La compleja simplicidad de la mente

Es muy habitual oír decir esa típica frase de «la mente del ser humano es muy complicada´´ y también es común poder demostrar todo lo contrario. Si, es cierto que aún no se tiene todo el conocimiento necesario de la mente,  que nos permite cosas tan esenciales como pensar pero ¿es totalmente real que somos tan complicados?  o ¿es nuestra mente, capaz de ser manipulada de una manera sencilla, complicamos  las cosas más fáciles? . Este podría ser un tema de especial interés para algunos y de aburrimiento para otros. Planteándolo, a primera vista, se puede creer que el cerebro, base de nuestro conocimiento y del saber, es poderoso y a la vez inmutable. Es ahí donde reside la barrera imaginaria entre lo que se puede llegar a creer que es y lo que, analizando, se descubre. Por un lado, es cierto que este complejo órgano, de gran importancia, es la base de todo, nos permite crear obras de arte,  dar rienda suelta a la imaginación, hacer experimentos,  preguntas sobre el mundo, avances científicos…y por otro lado, es el propiciador de locuras, miedos e incluso de lo que llegamos a creer sentir.  Lo más curioso es que procesos como la hipnosis, demuestra la simpleza de la mente, este proceso en el que un hipnotizador hace que el sujeto se quede en un estado inconsciente, hace ver como es muy fácil dejarnos llevar y lo permitimos porque, a pesar de lo que se llegue a creer, en la hipnosis no se hace nada que no queramos. No sólo con el proceso de hipnotismo, la publicidad, los discursos que muchas veces oímos antes de unas elecciones, algunas canciones o incluso los programas que están haciendo fama que juegan con el cerebro…todo es propicio para cambiar en un momento lo que creemos saber. Ya lo decían los grandes pensadores, no hay mayor ignorante que el que ignora que ignora. Con estas breves palabras, en una época más actual, es esa línea de pensamiento la que se plantea, ¿eres consciente de todo lo que puede influirte y lo aceptas o crees por el contrario que estás por encima de esos pequeños estímulos y no llegan a tu cerebro?,  mejor no me lo digas a mí, sigue la cadena de la compleja simplicidad y plantealo a quien quieras.

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