El gran sueño del paraíso

El gran sueño del paraíso es una colección de relatos del escritor multifacético Sam Shepard. Y uso este adjetivo porque, sin querer comparar épocas y personalidades, es lo más parecido a Boris Vian en cuanto su variedad de facetas artísticas: a que es un humanista imbuido en este postmodernismo. Shepard lo mismo escribe poesía y gana premios importantes, como actúa, es dramaturgo, etc. Vian es otra cosa, es la Patafísica, cierto, pero también es El arrancacorazones y Escupiré sobre vuestra tumba (esta es de esas novelas que tienes que leer antes de morir, sí o sí: la habré releído tres o cuatro veces) o sus relatos (tengo una colección de los mismos en mi biblioteca y juro que querría haberlos escrito yo, pero si te dieran un euro por cada vez que he dicho esto podrías comprarte esa Harley Davidson que tanto te gusta).

Por casualidades de la vida encuentro en una biblioteca de la ciudad, a finales del año pasado, una edición de relatos de Quinteto con este nombre, El gran sueño del paraíso, que leyendo la contraportada casi podrían haber traducido por El gran sueño americano. Pero el libro ha sido un descubrimiento. Me fascina lo buen escritor que es y lo bien contada que está cada historia; porque incluso la que nos parece más anodina está narrada con tal pericia que no puedes esbozar un «no me gustó». Claro que me gustó: me gustó la prosa seca, ausente casi de poesía, pero sin llegar a la crudeza de John Fante, esos finales abiertos, cómo elige temas cotidianos y plantea sus dilemas metafísicos o del hombre corriente con una visión universal desde el pequeño detalle…  Cuando concluí el último relato, pensé: qué cabron. Qué bueno es.

No es una buena idea comparar autores porque te metes en estilos, épocas, etc., pero me vino a la mente Camus y su Bodas en Tipasa y sus descripciones, buscando con qué comparar. Tampoco es Flannery O’Connor, ojo, por más que la contraportada hable de «un paisaje fronterizo», ni mucho menos Cormac McCarthy, al que llamaría «el rey del paisaje estadounidense, no urbano». Volviendo a Camus: pocos autores he leído con esa maestría, ese dominio de la lengua y de los recursos estilísticos, lo lees y te da la certeza de que es muy complicado dominar la narración como él lo hacía. Es otro nivel. Pero Shepard es un pedazo de escritor y vale la pena echarle un vistazo a estos cuentos. Tampoco comparen con Carver que, siendo muy bueno, ya está bien de idolatrarlo como si fuera Chéjov: no paro de leer a lectores jóvenes en blog poniéndolo por encima de todos los demás y como mucho admitiría que está con, pero no sobre, cuestión de preposiciones. No solo no decepcionan los cuentos de Shepard sino que quieres más y ya me dieron ganas de investigar su obra publicada en España.

Esta colección la he releído 3 veces en dos meses: en estos momentos, hasta que vuelva a tomar distancia con sus textos, está reposando en la estanteria junto con los cuentos de Amy Hempel y los de Milan Kundera, un trío de autores que podrían acompañarnos una semana a una isla desierta y que aprobarían con buena nota. No conozco a nadie que se llevaría las tragedias de Sófocles. No voy a decir que yo sí, pero diré que si Edipo Rey la hubiera escrito Antonio Muñoz Molina le darían el Nobel y sería superventas en la Feria del Libro de Frankfurt. Así que imagina que no lo escribió Sófocles, que tiene una portada hecha por Damien Hirst y no esas monocolor tan aburridas y «clásicas» y, después de leer a Sam Shepard, prueba Edipo Rey. Un café a que te gusta. 😀

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

2 Comentarios

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  • ¡Ay! Sam Sheppard…me gustaría estar alguna vez a su lado…para comprobar si huele mal porque es una de esas personas de las que dices ¿será tan perfecto realmente? Me apunto el título…es qe después de saber que fue el guinoista de París, Texas y el escritor de «Locos de Amor», que no leí pero sí vi representada y la adoré, después de verle protagonizar (por ejemplo) Llamando a las puertas del cielo, después de conocer su físico magnífico de juventud…qué quieres que te diga, y su pensamiento político, social, pues…
    Hay autores que, me falta mucho que aprender todavía y soy como una especie de ignorante porque siempre tus lectores han leído a todos los autores que citas y de pronto me veo a mí misma como insignificante, has citado que no conozco pero que intentaré conocer, si el tiempo libre me lo permite, pero en su momento adoré a Boris Vian, leí sus críticas jazzísticas y alguna que otra novela y me encantó por esa manera de dejar caer muy sutilmente su mensaje y sobre todo ese sentido del humor tremendo que hace que sus novelas resulten (a mi modo de ver) geniales. Y Camús…qué decir…
    🙂

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