El jardín imperfecto

Si hay algo que no soporto son las parejas de humanos heterosexuales  que parecen felices.

He tenido que reescribir esta frase tres veces para concretar la tipología:

a) una pareja (podría referirme al reino animal y por añadidura incluyo a las homosexuales).

b) una pareja de heterosexuales (seguiría generando cierta ambigüedad con el reino animal).

c) una pareja de humanos heterosexuales.

Con esto me evito que el lector piense que podría referirme a una pareja de ardillas o a June y Chloe, una pareja homosexual que vive justo enfrente de mí -porque siendo el mismo tipo de pareja las heteros y las homos, en este jardín que es mi fragmentada experiencia vital solo hay personas heterosexuales- y que tienen la sana costumbre de dejar un ala de la ventana abierta cuando follan, así que veo media película porno. Si se tumban de forma habitual veo los besos, las caricias en el cuello, cómo se mordisquean los pezones, cómo se ríen, cómo se miran, a veces adivino alguna palabra en sus labios,  y veo el rostro de alguna en primer plano cuando llegan al orgasmo -he adquirido su sentido del ritmo y me gusta acompasar mi masturbación hasta que creo que una de ellas va a llegar, la que en ese momento se enmarca en la ventana, que hace el efecto óptico de ver porno en una televisión en tiempo real, o en un Peep Show-.

Sus orgasmos, visto así, son tan estupendos que se contagian a un tecero y como dijo un vidente al que voy de vez en cuando ¡eso debe ser sano para el karma! Si tengo mala suerte y se tumban del revés, veo las piernas, las nalgas, el jugueteo de la parte inferior, cómo se penetran con los dedos o se restriegan y se dan azotes y mordiscos, y con un poco de suerte el sexo oral, casi siempre oculto por las cabezas o las extremidades, pero sin ver la reacción en la cara de ninguna, lo que me deja más bien frío y mis orgasmos son de peor calidad. Cuando uno prueba el caviar ya no quiere guisantes, me dijo el vidente al narrarle estos encuentros esporádicos, que se ha convertido un poco en mi mentor y me anima a contarle mientras me echa las cartas españolas -reconozco que en los periodos en que no salgo con nadie me he pasado la tarde esperando a ver si volvía June del trabajo para verlas follar, y esa espera se hacía insoportable; he intentado masturbarme frente a la ventana imaginándolas pero el ambiente en mi habitación es demasiado frío, acostumbrado a la compañía-. Chloe está en el paro desde hace tiempo, por lo que parece, ya que se pasa muchas horas en casa y me responde con un escueto hola cuando sale a la ventana a tender la ropa, al contrario que a June, que es una jovencita de lo más amable y atenta y siempre nos contamos algo del día en el trabajo. Me sorprende, por otra parte, que no usen juguetes ni que se disfrazen en su actividad sexual, o que no lleven a otras como ellas a su piso. Llevo con este trío casi cinco meses y creo que las he conocido al principio de la relación, cuando los cuerpos viven su época imperial.

Volviendo a la tipología, también quería evitar la confusión con la frase de «las parejas» que pudiera resultar del lector imaginativo que piense en casos sorprendentes como: una pareja de ardillas homosexuales (machos o hembras). La combinatoria tiende a infinito, en todo caso.

Las parejas insoportables son esas que ves paseando por la calle, en particular cuando van cogidos de la cintura. A ella se la ve riendo de algún comentario banal y él tiene cara de que acaban de hacerle una mamada. Probablemente ella es una chica con pajaritos en la cabeza, preocupada de si se compra una plancha para alisarse el pelo, si las uñas postizas le quedan bien y de si van a ver una comedia romántica al teatro, y puede que él no pretenda demasiadas cosas de la vida salvo ver el ManU con los amigos, trabajar y las mamadas de Loretta. ¡Qué más puede pedir un inglés para ser feliz! Él buscaba una mujer para completar los compartimentos de su vida y llego ella y se lo metió en el bolsillo como una rana se traga una mosca. No lo culpo: Loretta tiene unas tetas maravillosas y si no fuera porque la conozco muy bien y sé de lo que es capaz jamás le hubiera hablado tan bien de ella.

Por contra, los que van cogidos de la mano son más del tipo de Dos días en parís, la película de Julie Delpy. En realidad, todas las parejas felices que caminan juntas de la mano deberían:

a) No irse nunca de viaje por un periodo de más de una semana.

b) No grabarse jamás durante un periodo de su relación y en ese caso jamás dejar al otro ver la cinta a solas en el sofá.

El día que mi ex lo hizo no me dejó ni una nota. Habíamos estado de viaje por Barna -nunca habíamos estado en Cataluña- y decidí que era un buen momento para filmarnos en el viaje. Estuve casi todo el día grabando a camareros, transeúntes, taxistas, porteros, recepcionistas, y a nosotros dos, claro. Cuando llegué a nuestra casa el viernes al mediodía, ya habían pasado unas dos semanas del viaje, ya no estaba. Vi que se había dejado el disco dentro del DVD y había tenido la decencia de dejar la cocina recogida ya que los jueves limpiaba ella. También hay que decir que no dejó su parte del alquiler de ese mes, que ya estábamos a veinticuatro. No había presencia de ella y aunque había dejado todas mis cosas, la casa se notaba vacía, como si no hubiera muebles ni pintura ni piso ni tejado.Yo pensé que por qué me había dejado y ni tan siquiera mi vidente supo qué decir salvo que las cartas se equivocaban cada cierto tiempo; ¡si conmigo lo tenía todo, desde un amigo a un amante pasando por un compañero, cualquiera de esos nombres me parecía bien siempre que estuviéramos juntos! Fue la puta cinta, deduje. Al verla esa misma tarde, ya que no se dignaba a cogerme las llamadas me consolé haciendo lo último que ella había hecho, como si el repetirlo me diera alguna conexión espiritual de mierda, y entonces, al verme, me di cuenta de que a veces tengo esos días gilipollas, pero ¡quién puede ser perfecto durante dos años con alguien, sin ser aburrido, sin manías, sin sentido del humor algunas semanas! Creo que la clave estuvo en que yo le ofrecía lo que para cualquier otra sería alta restauración pero a ella debía saberle como a una tortilla francesa sin sal. ¡Y no  me jodas: qué sabrá ella de hombres, si ahora está con una mujer!

Tengo comprobado también que las parejas que van juntas de la mano no son felices, sino que más bien son cómodas. Están contentas por reducción. Piensan que podrían estar solos y se consuelan pensando que como podrían estar peor, en ese momento están muy bien acompañados. Yo no me metería en ese jardín ni por todo el oro del mundo. Es una tendencia de personas que les gusta idealizar al otro, que viven una relación platónica de esas, como una risa histriónica pero en amoroso. Si hubiera estudiado psicología lo atendería a él en media hora, lo suficiente para que saliera de mi consulta y se buscara otra. Una pareja así tiene muy poco futuro porque:

a) Si es ella la romántica y lo lleva a él a su terreno, va a ser un infeliz porque eso lo podrá hacer con cualquier otro aspecto de la relación siempre que a ella le vaya bien.

b) Si el romántico es él, ya es hora de que actúe como un hombre, se emborrache, se vaya una noche de putas con una brasileña con un culo espectacular y madure.

Creo que las parejas realmente felices son aquellas en las que él va paseando por la calle con su mano en el culo de ella, ya sea dentro del bolsillo o bien rodeándolo con firmeza. Me parece un acto de galantería hacia su belleza, quizás pasado de moda, pero no está de más tampoco ayudar en la tracción motriz a una mujer. La mano en el culo puede ayudarla a notar nuestro afecto por su cuerpo -recordemos lo sensible que es una mujer al rechazo-, a subir las escaleras, a aligerar el ritmo para no llegar tarde al concierto, a darle un abrazo tierno, a cubrir con dos dedos, si se sientan en una terraza en un lugar discreto con una falda, la raja del culo y, si la ocasión es propicia, la vulva. Excrutar los labios vaginales entre los dedos en un lugar público con la certeza de que no te pueden ver es lo más próximo a la felicidad que puede tener un hombre felizmente emparejado. Siempre que puedo evalúo las posibilidades de una relación a largo plazo si durante el primer mes la chica se deja galantear su culo sin rechistar. Tengo que decir que esto no es lo que me ocurre la mayoría de las veces y lo que me ha hecho meditar largas horas en lo difícil que es conseguir una pareja en este mundo tan superficial y antiromántico que me ha tocado. Ya me podrían haber parido en el futuro, joder.

¿Y cómo, te estarás preguntando, es que no has llegado a estas conclusiones antes? Basta salir a la calle y ser un poco observador. Los jardines están ahí, imperfectos, esperando que llegue uno y los descubra.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

3 Comentarios

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  • Yo tenía un novio que me agarraba el culo por la calle y me agobiaba bastante…de hecho me pone bastante nerviosa ir agarrada por la calle sea como sea, de la mano, con la mano en el culo, con el brazo por encima de los hombros o por la cintura, no me dejan libertad, no me dejan moverme, me siento atada, como dominada…yo prefiero ir a mi aire, mirar de reojo de vez en cuando y luego ya, a la hora de la verdad, tendremos tiempo a tocar, besar, atrapar, manosear…pero por la calle yo quiero ser libre así que, dile a tu adivina que no le dé tanto al anisete y que para la próxima te lea las cartas mejor.

    • Jaaaaaa, te ponía nerviosa, el pobre. Bueno, lo que escribí era en tono humorístico, pero yo soy de los que voy suelto pero si agarro, voy al culo porque, ¿qué mariconada es esa de ir de la mano? JUAAAAS. 😀

      P.d.: el Twitter me ha pegado el JUAAAAS cada vez que escribo algo y me río/sonrío mientras lo escribo. Tengo que dejar este vicio. 😀

  • Juaaass es genial, yo me río mucho cuando lo escribes, y ya sabía que era en plan humorístico, que parece mentira que creas que me lo tienes que aclarar Juaaas, ir de la mano es una mariconada pero recuerda que si alguna clienta te lo pide tendrás que hacerlo XD (ahora sí que Juaass) 😛

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