Y cuando se cae Facebook, qué

No sabes con quién duermes, nunca lo sabes, y con el entrenamiento adecuado te da absolutamente igual porque ya has conocido lo peor tantas veces, tantas noches de follar con mujeres de toda condición y sujetadores tan feos, pero lo malo de verdad es hacerte la pregunta a esas horas. Estabas tan a gusto después de una noche de sexo, desvelado, pero tras un sexo estupendo, ese sexo que te sabe a tu tableta de chocolate favorita, que no por reconocible es menos deliciosa, y murmuras mientras miras tu smartphone: «no jodas, ¿se ha caído Facebook?». Apretas recargar, recargar, pero nada. Sí, me funciona el Wifi, Twitter va como la seda.

-¿Qué, Julio? -me dice ella posando su mano sobre mi pecho. Debió sentir que me movía.

-Nada, sigue durmiendo -le das un beso para convencerla de que solo piensas en ella, prolongar su sueño de que la noche que ha pasado va a significar algo más que estrujarle sus pezones y azotarla mientras te insiste en que le pegues por mala; o puede que no se crea ese beso de madrugada-. Voy a por agua.

Pero ya no se entera de nada. Antes de que acabes de decir «agua» se ha quedado frita del todo. Así parece más guapa. Tiene una boca realmente bonita, quizás con los labios algo finos, pero no fue un problema para que me la chupara con mucho arte. Se dejó mi corrida por toda la cara y entonces me di cuenta de que podría conseguir de ella lo que quisiera, más allá del sexo. No se limpió hasta que me bajó la líbido y le pedí que se limpiara: me daba más pudor a mí que a ella porque, seamos serios, el sexo muy cerdo es chocante fuera del acto en sí y más cuando quieres divagar unos minutos y reírte. Es un consejo: después de follar, hay que reír. Sabe el doble de bien si el sexo fue bueno y si fue pésimo, esas risas que te llevas de recuerdo.

Me llega un mensaje al Twitter sobre los mayas y la maldición y Facebook. Los de las redes sociales siempre esperan algo para hacer el mejor chiste. Si el chiste lo retwittean 25.000 más, ¡bingo! No te van a dar dinero, pero aunque es verdad que todo aquello que no te dé dinero es una inversión de tiempo inútil, esa sensación de éxito que te dura unos pocos segundos hay gente a la que le reconforta -lo justo antes de que otro imbécil retwittee cualquier gilipollez que es más nueva, más inmediata, más actual, más noticia, más ingeniosa, más y más y más mases que la tuya-.

¿Qué tendrán que ver los mayas con la cadía de Facebook? Te levantas desnudo, agarras una camiseta porque fuera del edredón y el culo que tenías pegado a la espalda, que te estaba haciendo sudar, hace un frío de cojones, vas a la nevera, coges un batido de fresa -está muy frío pero te da igual- y te lo bebes mientras vas a la ventana. ¿Qué ves abajo? Una congregación de locos haciendo jaleo con carteles que ponen «¡Twitter!» y consignas como «¡Jódete Facebook! Twitter Libre» y cosas por el estilo. ¿Para qué me compraría un puto piso al lado de la plaza donde hacen todas las manifestaciones estos perroflautas del carajo? A ver, yo también voy, pero hay noches que tengo que dormir, coño. ¿Se han vuelto locos? Un extraño olor a mandarinas llega desde alguna parte de la cocina pero cuando vas al cesto de la fruta no encuentras ninguna.

¿Por qué hablo como si te estuviera sucediendo a ti al mismo tiempo? Porque, simplemente, nos acompañamos. La cuestión es que queda apenas un día para el famoso 12/12/2012, o 12-12-2012 o como escriben esos locos de otros países, 2012-12-12, ya hay que ser subnormal para poner el año primero, ¿a quién le importa el año? Importa el día, el día de las cosas, el día que naces o mueres, el día que bailaste por primera vez con una cubana con un culo de los que lo ves y no quieres despegarte aunque ya hace cinco minutos que te corriste dentro. La cosa es no apartarse. La cosa es el roce, el pegado de pieles. La cosa es quererse aunque sea a polvos.

¿Y el país? Bueno, el país sigue igual de mierda o peor que antes. La diferencia no es la crisis, porque la cuestión es que los que antes estaban jodidos lo están más y los que no, lo empiezan a estar o lo están del todo. La cuestión se reduce, pues, a que hay nuevos quejicas en el patio de la vecindad. Me pregunto, mientras ella ronca, si volveremos a follar -no jodas, otra que ronca, «hay que joderse» dices en voz alta, porque sabes que una vez escuchas el ronquido se agudiza el oído y no vas a pegar ojo esperando a ver cuándo vuelve a roncar la petarda esta-. Creo que acabará enamorándose de mí. Esta vez no tuve que hacer ningún truquito, nada de aplicarle técnicas de seducción. Una vez la conquista está realizada pierde emoción, reconozcámoslo, no es la posesión sino el camino que me conduce a esta, como tantas otras cosas. Es como la caza. Jesulín de Ubrique diría: es como un toro. Vale, campeón, como la caza del toro. Solo que en vez de ir de montería con caballos y podencos en un bosque rodeas al animal de gradas y que se joda. Yo también me pondría a cuernear a todo lo que se me pusiera por delante, me da igual si la capa es roja o ultravioleta. Sabes que lo vas a cazar, la cuestión es el cómo. La vida es el cómo, pero de eso te das cuenta demasiado tarde y quieres apurarla demasiado pronto. Los ritmos son los ritmos. Están los ritmos del mar, de la luna, de los polvos, y luego está el ritmo de Bodas en Tipasa de Camus. Más allá de eso está Shakespeare y poquito más, creéme.

¿Y qué hago ahora con ella, cómo me motivo? Sigo en la ventana. Enciendo un cigarrillo y lo fumo lentamente. Continuo mi silogismo: porque se dejó hacer de todo. Voy a probar Facebook a ver si ya volvió. Sigue caído. Puse una webcam que cogía el encuadre en que se veía su cara, la espalda y yo enculándola. No se ve mi verga, tan sólo su culo agitándose como un flan y el rostro de dolor y de desesperación porque no acabo nunca, las manos crispadas, agarrando las sábanas, estirando los dedos en espasmos. Se le hace eterno y debe ser eso lo que me excita. A muchos hombres el hecho de encular a una mujer les pone cerdos, frenéticos, erecciones dolorosas. A mí me excita el dominio, alcanzar el umbral del dolor para que su placer sea mío, esa mezcla entre lo que no te conviene pero deseas a pesar de todo. Como la vida misma. Lo estoy visionando porque lo subí automáticamente a la nube y puedo verlo en mi móvil. Abajo veo a una rubia a la que le haría un par de favores. El móvil me vibra. Mierda, era un twitt. Ya que no tengo Facebook sigo viendo el vídeo hasta el final… Espera, justo antes de correrme, lo sé porque agarré sus caderas de forma violenta y las estrujé hasta dejarlas casi moradas mientras eyaculaba, también por mis ganas de hundirle todo adentro, la verga, los testículos, el saco escrotal, mi vientre, los intestinos y mi boca gritando detrás, veo cómo pone morritos y abocina los labios, justo como cuando se corrió en el primer polvo que tuvimos cara a cara. Se había dejado caer la camiseta y solo le asomaba una de las tetas pero ese medio descubrimiento me pareció de lo más excitante. No me jodas que, después de usarla como mi osita de peluche, le gustó la enculada. Esta chica promete.

Cae un chorro en la vasija y luego escucho la puerta cerrarse. Las casas, perdón, mi casa, de noche, es como un amplificador de sonidos. Diría que todas las casas pero he estado en casa de chicas que eran como sanguijuelas de ruidos. Ya te podías tirar el peo más grande del mundo, un peo que haría estremecerse los Andes, que la casa permanecía inmutable. Esas casas dan miedo y follar en casas que dan miedo da más miedo aún. Son polvos silenciosos, como culpables, como de parejas que llevan 30 años juntas. Así no hay quien se enamore, mire usted.

-¿Te vienes a la cama? -me pregunta con sus tetitas duras y su coño sin depilar. No conozco mujeres feas cuando están desnudas pero esta es realmente preciosa.

-Ahora voy, vete yendo tú -le dije en un tono cariñoso y cómplice, agitando mi cigarrillo en la mano.

La chica se gira y va. Encima, obediente. No, si está claro que me voy a enamorar, lo tiene todo. Salvo lo de la depilación brasileña. Me gustan rasurados porque se lamen mucho mejor. Pero eso lo soluciono en su cumpleaños que, si no recuerdo mal, es dentro de cuatro días, le dejaré una nota o algo así. También es mala suerte que se haya caído Facebook ahora. Todo esto que te cuento no nos habría estado sucediendo -porque al leerme, no sé si te has dado cuenta, pero nos sucede a los dos al mismo tiempo, el recorrido de tus ojos hace que suceda y el parar de tus ojos, que pare mi tiempo y mi espacio, cabronazo, así que sigue leyendo y déjame vivir un par de líneas más-.

No supongan que voy a rematar esto de una forma magistral, intrigante, romántica, brusca, hilarante, joyceana, surrealista, a lo Boris Vian, métanle adjetivos que no van a acertar. Facebook sigue caído y el sol no sale aunque son casi las seis y media de la madrugada, el viento no llega a rizarte el cabello y pienso que los polvos ya no son en sitios públicos sin Wifi. A mí esto siempre me dio igual, pero desde que tengo smartphone sólo follo en sitios con Wifi. Es la excusa perfecta: «cari, lo siento, me han dejado un mensaje en el Facebook y me tengo que ir». Nada de me dejé el gas abierto o esas mierdas. Me voy porque me lo dice Facebook; es más, es Facebook el que te está jodiendo, le digo en realidad, pero todavía no he encontrado una chica realmente inteligente que llegue a captar todas esas implicaciones. Si hay algo que odio es una mujer tonta. Es inútil, te hace quedar como un inútil porque no entiende nada y encima… ¿Saben qué?

Que Facebook sigue caído y el mundo es menos mierda que antes. Soñé que un anónimo, tú mismo, te ibas a coger un portátil con conexión a Internet, te ibas a ir a un lugar fuera de la ciudad, pero con luz natural, árboles, mucho verde y flores de colores cuyo olor despiertan sentimientos familiares encerrados durante demasiado tiempo, una explanada en medio de ninguna parte, ya sabes, ibas a poner una mesa de Ikea, me importa un pito si es de diseño Bauhaus o de Pepito de los Palotes, una silla de madera rancia, un cojín para no reventarte la espalda, encenderías el puto portátil y dejarías que el sol de verdad te cegara un ratito mientras te habituas a su intensidad y el viento te deja las manos ateridas mientras tecleas. Y ver qué ocurre, si el mundo cambia desde ahí.

Entonces sí que me sabría este cigarrillo. Sácate las fotos en sepia, por favor, que es un tono de algo añejo y deseado.

Y espera a que el puto Facebook funcione otra vez para mandármelas.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

5 Comentarios

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  • Guau.

    La unica pega (y perdona la falta de tildes) que puedo encontrar es ‘verga’. No me gusta la palabra, que le vamos a hacer. Pero se que ‘polla’ suena demasiado mal -aqui- y ‘pene’ suena de pena. No se, tal vez ‘miembro?

    Bueno, que mis felicitaciones y esas cosas. Y besos y saludos, que hace muuuucho tiempo que…

    • ¡Ah! Se me olvidaba. Y haré ronda a partir del 21, que estoy libre, por blogs, así que escribe algo chulo. Como casi todo lo que escribes es chulo, no será difícil. Más besos. Ahí, sí. 😀

  • ¡Holaaaaa! ¡Qué alegría! Buff, estoy liadísimo y no tengo tiempo para nada. Un día escribiré -¿hoy?- sobre eso de estar liado. La gente miente mucho. Pero el máster me ocupa un chingo de horas, que dirían en el DF (México).

    Me alegro que te gustara. Lo más sencillo es quitarlo, por ejemplo: «se la metí» en vez de «le metí la verga», y asunto solucionado.

    Y no sabía que eras tan fina jajaa. Un beso, ya sabes dónde, donde va el perfume. Muá. 😉

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