Postmodernidad y literatura o el triunfo de la novela

silencecageLa postmodernidad es una época en la que la literatura ha perdido toda su centralidad en el conocido sistema de las artes. Si su estilo nace en el mundo de la arquitectura (Venturi, Johnson, Stark, Gehry), como reacción al racionalismo moderno de Le Corbusier y Mies van der Rohe, es sobre todo el arte del cine el que marca más profundamente el imaginario contemporáneo, y aún más el vídeo: nueva forma de hibridación de lenguajes, visión postmoderna de la obra de arte total de Wagner y de las vanguardias históricas.

No es por casualidad que del cine (en cuanto creador de realidad y productor de pensamiento, y no simple objeto de teorización) se hayan ocupado diversos filósofos muy cercanos a la sensibilidad postmoderna: desde Gilles Deleuze, con su escritura nómada y vitalista, a Slavoj Zizek, con sus paradójicos pastiches, sin olvidar el ya mencionado Jameson o al originalísimo filósofo analítico Stanley Cavell.

Ello no significa que no se pueda identificar una estética literaria postmoderna, que se expresa sobre todo en el género siempre más hegemónico, la novela, y que gira en torno a ciertos núcleos temáticos, acertadamente subrayados por Remo Ceserani:

a) un sujeto «debilitado, descentrado, multiplicado y fragmentado», reproducido fundamentalmente en su realidad corpórea, fragmentado  a su vez en una serie de partes, de órganos y de dobles: en un simulacro de sí mismo que puede transmigrar a los universos ficticios de una película y una novela;

b) una temporalidad totalmente anulada en el presente, que recupera el pasado en un museo de fotografías y retazos, a través de un historiocismo omnívoro y libidinoso, y a través de actos nostálgicos (como las películas de los años treinta);

c) un fetichismo y una acumulación grandiosa de mercancías, que ha fagocitado por completo las imágenes de la naturaleza, y que presenta como reacción una obsesión igualmente desmedida por los residuos, los desechos, las ruinas.

Son temas que pueden encontrarse, con dosis y orientaciones diferentes, en la narrativa de Pynchon, DeLillo, Doctorow, Tournier, Eco, Tabucchi y de tantos otros, aunque, como siempre, la periodización puede resultar problemática también en el interior de este giro: personalmente no me siento inclinado a llamar, con sus textos puramente descriptivos, pues me marece definible, más que como otra cosa, como producto último de la vanguardia modernista, el lugar de llegada (y de no retorno) de una experimentación sobre los límites de la expresión, como Silencio de John Cage, el arte conceptual, el nihilismo de Beckett, no por casualidad tan amado por Adorno (muy distinto es el caso del segundo Robbe-Grillet).

Estética de la literatura, Massimo Fusillo.

Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

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