Cambiarte la vida

Dice mi amiga y escritora Miriam Mabel Martínez que cuando alguien lee lo que escribes puede cambiarle la vida. A unos sí y a otros no, concretó. Supongo que esta es una de las pocas certezas que tiene un escritor de ficción: formar parte del contexto vital de alguien.

Escribe Muarakami en 1Q84 (pág. 279) -que espero acabar esta semana-, por boca de un personaje:

El ser humano, en resumidas cuentas, solo es un portador de genes, no es más que una vía. Esos genes van pasando de época en época a través de nosotros, como si corrieran en caballos hasta reventarlos. Y no se pueden juzgar en términos de bueno o malo. Nosotros tan sólo somos un medio. Ellos únicamente tienen en cuenta lo que les resulta más eficaz para sí mismos.

Sabemos que esta es una visión reduccionista de nuestra condición humana. Porque, si esto fuera verdad, no sucedería que un libro le cambiara la vida a miles de personas diariamente.

-¿Te gusta, entonces, este autor, X…?

-No -responde-. X… me gusta, pero adoro este libro en concreto.

El libro se transforma, entonces, en un objeto con la particularidad de cambiar a alguien desde su interior; de alterar su cosmovisión, de abrir nuevas vías al autoconocimiento. La anécdota es siempre la misma: compartes con otra persona una charla y, como un anuncio de neón, salta el libro que la cambiará por completo. Nuestro receptor exclamará de alegría que ese libro le apasiona, le ha cambiado la vida, le ha iluminado como una bombilla bajo la sábana, o cualquier otra serie de frases llenas de emoción positiva.

En ese instante, nuestro receptor nos mira con ojos nuevos porque, eliminando las millones de posibilidades contrarias, cree que ese libro los ha transportado a ambos al mismo Paraíso. Un lugar, pensará, que guarda los mismos secretos, un pedazo de nube hermoso y terrible al mismo tiempo. Basta una leve sonrisa y cualquier connotación positiva: «sí, a mí también me gustó», sin hipérbole siquiera, para que nuestro interlocutor nos mire candorosamente.

Como escritor de ficción, ser el creador de un texto que produce este tipo de metamorfosis violentas en las vidas ajenas es, probablemente, una de las certezas que se tienen al concluir una obra: un poema o un poemario, un cuento o una novela. No podemos descartar la dicotomía: al mismo tiempo, otros tantos miles de personas cruzan por tus creaciones como si estas estuvieran colgadas desde el cielo como cuadros invisibles.

Sin embargo, también a los escritores nos cambia el proceso creativo. Hojeé en una librería un manual para escritores de Jordi Sierra i Fabra, un reconocido autor de literatura juvenil. Me detuve en el final, aquel en el que aconseja cómo no actuar a un escritor que publica por primera vez. Entre ellos: no ir a las librerías a colocar el libro delante de otros, no preguntar disimuladamente si ya llegó «el libro titulado…», no agobiar al editor continuamnete para saber cómo van las ventas, no preguntar en la librería si tiene suficientes ejemplares, etc. etc.

Es decir: consejos para gente que en vez de sangre en las venas tiene horchata -valenciana-. Porque si eres escritor y te apasiona lo que haces, deberías ir a la librería a colocar, cuando nadie mire, tu libro sobre los de los otros autores; preguntar abiertamente a la gente de las librerías «¿Te llegó el libro…? ¡Es que soy el autor y me hace ilusión saberlo!», llamar a tu editor educadamente cada 3 meses y preguntarle «¿cómo van las ventas?», preocuparte de si se han vendido muchos o pocos y comprarte una tienda portátil y acampar cerca de la librería si hiciera falta para comprobar si el librero, en contra de la palabra que te dio, ha quitado tu libro del escaparate.

Porque si la obra que creaste puede cambiar la vida de los demás pero no cambia la tuya propia, lo mismo podrías poner una cafetería y dedicarte a vender ruedas de churros, porque te va a producir el mismo efecto.

Si alguna vez me sucede, informaré de los efectos secundarios de publicar una obra. Pero hasta que llegue ese momento, si llega, tienen que pasarme muchas otras cosas.

Imagen: http://pseudoastro.wordpress.com/2009/01/29/planet-x-and-2012-the-pole-shift-magnetic-explained-and-debunked/.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

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