Crazy little thing called love

He tenido una resaca, ¡wohoo!, una de esas gloriosas resacas de los domingos por la mañana. Lo peor de este domingo no ha sido perderme la rutina de estos últimos meses: levantarme temprano, sacar el perro, al volver darme una ducha rápida, ponerme el chándal e ir a  toda prisa al kiosko verde de la plaza para comprarme El País antes de que se agote; ir al bar a desayunar un croissant caliente de ensalada, aguacate y tortilla francesa con un café bien cargado y humeante mientras hojeo el periódico, de atrás hacia adelante, y andar a paso ligero a la plaza de Santa Ana a sentarme en un banco a continuar mi lectura mientras me tuesto al sol,  los niños dando vueltas con sus bicicletas relucientes y las palomas picoteando el millo y la cebada que les arroja el viejo de la gorra gris, que las contempla con los ojos del niño que fue y que mira mal a quien se acerca demasiado. Lo que activa esta serie de acontecimientos dominicales es un mensaje en mi móvil, que en cuanto llega hace sonar una melodía a modo de despertador.

Pero soy un completo idiota. Pasé la noche anterior con una de las personas más maravillosas que conozco, pero entonces escuché la cantinela de las últimas semanas, y comencé a beber y a actuar como un imbécil, tanto que al llegar a casa me arrojé borracho sobre el sofá y comencé a llorar a solas, hasta que caí rendido.

Soy una bestia complicada. No sé qué demonios me ocurre que cuando escucho esas frases tan irracionales y faltas de sentido común me pongo a actuar como un completo gilipollas, porque en el fondo esas frases no son aplicables a mi mundo sino para otro de mis yos, para otro molde mío encajado en una realidad que está por ser vivida. Sigo sin entender por qué insiste y me manda mensajes al día siguiente, tano temprano, lo que me hace sospechar que debe tener algún problema de insomnio, preguntándome lo mismo cada vez: que cómo me encuentro, que si estoy bien, que descanse, como si las fuertes discusiones que tengo no fuera contra una persona de carne y hueso, sino contra un muro flexible que amortiguara la ira que lanzo desde el altavoz en que se convierte mi cuerpo, mi cuerpo todo es un aparato fonador, mi cuerpo es una larva que se convierte en una laringe con las cuerdas vocales como un arpa disonante, y entonces rebotara y lo devolviera hacia mí, ese tsunami de ondas sonoras que turbia el marco de mi figura. Mis gestos rápidos y violentos actúan en simbiosis con mi voz: es una coreografía en blanco y negro recortada sobre el muro flexible, y el título de esa tragicomedia es «dolor y frustración». Me niego a vivir mi vida como una suma de rutinas, le explico a menudo, con multitud de ejemplos ingeniosos o sutiles que parece no querer entender, para, acto seguido, empujar el aire que nos separa con las manos y volverme frustrado a mi piso.

Este domingo ha ocurrido un hecho excepcional. Tras dos meses despertándome con Crazy little thing called love, el móvil ha permanecido mudo toda la mañana. Toda la tarde. Toda la noche.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

10 Comentarios

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  • Hola, Julio. Como no me da tiempo conectarme a través del PC te comento desde el móvil -una plataforma algo garrula para estos menesteres-.
    Cuando he retweeteado el relato ha sido más por el estilo narrativo con sus metáforas repletas de ira, desgarro e impotencia. Me ha recordado, de hecho, a algo que escribí hace tiempo y que subiré para que puedas comparar la descripción de la misma emoción.
    Te diré también que no me ha parecido un relato terminado. Me ha sorprendido que me preguntaras por el final, y no sabes cuanto porque creí que subirías una segunda parte. Queda como descolgado -como el teléfono xD-. O no sé si querías quitarle dramatismo. Lo que sí ha resonado en mi cabeza, y esto lo digo muy en serio, es para cuándo un libro -y no hablo de una recopilación-. Porque si ahora algunos te compramos el librito es porque además de que nos gusta leerte creemos en ti. Te propongo que, de momento, continues este relato y si tienes idea de ponerte en algo más ambicioso, me lo hagas saber. Un besote.

    • Bueno, a ver, en primer lugar gracias por el comentario. No había prisa, lo mismo lo podrías haber escrito el miércoles que el viernes, cuando estuvieras relajada, tranquila, y te apeteciera.

      El relato lo escribí el sábado de madrugada de un tirón. Acababa en «Toda la noche». Ese era el final. Pero qué ocurre: que le metí una prótesis tratando de quitarle todo ese marco de dolor poético y tal, y hacerlo más llano, más de la despreocupación del día a día, más banal: como tú dices, quitarle dramatismo. Pero tal y como se desgarra el personaje, es poco creíble verlo luego tan tranquilo comrpando un móvil, porque lo acabo de leer y me he dado cuenta de ese problema de credibilidad. Seguramente por eso no combina bien, y parece que voy a seguir hablando de la historia, cuando para mí ya había acabado lo que tenía que contar. El final es «Toda la noche», casi 100%, o como dices de forma tan acertada, ¡seguir la historia! ¿O no te lo parece tampoco que termine ahí?

      Bueno. Ya he enviado un manuscrito de relatos a un par de editoriales, las que todavía reciben porque desde Lengua de Trapo a la más rara que puedas encontrar en la red, la mayoría -todavía me quedan más, seguiremos buscando- tienen el cupo cubierto o están con la opción de envío de manuscritos cerrada. Así que estoy a la espera de que me digan algo. El 99% no pasa el corte, pero me da igual. 😀

      Y entonces hay dos proyectos más. Una novela -estoy batallando con el principio, porque no es el que tengo escrito, y me jode tener que reescribirlo otra vez, pero me sobran como dos folios-, que está a medio -novela corta-, y luego la «otra» novela, que si toco madera igual a final de año está acabada, no digo revisada, pero sí acabada. Aunque en esto de los periodos no te puedes poner fechas, estresa y además casi nunca se cumple.

      La putada de los libros de relatos es que es muy complicado presentarlos a un premio. Casi siempre son premios individuales, «de relato», o por lo menos yo no conozco que puedas enviar un manuscrito de 10 o 12 a ver qué pasa. Pues eso: vía premio lo acabas publicando, si ganas, claro, pero si no, tiene que ser un editor con buenos ojos que apueste por ti.

      Ya veremos cómo sale. Me han dicho que lo mismo tardan 4 meses que 9 en decirme algo. Conozco gente que no le dicen nada. Un besote y gracias por el comentario. En cuanto subas a tu blog el relato le echaré un vistazo, ya me pregunto cómo está escrito. 😀

  • ¡Hola! Caramba… Vamos por partes.

    1.- Yo pensaba que ibas a seguir el relato con otro texto de extensión similar y empleando un tono más desenfadado, pero no totalmente vacío de dramatismo porque de ese modo quedaría inconexo. Hablaríamos de alguien un tanto bipolar, ¿no te parece? Ya te digo que la crudeza de algunas expresiones y palabras resulta palpable. Casi te golpean, te empujan, como si el lector fuera esa persona que describes como «una de las más maravillosa que conoces». Lo cual crea una paradoja que agudiza la violencia inherente. Y luego, de repente, al tío o tía le importa más el color del móvil… 😀

    2.- De otro lado, con respecto a la publicación de un libro. Disculpa mi ignorancia. Sabía que era difícil, por no decir imposible, publicar pero a partir de ahora me voy a ahorrar cualquier comentario. Pienso que escribes muy bien y además deduzco que adoras escribir e inventar historias. Y ahí estás, enfrentándote a unos cuantos miles de individuos que buscan su oportunidad, al igual que tú. Muchos de ellos lo valdrán. Lo que no entiendo es como es posible que haya gente que escriba tan mal o no consiga salir de una mediocridad asfixiante y consiga publicar y además, repita.
    Una vez participé en un concurso, bastante importante, el de Gabriel Aresti. Participar fue por mera curiosidad. Sin embargo, mi sorpresa fue mayúscula cuando me enviaron el relato del ganador: un profe de Universidad muy respetable, de currículum inmenso y autor de una «mierda», literalmente, de obra. La historia era una sandez, una imitación burda de clásicos del terror que consiguen ponerte los pelos de punta. Ni la historia ni la estilística ni nada valían la pena. Fácilmente superable por cualquiera. Añado humildemente que yo de recursos, estilos y demás entiendo poco. No me gusta criticar porque no sé hacerlo y estoy bastante lejos de ser una gafapasta. Tanto en el cine como en la literatura, las cosas o me gustan o no me gustan y punto. Y no me gustó. Me muevo por intuiciones y «aquello» pregonaba que no era digno en absoluto. Me pareció una burla y entonces me desencanté y ya no quise participar más en ningún certamen, ni siquiera pequeño. Porque no pensé que valiera y si valía, no amo tanto la literatura como para emplear tanto tiempo, que luego considero perdido. Sé que pensar así no es lo correcto, pero lo pienso, y decirlo me parece honesto y una muestra de respecto hacia quienes sí sentís la literatura. A penas he leído y muchos no lo creen… En fin, que soy muy vaga.

    No hace falta decirte, que aunque yo no sea una experta, puedes pedirme opinión cuando quieras. Ojalá pudiera ayudarte y después alardear de conocer a un escritor conocido :D.

    No te preocupes, que nuestra relación quedaría estrictamente en lo «profesional». Todo muy frío y esterilizado. No exigiré ninguna contraprestación amoral o fuera de tono. Aunque, por supuesto, estoy segura de que eso desearías tú, a la larga, o a la corta… je ne sais pas 😀

  • 1) Es que en mi cabeza, a esas horas, ya no soy persona. 😀 Y no me gustan las excusas, de cada 10 relatos te sale uno bueno, salvo a Cortázar y Chéjov que les saldrían 8 de 10 (ni ellos hacían de 10 de 10). Pero cuando lo acabé pensé hala, ¿ya está?, jajaa, y como te vi por ahí pensé: «le voy a decir a esa chica de nombre tan raro y que le caigo medio mal, a ver qué le parece». No le puedo gustar a todos ni todo lo que escribo, así que está bien escuchar lo que opinan los que te leen, da curiosidad. Luego uno decide si hace caso o no -yo creo que más bien no, salvo excepciones-, pero aparte de quitarle el párrafo ese del móvil, el texto hay que trabajarlo, no puedo decir que en dos horas escribo eso y me quedo tan ancho.

    2) La triste realidad es que no se publica salvo que seas muy bueno, tengas agente, ganes un premio, y un punto de suerte. Juan Manuel de Prada dice que envió su manuscrito a más de 1000 premios -creo que exageró y querría decir 100 o 200, pero vete a saber- hasta que ganó uno gordo. Es decir, era consciente de que enviar un tocho a una editorial, sin hacerte un nombre, es complicado.

    3) Sí, mucha gente gana por aspectos que quizá no entendemos, o no nos gusta, etc. A mí me gustaría leerlo, y sería justo. No me molesta que haya gente que escriba bien, no soy tan mezquino de ir hablando mal de lo que escriben otros. Sí, somos miles en mi situación, pensando en lo mismo.

    4) La esperanza es lo último que se pierde. Seguiré con mis proyectos, la novela puede ser un buen punto de partida (en realidad son dos, pero una la acabaré en verano, si todo va bien, pero esto es meterla en un cajón otro mes al menos, volverla a coger, borrar, reescribir, un coñazo, lindo, pero un coñazo, jaja).

    5) A mí me parece que escribes bien. Me gustaría leer más relatos tuyos, pero cuando te leo en el blog contando tus cosas se ve que sabes decir las cosas, sabes comunicar, tienes un léxico chulo, etc. No sé, me parece lo normal que escribas y participes en premios, por perder uno no hay que desanimarse, se hace el callo y uno sigue adelante. Pero esto es cosa personal, solo digo mi point of view.

    6) JAJAJA. Siempre estás igual, poniendote la venda antes que la herida. En fin, ya estoy mentalizado de que eres así. 😀

  • «…mi cuerpo es una larva que se convierte en una laringe con las cuerdas vocales como un arpa disonante, y entonces rebotara y lo devolviera hacia mí, ese tsunami de ondas sonoras que turbia el marco de mi figura…»

    Creo que si comento este párrafo, lo estropeo.

    • ¡Hola Arima! Cómo está la nueva escritora canaria. 😀 Gracias por la visita, y oye, qué vas a estropear, no estropeas nada. Puedes opinar lo que quieras, que me gusta un buen debate, jaja. Oye, genial el sábado, y enhorabuena de nuevo. Ya tengo tu libro empezado y esta semana lo acabo. Besotes. 😀

  • Julio, tienes que hacerme una crítica desde que puedas, solicito sinceridad absoluta.

    Te envié por mensaje privado a través del facebook la foto que ambos nos sacamos con Elena, mira que me desagrada verme en foto, pero ahí salimos genial los tres.

    • ¡Buenas noches! Ya estoy recogiéndome y leo tu comentario. ¡Gracias por la foto!

      En cuanto a lo de la crítica, jaja, oye, va a ser que no, eh. Te considero compañera de colección y no me sentiría cómodo escribiendo una reseña crítica sobre tu texto, la verdad. Lo que sí te diré en persona, sinceramente, lo que me pareció cuando me lo acabe y que quede en nuestro espacio privado. Te diré todo lo que me ha gustado y si hay algo que no, también, siempre desde el respeto.

      Y espero de ti lo mismo, es decir, que leas el mío y que me des tu opinión sincera, si quieres, claro, esto es voluntario. 😀

      Un abrazo grande, escritora, ¡y buena semana! 😀

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