  • Desde luego es el más original que he leído hasta ahora.No coincidimos mucho pero no importa,yo tengo fe,pero la entiendo como algo que me ayuda a ir con más seguridad a por lo que quiero,es algo que empuja porque crees que está a tu alcance lo que quieres, mi post «la fe y las endorfinas» quizá te ayude a ver mi punto de vista mejor.Un saludo.

    • Lo he leído, te he dejado un comentario -como al resto de los que he visitado y a los que se han pasado por aquí- y me ha parecido súper emotivo. Insisto que en lo de las endorfinas me habría gustado ponerlo aquí, jaja, es una metáfora muy buena. Ha sido un relato genial el tuyo y muy sensible. Un abrazo grande. ¡Ah y si tienes Twitt déjalo por aquí para seguirte!

    • Lo mismo digo. Además, me pasé por tu blog a leerte y allí tienes el comentario. Por cierto, como dices un poco también lo mejor es eso, la iniciativa para poder conocer y hacer nuevas amistades blogueras. Si tienes Twitter, déjamelo para seguirte. 😀

  • Vengo de nuevo, para quitar lo de las notificaciones, es que estoy recibiéndolas en mi email cada vez que se publica un comentario y no di esa opción, voy a ver si se quitarlo.

    Feliz, tarde, Julio.

    Un beso.

    • ¡Hola! Lo siento por el coñazo, fíjate que está debajo de los emoticonos, una casilla marcada. Está activada por defecto. La verdad, no creo que puedas desactivarlo una vez activado, o yo no sé cómo se podría.

    • Ok, pero no sé cuáles son, si no me das las direcciones, en tu blog no lo veo. Los míos los tienes arriba en el título y el Facebook en la derecha. 😀

  • Julio
    Probablemente al dejarte un comentario he activado por error el que me lleguen los movimientos de esta entrada a mi correo.
    No se como desactivarlo y desearia hacerlo, he recibido unos 13 e-mails y esa no era mi intencion.
    Te ruego si fueras tan amable de solucionarme este error desde tu blog, desactivandome la notificación de respuestas a mi correo.
    Muy agradecida.

  • ¡Hola! Pues ya lo solucioné, tuve que mirar en Internet pero cambié la configuración y ya está solucionado. Además, voy a poner lo de notificar desmarcado por defecto. Lo siento por esa parte, pensé que era más evidente que estaba marcado, es la primera vez que me sucede en 2 años. Un abrazo.

  • la fe es necesario, la certeza de que algo se puede conseguir, pero siempre basándola en que hay que luchar, buscarlo, lo que no se puede es sentarse y esperar en que todo se nos dará hecho…

    Abrazos

    • Eso digo yo, pero bueno, para mí la fe es más bien la esperanza, y el deseo el ansia de ir a por eso que queremos. Me gusta que haya variedad de opiniones. Un abrazo -no sé si te lo comenté en tu bitácora, pero si tienes Twitter podríamos seguirnos, me parece ideal agregar gente a mi red y conocer cuándo publican contenidos de su blog o interesantes-. Un abrazo y buena semana. 😀

  • Vuelvo a estar de acuerdo contigo. El deseo nos lleva a involucrarnos activamente en la consecución, a trabajar, a arriesgar, etc. La fe sólo nos exige esperar, confiar. Y aunque sea políticamente incorrecto, iría un paso más allá y diría que la fe no es la opción de los que les gusta todo hecho, sino la opción de los cobardes.

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