Crisis a lo Pérez Reverte

Yo soy gilipollas, y qué.

El PP gana las elecciones en Galicia y el PNV en el País Vasco. Lo contrario hubiera sido más sorprendente que cuando Grecia ganó la Eurocopa de fútbol. Nada extraño: la deriva del socialismo en España va a la par que la crisis: aún no ha alcanzado su punto de inflexión y sigue en caída libre. No es de extrañar, tampoco, que los medios de comunicación, incluso de izquierdas, tal vez por aquello de informar desde los poderes económicos, nos bombardeen con entrevistas de destacados dirigentes. En este caso, desde Goldman Sachs, según El País, donde nos aseguran que en 2013 será aún peor.

¿Y por qué, ya puestos, no dicen que hasta 2015, que será lo más certero? Póngale un sofrito y déjelo en una década de caída libre, con nimios repuntes. Habría que preguntarse si, aparte de los titulares jugosos que busca todo medio -es lícito-, qué hubiera respondido el economista jefe de Goldman para Europa a la acusación de un ex empleado sobre que la firma tima a sus clientes. Hay que ser cínico para decir que en España nos irá peor y que él ha apreciado lo siguiente:

Una de las cosas que más me impresionan cuando vengo a España es que, no solo a nivel político y financiero sino también entre los ciudadanos, parece haber consenso en que ese ajuste era necesario.

Pero a estos señores de qué circo los sacan, del circo de los pomposos gilipollas o del de los gilipollas pomposos. Alguien debería decirle que vamos a por otra huelga general, que hay manifestaciones nacionales e internacionales de un movimiento llamado 15M y que el clima social en España es contrario a los ajustes en sanidad, educación, etc. Que hay gente que roba en supermercados, que la inflación nos come el sueldo, que hay recortes a los funcionarios -nuestra clase media, ¡que está de contenta que salen a la calle casi todos los días para celebrarlo!-. Miente, que algo queda, piensa este tipo de gentuza, que está para rapiñar y no para construir. Está tan preocupado por España que me han dicho que no duerme por las noches. Mi abuelo, que fue a la guerra, dice que «dos buenas hostias y ya verás como se quedaba dormido». Joder, abuelo, cómo te pasas, no ves que estos de la economía son gente delicada: con una sola hostia va.

Y si no, que se dé una vuelta el señor Huw Pill, que es el economista de Goldman, que nos cuenta esta noticia novedosísima, ¡notición!, pero por España, porque una de dos: o para él España es el territorio que comprende del aeropuerto al Ritz y de ahí al banco y de vuelta al Ritz y luego al aeropuerto, o bien nos toma por imbéciles, lo que no tiene nada de raro: es sabido que el ganar mucho dinero deja lesiones neuronales de por vida para todo lo demás que no sean negocios: grosso modo, agilipolla. Estos, además, hablan en una jerga que entienden los de su calaña y que al ciudadano le importa un pimiento, porque a nosotros lo mismo nos da que este señor diga que España es paella y toros que el que se rompa una pierna esquiando en los Alpes. Quien dice romperse una pierna dice una gripe o lo mismo dice romperse las dos piernas.

¿La segunda posibilidad, que se rompa las dos piernas esquiando en los Alpes, nos daría un sustituto con una ética y sentido común más cercanos a la normalidad? No tendremos esa suerte: lo sustituirán por otro de su misma especie. Esta gente tiene otras preocupaciones en la vida -y no digo que sea este señor exactamente como voy a decir; por supuesto, puede ser un protestante o católico practicante y brindar por el Espíritu Santo en los bares y reuniones familiares; lo tomo al señor economista como prototipo o modelo, nada personal, mire usted-: una mansión en Neuchatel, una colección de coches, enviar a los hijos a colegios privados donde encontrarán parejas adecuadas para continuar la tradición familiar: nosotros somos de clase alta. Unos pocos de estos también se van de putas, les gusta que los aten y les metan consoladores por el culo y consumen cocaína de forma habitual, pero por suerte no lo hacen delante de nosotros, así que podemos dejarlos en sus puestos de trabajo, gilipollas con un alto nivel de cualificación y con unas primas por rendimiento, jubilación o despido por haberse follado a las secretarias -les mintió: nunca tuvo la intención de divorciarse- dignos de la mensualidad de un jeque. O es que estos chistes solo puede hacerlos Ricky Gervais. Y bueno: él tiene más gracia.

No pasa nada: vamos a seguir leyendo a imbéciles y gilipollas neoliberales e incluso no neoliberales, explicando lo mal que va todo, lo mucho que importa Alemania, las comparaciones con Grecia y Portugal y el vecino del norte. Y esta gente no nos va a solucionar nada: tan solo opinan porque, como dijo, aproximadamente, Lech Walesa: «todo el mundo tiene una verdad como tiene un culo y se sienta sobre él». Y qué van a decir los que opinan desde el poder sino que hay que pagar algo que se les debe y que es lo mejor pagarlo pronto y a un interés alto, o mejor, pagarlo lentamente para que el interés siga subiendo, te estrangules y pidas más y más favores (crédito). Qué coño me importa lo que opine el BCE, Merkel, Goldman, Botín o cualquier centro de poder capitalista, comunista o mediopensionista.

Solo hay que ver Boardwalk Empire para saber cómo funciona el sistema. Recordamos a los Monty Phyton en aquella escena en la que unos ejecutivos asaltaban a otros como si se trataran de barcos piratas. Fue la manera más cáustica, sarcástica, irónica y brillante de desnudar a estos impresentables del mundo de las finanzas que, henchidos como pavos reales, tienen las agendas llenas de peticiones de los mass media para charlotear cuando antes los escuchaban sus colegas y sus putas madres a la hora de comer. Eso sí: dan ganas de subir la pirámide, agarrarlos por la corbata, arrojarlos al piso y reventarlos a ver si les hace gracia o les arreglamos el chip defectuoso de la empatía y que habla de: dignidad, deudas injustas, abuso de poder, compasión, justicia, equidad, estabilidad social, compartir, etc. etc.

Porque si a estos no les duele el dinero a lo mejor habrá que empezar a meter hostias para que empiecen a entenderlo. Pero hostias de las de verdad, de las de Clint Eastwood, de las de «la letra con la sangre entra». Y entonces no saldremos de pobres pero nos íbamos a echar unas risas.

P.d.: El título del artículo es porque los idem de Pérez-Reverte me encantan y son muy descarnados y me dije: a ver si me suelto y me sale el estilo. Y así me salió.

Dedicada a todos los gilipollas economistas y poderosos del mundo.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

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