Los radicales del todo gratis en la red

¿Cuál es la moda de estos meses? ¿Greenpeace? ¿Modelos para manejar la crisis económica? ¿El crecimiento de la religión católica, común en tiempos de incertidumbre? ¿La política? ¿El fútbol?

Sea cual sea, en Internet la moda es otra: hablar de que todo debería ser gratis. En este debate se posicionan dos planos, maniqueos: las empresas y los creadores -nuestro trabajo o productos no pueden ser gratis porque tenemos derecho a vivir de lo que creamos- y los usuarios -si lo puedo conseguir gratis es que es gratis y tengo derecho a que me lo sigan suministrando-.

Y como la red no es la vida real, no hay ONG que hagan campañas. No me encontraré en una calle comercial de mi ciudad un par de jóvenes con una chapa en la camiseta y pidiéndome una donación para conseguir que todo sea gratis en la red. Bueno, no todo: saben que los artículos de Armani y Gucci no va a ser posible conseguirlos gratis.

-Perdón, ¿puedo hablar con usted?

-Es que voy con prisa… Yo ya dono a la Cruz Roja…

-Es solo un segundo, señor… En nuestra ONG queremos que se respeten los derechos de los usuarios en Internet. ¿Usted se baja series, películas o música? Nosotros queremos que la cultura sea libre. Ayúdenos con lo que usted pueda; además, si no quiere, puede al menos firmar esta hoja para enviarla al Parlamento Europeo pidiendo que se respeten nuestros derechos y garanticen nuestra privacidad.

Si te vas sin donar, y ya ni digamos sin firmar, no solo te mirarán como a una mala persona, sino como a un retrógrado, presumiblemente de derechas y, afinando un poco más, del Opus Dei.

-Es que voy con prisa… Voy al super a por un par de cosas, si eso, ya otro día te firmo, ¿vale?

-¿No tiene ni 10 segundos para una firma? Es que mañana ya no estaremos, vamos a ir rotando por toda la isla, necesitamos casi medio millón de firmas y hemos reunido tan solo cuatro mil novecientas.

Por supuesto, esta conversación se produce a paso lento, ya que sería interrumpida mi trayectoria lineal por el encuestador, que se arrima lateralmente y empuja mi cilindro imaginario hacia la mesita sobre la que se encuentra una multitud de trípticos, panfletos, hojas amontonadas sobre una carpeta, bolígrafos, y tras ella una chica sentada sobre una banqueta que nos escucha seria y con los brazos cruzados.

En la red no te arrinconan lateralmente, porque hay un arma mucho más efectiva: los formularios. Mediante ellos, cualquier individuo puede rellenar un formulario de forma anónima e insultarte si escribes contra esta moda de lo gratis.

-No es una moda. Tendrías que saber que, por ejemplo, preferiríamos un precio reducido para ver cine a través de la red y así mucha gente se apuntaría y dejaría de tener sentido usar las redes P2P o las descargas para bajar contenidos con derechos de autor.

-¿Y mientras se consigue?

-Seguimos pirateando, no queda otra,  ¡prácticamente nos obligan a ello!

Parece que, a falta de nuevas motivaciones, hay gente dispuesta a apuntarse a cualquier causa que conlleve una reivindicación de un ideal, y esto del derecho a lo gratis es muy atractivo. De entrada, además, conlleva una serie de matices que lo hacen interesante: la lucha contra el sistema, principalmente, un matiz más viejo que el pecado original.

Porque no es una cuestión de ideales: es tan sencillo como explicar que lo hacemos porque podemos, al igual que un chimpancé estira un palo y consigue soltar un delicioso plátano de su racimo. Si no hay leones cerca que lo intimiden, ¿quién va a poner límites a su glotonería?

El problema es que los leones se están poniendo de acuerdo y, al llevarlo al extremo, intentan conseguir dos objetivos mínimos en uno: acabar con la piratería en la red y controlar de paso lo que hacen los internautas (con la excusa de que podrían estar pirateando). Así que un mal que trae consigo la piratería -alguno debía dejar- es unir a aquellos que tienen el poder económico y político para controlarnos un poquito más. A menudo, cuando escucho esto del control y el espionaje de nuestras andanzas en la red, me pregunto si todas esas personas que se quejan acaso no tienen pasaporte o DNI. ¿Y para qué demonios piensan que son?

Concluyo: menos mal que la red es la red y no hay, como en Matrix -cuánto daño ha hecho esa película-, o en Ubik, una forma de cruzar los dos mundos y que vengan esos insultadores profesionales -que nacieron junto los Community Manager, al igual que en la Tierra Media hay orcos y elfos- a arrojarme tomates podridos a la ventana o a dejar una nota amenazante en el parabrisas del coche. No hay apenas diferencia entre los ecologistas radicales y los extremistas del todo gratis: tan solo la chapa de la camiseta.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

8 Comentarios

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  • Uhmmm….sin embargo, utilizas Creative Commons…;-)
    Da para largo el debate, en mi opinión simplificas demasiado. (imho).
    Cultura libre, siempre, que no es lo mismo que gratis.Pero yo soy una radical antisistema..:-P
    Un abrazote!!
    Fay
    ¡Viva el CopyLeft! 😛

    • Jaja, sí, uso CC porque creo en difundir, pero no dejo que mis textos sean CopyLeft, al menos de momento. Además, me meto con los extremistas, no con los que tienen posturas moderadas y saben que los artistas (músicos, cineastas, actores, novelistas, dramaturgos, etc.) tienen que comer, o volvemos a los tiempos de Shakespeare y sobreviven como pueden. Cultura libre sí (para eso están las librerías o Spotify, por ejemplo), pero todo gratis, creo que no puede ser, si somos justos; habrá que llegar a un acuerdo, pienso. Besotes, antisistema. 😀

  • Es un largo debate… jeje
    Tengo una postura bastante formada sobre este tema, pero sobre ciertas puntualidades puedo empezar a divagar (vamos, como cualquier otro mortal).
    Yo entiendo que no todo lo que hay en internet puede ser gratis. Pero las opciones para pagar por contenido de interés y calidad dan muchísimo que desear. Principalmente por los elevados precios que le hacen pagar a esos servicios que quieren proveer dicho material (Netflix, Hulu, etc). En este caso me refiero a las series de televisión.
    Las películas entre la demora y el precio de estreno se hace ridículo pagar la cantidad que quieren por ellas. Sobretodo cuando no lo valen (pero supongo que eso ya es tema aparte).
    Creo que algunos pocos entendieron los libros electrónicos y este tema creo que ya va algo mejor. Yo sigo comprando libros impresos (el otro día compré 4), me siento más a gusto con el papel.

    Pero volviendo a lo audiovisual. Yo pago televisión por cable, pero no la miro (En honor a la verdad, solo un canal de música para usar como despertador). ¿Qué diferencia hay si lo que me pasan por cable lo bajo por internet para verlo tranquilo cuando pueda y quiera? ¿No es lo mismo que hacíamos con los VHS dejando grabar los programas de televisión para ver después? Yo lo tomo por ese lado.
    Y al tomarlo así pagaría alguna especie de licencia por mes para tener acceso a las descargas que las propias productoras se encargarían de proveer. (La parte técnica no creo que sea complicada, uno le pagaría esa licencia al ISP que habilitaría el servicio al usuario que paga).
    Es comodidad y acceso. No se como definiría «buen servicio», pero esos dos términos son claves. En el caso de este mundo globalizado agregaría inmediatez o rapidez. Pues no quiero ver una serie o película una semana más tarde que su estreno en EEUU. Es imposible no encontrarse con Spoilers por internet.

    El mejor ejemplo que tengo para graficar esto es «Lost» (perdidos) bajaba el capitulo cuando terminaba de emitirse en EEUU. A las pocas horas ya tenía los subtitulos y la miraba increíblemente cómodo. Luego recorría foros comentando sobre la serie, «sin miedo» por enterarme la trama del capitulo (detesto los spoilers). Mientras tanto en el canal de cable de mi país iban uno o dos capítulos atrasados.

    Me acostumbré así y por eso consumo tantas series y películas. Por eso lo sigo haciendo, si me cambiaran esta facilidad creo que bajaría mucho mi interés (pago, pero por tener la misma o superior calidad, comodidad y rapidez).
    Voy al cine y seguiré yendo porque tengo esta cultura. Y me parece estúpidamente ridículo que los estrenos no sean a nivel mundial. Inaudito que en algunos casos haya que esperar meses…

    Por otra parte, creo que Fayna en el comentario anterior hace una buena diferenciación, cultura libre siempre, que no es lo mismo que gratis.
    Aunque luego sí, si vamos a llamar cultura al arte audiovisual, cómo se explica que haya personas sin acceso a ellas. La cultura se transmite entre personas (no existe ninguna otra forma), yo puedo prestar un libro impreso, pero no puedo prestar un archivo de audio digital…

    En fin, es un largo debate que tiene muchos puntos a tocar. Pero las grandes compañías multinacionales deberían entender que internet no va a cambiar y son ellas quienes deben adecuarse a la realidad del mundo.

    Un abrazo!!
    (Perdón por la extensión, la próxima juro que me ato las manos a la silla 😛 )

    • Lo primero es que no te perdono porque puedes extenderte lo que quieras, si no léete algunas respuestas que doy aquí y alucina lo largas que son, jajaja. No se puede ser sintético todo el tiempo.

      Dos datos: uno, que me parece que tu postura la comparte mucha gente. A Fayna, en el comentario anterior, más o menos le dije lo que pensaba, así que lo incorporo a este. Dicho todo eso, ¿cómo crees que pude ver en España, si la serie no ha llegado aún, el primer episodio de la 5ª temporada de Mad Men, u otros? 😀

      Pero una cosa es que yo tire de recursos porque, que yo sepa, no está nada claro si esto se puede seguir haciendo o no, si la música tiene unas condiciones diferentes -he leído que descargar cine para uso personal no es ilegal siempre que no lo comparta con otros, pero la música sí, la comparta o no, aunque para copia privada tengo entendido que no, así que si me bajo los éxitos de The Police, que tengo en vinilo, como tantos otros, pues es una copia privada para poder escucharla en mi portátil-. Ahora bien, dicho todo esto, creo que hay que respetar a los creadores porque con esa excusa del derecho a la cultura se cometen excesos, como con la excusa de defende la religión católica -o la que fuera- se provocaron cruentas guerras; se creó la Santa Inquisición.

      Me parece que la falacia es decir que como todo es cultura, tengo derecho al acceso gratis. Eso es como si yo le dijera a una boutique que la moda es cultura y que debería poder llevarme ropa gratis; al panadero, le diría que su pan es cultura gastronómica, y que como tal, debería ponerme en una bolsa un par de barras de pan gratis. Y así seguiríamos hasta el infinito: cada cosa creada, que tenga un «autor», debería ser gratis porque al ser creación, es cultura; cultura es todo.

      Mi idea es que pongan precios asequibles, y no como hace años que comprarte un CD de música oscilaba entre 12€ y 20€, dependiendo del artista y cuántas fotos traía en el interior (eso que llamaban De-Luxe, con cuatro canciones más para sacarte 5 euros más). Ahora puedes ir a iTunes, Spotify o el que sea y bajarte a un euro o algo así cada canción. Me sigue pareciendo caro, ya que las 12 canciones de un álbum se dispararía a 12€. Y el cine igual: la gente quiere ver el estreno, lo nuevo, porque es cultura, pero nadie se va a ver a Bergman o Kusturica, o Jarmusch, porque es un latazo… pero es cultura. Simplemente, queremos ocio gratis, y como está a un clic de distancia y no hay leones cerca, lo usamos. Como yo hice con Mad Men y he hecho con otras tantas series, sin lo cual jamás habría podido verlas.

      En fin: un debate largo. La cuestión que se dilucida ahora en el mundo de los negocios, aparte del debate entre usuarios, es cuánto tiempo va a durar el chollo, porque en cuanto las operadoras que controlan el acceso a la red y nos pongan filtros para acceder a ciertos contenidos, se acabó lo que se daba.

      ¡Un abrazo! 😀

      • Tienes un pequeño lío, copia privada no es lo mismo que copia de seguridad.

        Tú puedes descargarte lo que que te de la gana para uso privado (es decir, para verlo tú o en tu casa, o en casa del colega) siempre que no hagas comunicación pública (montar un cine al aire libre por ejemplo o emitirlo en la tele/radio, o publicarlo en tu blog) ni obtengas lucro con ello (vendiéndolo grabado en DVD, cobrando entrada, etc…). NO NECESITAS TENER EL ORIGINAL. Es más, sería absurdo, porque la copia privada es un límite al derecho de propiedad intelectual que se impuso para armonizar este derecho con el de acceso a la cultura. Si para bajarte un disco necesitas tener uno comprado, no tendría sentido entonces.

        La copia privada es válida para cualquier tipo de contenido con una sola excepción, el software. En este la ley solo admite la llamada «copia de seguridad», en este caso sí es como dices, debes tener el original y la copia solo es un respaldo.

        ¿Por qué esta diferencia? Ahí solo puedo elucubrar, pero al tratarse de un invento más reciente, nacido en lo digital, consiguieron colar una protección especial en la legislación. En mi caso cada vez más procuro utilizar software libre y el windows que me vino instalado en el portátil (que encima pagas la licencia, incluida en el precio del ordenador, quieras o no) lo tengo en una partición de adorno y para alguna web que solo tira en el explorer. Los videojuegos sí que los descargo aunque no sea legal, que los buenos dineros que gasté en las consolas jamás los habría soltado de no tener esa opción. Considéralo desobediencia civil, no veo por qué deben tener un trato privilegiados respecto a pelis, discos o libros.

        Respecto a las comparativas con ropa, pan resulta un argumento cansino y ampliamente rebatido con una conocida frase:
        Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana, e intercambiamos las manzanas, entonces tanto tú como yo seguiremos teniendo una manzana. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea, e intercambiamos ideas, entonces ambos tendremos dos ideas.

        Lo que quiero decir es que las copias digitales son intangibles y son exactamente eso: copias, no el manuscrito original ni el rollo de película. Yo puedo descargarla y tú seguirás teniéndola en el servidor, mientras que si me prestas un DVD eso no ocurre. ¿Vamos a prohibir los préstamos también? pues casi, ahí está el canon bibliotecario, consecuencia natural de la línea de pensamiento que criminaliza toda distribución de contenidos y toda transacción altruista, aunque la biblioteca haya pagado ya una vez por esos volúmenes. Yo pude leer mucho de niña gracias a la biblioteca, incluso antes de poder sacarme el carné de préstamo (no te dejaban antes de los 12), iba y me pasaba horas leyendo sentada en las mesas. Sin esos libros de entonces probablemente nunca habría escrito una línea, la humanidad tampoco perdería gran cosa pero, pero es de bien nacidos ser agradecidos y devolver al menos un poco de lo recibido. También por eso «libero» mis libros viejos por bookcrossing en vez de venderlos de segunda mano.

        Todo esto hace referencia siempre a la perspectiva del que descarga, pero el debate hace mucho que dejó de estar ahí (hay muchas sentencias al respecto), sino en quien ofrece los contenidos.

        En este punto tenemos más matices porque las empresas tipo megaupload se están haciendo de oro con sus sucripciones premium, de altruismo y compartir nada. No es particularmente justo, pero su mera existencia demuestra que sí hay gente dispuesta a pagar. A mí que cierren a esta gente me da igual, porque al final son una empresa como cualquier otra, solo quieren pasta, pero que dejen tranquilo el P2P, que no es más que la versión digital del préstamo y así todos salimos ganando. Los que no podemos pagar todo lo que queremos ver tenemos una vía de acceso, y para los que buscan comodidad, rapidez y garantías que la industria cree un servicio que de beneficios al autor y cubra lo que Megaupload ofrecía.

        Además, qué demonios, si yo misma descargo a mansalva todo tipo de contenidos no es lógico que me mosquee cuando tocan lo mío, no vayamos a ser como el comunista del chiste, que daría dos ferraris si tuviera cuatro pero no dos cabras, porque cuatro cabras sí que tiene.

        Otra historia es el plagio, o el uso con ánimo de lucro no autorizado, que estoy totalmente en contra y yo misma me he dedicado a denunciarlo cuando lo veo.

        Pero es que yo ni plagio ni vendo cds en el top manta.

        • Ah, sabes qué, llevo tanto tiempo sin tocar el tema que es que dudaba si bajarme series o pelis era ilegal, salvo que tuvieras copia (eso de la copia privada). Bueno, un lío que flipas. Sigo sin entender que no sea ilegal bajarse una película o un álbum de música, sinceramente, es como lo de consumir maría, que dicen que consumirla no es delito pero sí comprarla o plantar (tampoco me hagas mucho caso, hablo de oídas en esto).

          El comentario es súper interesante porque andaba yo con dudas en cuanto a lo de copia de seguridad y copia privada: yo pensaba que la copia privada funcionaba como copia de seguridad y por eso se podía descargar. Como ya me explayé en el artículo y en el comentario, concluyo con la frase de las manzanas, porque es divertido, pero no para meterme contigo, ojo: eso es demagogia pura. Que yo pueda bajarme una serie o una película y sea legal porque está en la red, sin que la productora lo autorice, y sea legal bajármelo -en España, porque eso que tú dices en EE.UU. ya no cuela, sabes de los casos que han cogido a gente con 20.000 descargas de música y le han metido un puro, y si es legal, da igual si tengo 2 que 550.000-. En fin, son esas noticias sobre los cambios legislativos en otros países las que me despistan. De todas formas, no estás en desacuerdo con el grueso de lo que pienso (que hay que proteger, por ejemplo, tu libro de poemas cuando te hagas famosa, y no que rule por la red gratis para que lo lea el pueblo, o no habría editoriales en el mundo, y si no hubiera no habría quien pagara la literatura salvo en ese mundo ideal donde el escritor gana dinero con su autopromoción vendiendo desde su casa o un puesto ambulante, o con tratos con un librero, lo que sería una locura maravillosa, pero locura).

          La frase hace un truco retórico dando la misma propiedad contable a dos ideas (algo intangible, en el mundo de las Ideas platónico) y dos manzanas (algo contable, material). Para empezar, si yo tengo una golden y tú una manzana chilena, tenemos dos manzanas, pero de distinta variedad, y por lo tanto de distinto calibre y precio, poniéndome pijo.

          Pero dejando lo de las manzanas, la comparación sería cierta si la frase dijera: si yo tengo una idea y tú tienes LA MISMA, entonces tenemos la misma idea, y no: si yo tengo una idea y tú otra (diferentes ambas), yo tendría una pera y tú una manzana (ese sería el ejemplo real, bajo mi punto de vista, y no adecuar en un truco semántico la frase para que me quede bien). Es decir, que me parece mejor tu explicación que la frase, jaja, porque al que la inventó decirle que no cuela.

          Un besazo grande. 😀

  • Hola. Yo tengo una cosa clara. No voy al cine. Iré cuando exista un equilibrio razonable entre el tiempo y el esfuerzo que me cuesta ganar el dinero que me piden para ir al cine y la satisfacción que me produce ir. De momento, estamos lejos del punto de equilibrio.
    Por supuesto, esto es personal, subjetivo. Seguro que para mucha gente la entrada del cine tiene un precio justo. Pues que vaya y lo disfrute.
    Por la misma razón no compro música, oigo la radio que hay mucha variedad de emisoras. Y casi no compro libros ni periódicos. (Así me estoy embruteciendo 😮 ). Esto para mi es así con y sin posibilidad de pirateo.
    Ahora, yo no le digo a nadie lo que tiene que hacer. Ni reúno firmas, ni recaudo fondos para financiar la campaña para evangelizar al resto del mundo infiel a mi credo que es el único y verdadero con el que se alcanzará la paz mundial y la justicia infinita y la libertad duradera…. porque si no arderás eternamente en el infierno.
    Eso ya me toca un poco las narices. El que quiera estar en la extrema derecha, izquierda, arriba o abajo, que esté y sea feliz, pero a los demás que nos deje tranquilos.
    Claro, que no sé si esa gente de los extremos será muy feliz sin tocarle los cataplines a la peña.
    Saludos

    • ¿No vas al cine? Yo voy, pero cada vez más el grueso me lo veo de descarga, sinceramente, no me llega el presupuesto, la pobreza es lo que tiene. 😀

      Jajaja, yo también me estoy embruteciendo, y eso que leo periódicos, y a veces los compro -aunque cada vez los hacen con menos hojas, pero por el mismo precio-. Yo creo, como tú, que la gente de los extremos es feliz tocando los cataplines, porque va con el trabajo.

      Un abrazo. 😀

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