Carta de amor.

Buenas noches, cariño:
¿Qué tal estás? Espero que sigas bien. Bueno… Mi día de hoy ha sido horroroso, y no sólo porque lleve enferma toda la semana, con fiebre y ganas de morirme, sino porque, además, ha sido un día lluvioso, de esos en los que lo único que me apetece es envolverme en una manta, tomarme un chocolate caliente y ver una “peli” mientras oigo el ruido del agua chocar rítimicamente contra el cristal de la ventana. Y es en estos días en los que más te echo de menos. Además, hoy es el día número 87 sin saber nada el uno del otro, y lo peor es que creo que por suerte, o por desgracia, te es indiferente.
Ya no quiero esperar más. Es el momento de decite adiós, de abandonar toda esperanza de que las cosas cambien. Probablemente, esté mal decir que “no fue culpa mía”, aunque ya sé que tú me crees la responsable de que estemos como estamos. Pero no fui yo la que decidió llegar hasta este punto de abandono.
En fin, después de tantas mentiras, tantas traiciones; después de tanto dolor, puedo asegurarte que aprendí mucho. Cometí errores, pero de ellos aprendí. Cometí muchos y aprendí más de lo que quería que la vida me enseñara.
Desde mi parte de culpa, te pido perdón porque creo que lo mereces. Pero también creo que yo merezco alguna explicación.
Te pido perdón por no haber aguantado hasta el final, como prometimos. Te pido perdón por no haber conseguido estar a tu lado en no solo en los buenos, sino también en los malos momentos. Perdón por no haberte mentido nunca –a veces, oír la verdad duele-.
Y espero de ti que lamentes no haber respetado mis sentimientos con tus engaños y no haber creído en nosotros por encima de lo demás.
También quiero agradecerte el que me hayas hecho vivir de ilusiones porque de eso “también se vive”, ¿no? Gracias por enseñarme cosas que sólo de ti podía aprender. Gracias por esas tardes, días y noches en las que nunca dejaste que estuviera sola. En fin, gracias por haber entrado en mi vida y haberle dado sentido en los momentos felices que hemos compartido.
Puedo decirte que, a pesar de todo lo que ha sucedido, me siento orgullosa de esta historia, quizás no por lo que ha pasado dentro de ella, sino por las personas que ha han protagonizado.
También puedo decir que te he querido inmensamente.
Ahora no llueve tras los cristales, ni tengo una manta bajo la que esconderme para llorar por lo que no ha podido ser. Solo me queda cerrar los ojos, recordar tu mirada, y besarte por última vez.
Buenas noches, mi amor.

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