Una montaña de un grano de arena -Dialogo

Iba corriendo a ver a mi hermana. Legaba muy tarde ya:
– ¡ YA LLEGO ! – grite mientras veía su cara enfurecida
– ¡ Como se te ocurre hacerme esperar media hora con el frío que hace y lo mala que estoy ! –
– Lo siento… Es que…
– ¡¡Es que nada ven aquí que te voy a matar !!
Mi hermana empezó a zarandearme y a pegarme, parecía tener hasta poderes mágicos:
– Estoy muy disgustada…- dijo entre lagrimas
– Lo siento, es que me quede mirando los video juegos y se me paso el tiempo volando, sabes que no era mi intención y que te quiero hermanita –

El amor es cosa de dos, no de tres.

Julia y Enrique, la típica pareja que no es perfecta, han quedado para verse en el parque que está junto al Big Ben, Londres. Habían quedado a una hora concreta, y Julia ya estaba allí, pero Enrique no. Julia esperó y esperó, hasta que despues de media hora, vió a alguien a lo lejos.

¿Dónde estabas? – pregunto Julia –

Emmm… esto… se me escapó la guagua – respondió dudoso –

Enrique, a mi no me engañas, sé donde has estado, y sé que ha sido con Lucía. Cuando vea a esa guarra la mataré – comentó Julia –

Julia calmate – dijo Enrique –

¡NO! ¿Por qué me lo vuelves a hacer? – le respondió Julia –

Pero que… – Intentó explicarle Enrique, pero Julia le empezó a agredir y a gritar –

No pongas excusas, Lucía siempre está en medio de nuestra relación, ¿Qué pasó con lo que teníamos nosotros? ¿Dónde están esas llamadas que me hacías por la noche? ¿Dónde está el respeto que me tenías? Todo se ha acabado, y todo por culpa de Lucía. No entiendo como hay chicas que se intentan meter en donde no las llaman, el amor es cosa de dos, no de tres. Ojala algún día se aplique el cuento. – decía mientras le agredía – Seguro que cuando no estabas conmigo estabas con ella, ¿A que si? Me tienes harta con tus mentiras, enserio. – Julia siguió quejándose hasta que tiró a Enrique en el suelo y lo vio como muerto. Ella se acerco y le decía mientras lloraba – ¿Enrique? ¿Enrique? despierta por favor, no te vayas, no quiero que me dejes. Sé que a veces no puedo controlar mi ira, y te pido perdón, porque por eso estás así, tirado, muerto. Te juro que arrepiento de haberte conocido, porque así tu estarías vivo y  feliz con Lucía, y yo no estaría sufriendo.

Yo no me arrepiento de conocerte, – empezó a hablar Enrique – eres lo más bonito que me ha pasado en toda mi vida. Lucía es un pasado que ya ni me va ni me viene, la que me importa eres tu, y es que te aseguro que si no nos hubiéramos conocido, mi vida sería una mierda porque tu eres la que da sentido a mi vida, color a mi cielo, tu para mi lo eres todo. Por eso te amo y te amaré, y si hoy tardé, fue porque te fui a comprar un regalo, pero la tienda estaba cerrada. – terminó de explicar Enrique –

Dios, ¿enserio? ahora me siento como una estúpida por haberte echo lo que te hice. Lo siento enserio. – Dijo Julia –

No pasa nada, solo quiero que hagas una cosa. -Propuso Enrique –

Lo que quieras. – Contestó Julia –

Bésame. – Dijo Enrique –

 

FIN!

 

Mi serpigüeña

Una mañana, me acerqué al balcón de mi casa y vi a una serpiente subiendo un árbol poco a poco, hasta llegar a su rama más alta. Ya en la copa de aquel gran árbol la serpiente, larga y de diferentes colores, agitó sus alas y levantó el vuelo como si de una cigüeña se tratase.

Un amor algo peculiar

En una tarde de domingo, el reloj del campanario, en el pueblo, marca las dos de la tarde. Ella espera impaciente la llegada de su futuro marido, hasta que pasado un largo tiempo él aparece a todo correr y dice…

Él: ¡espera, porfavor!… no te vallas

Ella:¿Te crees que estas son horas de llegar a un evento tan importante cómo este?

Él:¡no!, ya sé que no, pero es que  me surgió un asunto muy importante que tenía que solucionar

Ella: ¿ah?, ¿sí?, ¿y porqué no has llamado ni tan siquiera para que pudiera saberlo y haberme quedado tranquila!!?

Él:¡ porque no tuve la oportunidad de acercarme a una cabina de teléfonos y avisarte !

Ella:!!no me creo nada de lo que dices!!

Tanto era así, que la fuerte discución entre ambos, terminó siendo una terrible batalla campal; aunque al final acabara todo como comenzó y estaba previsto que acabara con un final más que feliz por la reconciliación de ambos después de la feroz discución y batalla y el posterior matrimonio entre los dos enamorados.

Mi gatigre

Mi gatigre ¿Un animal extraño? Puede. Pero está conmigo en todo momento, tanto sea malo como bueno, y solo se contenta con verme feliz y comiendo su comida favorita, gominolas.

Capítulo 3: Inexplicable.

Como ya he dicho me llamo Melody, y yo era una chica como otra cualquiera. Iba al instituto, sacaba buenas notas, iba a los típicos bailes absurdos de fin de curso, e incluso era animadora. Pero un día todo dio un giro inesperado. Al volver a casa del instituto, mis padres estaban muy raros, estaban serios y callados. Me dijeron que me sentara y yo obediente lo hice. Mamá habló primero, dijo:

– Melody, cariño, van a venir unos hombres ahora, te van a pinchar, pero no tengas miedo. – mamá estaba llorando, ella nunca llora. Esas palabras me atemorizaron, solo pinchaban a la gente para ver si tenían la peste.

– ¿Para qué? – ya sabía la respuesta, pero no podía evitar preguntarlo.

– Esta mañana ha venido Brigitte, la vecina, como todas las mañanas a ayudarme con la casa y… y… – empezó a llorar más alto, me temía lo peor.

– Y ha descubierto que estamos infectados. Ha llamado a los médicos del “Congreso” y llegarán de un momento a otro. – esta vez habló papá, mantenía la compostura como siempre lo había hecho. Siempre decía: no le temas a nada, las cosas pasan por algo bueno. Pero nada de esto era bueno.

– No, no, no. No puede ser. No. No es verdad. – me levanté y salí corriendo a mi habitación. Esto no podía pasarme. No a mí.

Escuché ruidos abajo. Supuse que ya habían llegado los médicos y que estarían haciéndoles las pruebas a mis padres. No podía dejarles solos, no en esto. Bajé un poco cohibida y me encontré frente a frente con tres médicos vestidos todo de blanco, con mascarillas y con los instrumentos necesarios para hacer las pruebas de la peste.

– Hola, ven aquí pequeña. – me dijo un médico bajito con ojos azules extendiendo el brazo derecho en mi dirección. Fui hacia él. Mi familia sin duda estaba infectada, por lo que yo también lo estaría. Me sacaron sangre. Esperé… Esperé… Y esperé… Temiéndome lo peor cerré los ojos e inspiré profundamente. Oí el pitido de la máquina al tener los resultados. Abrí los ojos y sorprendente e inexplicablemente yo no estaba infectada. A partir de ese momento las imágenes se me mezclan. Se llevaron a mis padres para matarlos seguramente. Me sacaron de allí y me dejaron en medio de la nada. Marcaron mi puerta blanca con una cruz pintada en negro. Y yo lo único que pude hacer fue tirarme en el suelo y llorar hasta quedarme dormida.

Capítulo 2: La rebelión.

Vayamos al comienzo de la rebelión, un hombre infectado de peste amenazó al “Congreso” con ir a donde ellos y expandir la plaga, matarlos, destruir hasta el último pelo de sus cuerpos. Claramente el “Congreso” tomó medidas, pero la peste ya se había expandido. La gente comenzó a rebelarse, decían que la culpa era del “Congreso” porque eso era lo que oían de la familia del hombre que lo comenzó todo. El “Congreso” es un grupo de hombres y pocas mujeres que ejercen el poder de toda la humanidad de una forma tiránica. Su nombre es muy poco original, un congreso que se hace llamar el “Congreso”, ¿chistoso, no? Podrían haber puesto cualquier nombre pero ¿para qué pensar cuando ya tienes el nombre ahí mismo? No sé, se podrían haber llamado los tiránicos, o los malvados o incluso los injustos, pero para esas cabezas de chorlito pensar era un gran esfuerzo.

Diálogo de “Tres son multitud”.

– Cariño, lo siento, yo no quería…
+ ¿Pero tú que te crees? Yo no soy el segundo plato de nadie, ¡YO SOY EL PLATO!, a mí no me puedes cambiar así como así. ¿Te crees que alguien te querrá como yo? Estoy muy dolida. Nunca te perdonaré. Has arruinado mi vida. Has destruido mi felicidad. Yo te quería…
– Lo siento mi amor, te quiero, me arrepiento mucho de lo que he hecho, perdoname, por favor, tú eres mi amor y mi vida y no sé lo que haría sin ti, eres todo lo que me mantiene completo y lo que me hace sentirme realmente lleno. Te amo.
+ Yo a ti también.

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