Un unicornio inesperado

Esa mañana llegó con mucha prisa la elfa Drahenis. Llevaba un bolso amarillo que desprendría un brillante reflejo por donde pasaba.
Sacó de el una brújula amarilla con destinos dorados, que indicaba siempre a la elfa el mejor camino que puede escoger cada día al levantarse.
Hoy, tocaba el jardín amarillo que, ya entraba la primavera tenía un color amarillo muy especial en el que se reflejaba el lago y bonitas flores mirando hacia el sol.
Drahenis iba muy contenta, como cada día en busca de un compañero para ir a la fábrica de diamantes amarillos a trabajar.
Su nombre es » Diamallo» y se dedican a pulir piedras y rocas extrañas de esta extraordinaria amarillenta tierra.
Camino a pulir «Diamallo» un rallo electrizante dejó por minutos a la pareja de elfos tetrificados . No podían moverse y de repente, escucharon una voz que venía de muy lejos, casi cerca del sol.
Al volver a la normalidad, la fábrica había desaparecido.
Drahenis y su compañero gritaban sin cesar y no entendían como semejante infraestructura había podido desaparecer.
Sus sueños e ilusiones habían desaparecido por arte de magia.
Estaban triste, porque no podrían seguir puliendo bonitos diamantes amarillos para ir ser vendidos en las grandes ciudades y con el dinero obtenido ayudar a los más necesitados en estos tiempos.
Sentados en una roca pensaban en como poder solucionarlo. Y fue entonces cuando apareció un unicornio bicolor, la mitad de su cuerpo amarillo y el resto azul.
Se acercó a los elfos y les dijo:
» Takaluncamenancasalia » y en su cuello llevaba un cartel que traducía: » Soy el mágico unicornio que viene a ayudarlos «
El unicornio había cambiado la ciudad de color, así como la fábrica y hasta la brújula y el bolso de Drahenis. Ahora se empezarían a pulir piedras azules que eran las que ayudarían a los más pobres a seguir viviendo en buenas condiciones.

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