carta

Querida Isabella:

Me alegro que no hayas dudado nunca de ti, que no hayas olvidado que las palabras pueden cambiar el mundo. Espero que sigas sonriendo como si te sobrasen sonrisas; que todo ese dolor se haya ido. Por aquí todo sigue igual como siempre, la sangre corre por mis venas helando cualquier terminación nerviosa intentando ser inmune a tanto sufrimiento, ahora se que es cierto que el corazón es el único órgano que aun que esté roto sigue funcionando. No existen ojos más tristes en el mundo que los mios, porque los ojos son el espejo del alma y mi alma esta vacía y quebrantada, se lo llevó todo. Ahora te estarás preguntando quién se lo llevó todo porque no te acordarás, pues te respondo, el amor, ese sentimiento arrollador que llena nuestras vidas de felicidad pero cuando se va te deja como un paisaje de invierno, triste y frío. No sé si has vuelto a amar como lo hiciste, espero que sí, que los golpes de la vida no hayan destruido tu capacidad de amar y darlo todo por alguien. Sé que todo esto te ha hecho mas fuerte pero recuerda lo que has pasado: me siento tan vacía como el agujero que deja un meteorito en el desierto, sola y sin nada ni nadie al rededor; las noches son odiosas, solo recuerdo el calor de su piel contra la mía luego miro al otro lado de la cama y no hay nadie. De verdad que quiero ser fuerte y terminar con todo esto ya, pero no encuentro manera, solo de pensar que todo son recuerdos me entran escalofríos, saber que ya nada será como siempre es decepcionante. Estoy enfadada con la vida, ¿por qué?, era feliz y ahora ¿qué?; ¿cómo volver a ser feliz sin él?, ¿cómo sonreír sabiendo que está haciendo sonreír a otra?, ¿por qué duele tanto? a veces pienso que es solo un chico más, pero no, es ese chico por el que hice cosas que jamas pensé que iba a hacer, ese chico que rompió todos mis esquemas y más que un chico es el único que sabe como consolarme por ser él el motivo de mi pena. Dos años, dos largos años de felicidad y momentos inolvidables, desde el primer beso y la primera caricia hasta el último beso, es horrible no saber nunca cuando será el último beso o el último “te quiero”, hasta que un día como hoy miras para atrás y ves una fecha en el calendario que pone “FIN”. Ojalá al terminar de leer esto y recordar tantos momentos seas capaz de decir “ya no duele”. Yo intentaré recuperarme y volver a reconstruirme como un rascacielos, que sea muy fuerte y muy alto para llegar muy lejos. Te deseo lo mejor. Atentamente tu antigua tú.

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