El lujo de ser una furcia

-No se asombre -dijo el joven-, tiene usted aspecto de furcia.

-¿Sabe que no me molesta en absoluto?

-¡Debería haberse ido con ese señor!

-Ya le tengo a usted.

-Puede irse con él después. ¿Por qué no se ponen de acuerdo?

-No me gusta.

-Pero no tiene usted inconveniente en estar una misma noche con varios hombres.

-Si son guapos, ¿por qué no?

-¿Los prefiere uno tras otro o al mismo tiempo?

-De las dos maneras.

«El falso autoestop», El libro de los amores ridículos, Milan Kundera.

Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

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