Te recordaré siempre

Bueno…no sé como empezar esta carta. Se siente raro escribirte una carta ahora.  Además, sé que no la enviaré, sé que no hace falta. Solo quería que supieras que te sigo queriendo y que, aunque dijeras que pasara página, no puedo. Eres lo mejor que pasó en mi vida y lloro el que te fueras tan temprano, en que la vida quiso que te deshicieras entre mis manos, que te evaporaras en el aire. Esta carta no es para que te haga sentir mal, ni mucho menos, pues tú estarás peor. Solo espero que ahí arriba te lo estés pasando bien y que, aunque no esté presente en cada día de tu…bueno, en tu día a día. Solo me pregunto… ¿me recuerdas alguna vez o ya has olvidado hasta mi nombre? Cada vez que lo pienso, no puedo evitar recordar cada momento a tu lado, cada sonrisa, carcajada, mirada, beso o abrazo que me robaste. Cuan mal me sentía cuando estabas con otra, aunque siempre me recordaba «Al menos es feliz, aunque no sea conmigo», pero no podía dejar a un lado mi egoísmo y, aún así, querer tenerte a mi lado y que fuera a mí a quien acompañaras. También recuerdo aquel leve alivio cuando salían aquellos «celos» de mí cuando me decían que solo era una amiga, familia… y también cuan tonta me sentía por haber tenido envidia de ellas. Cada vez que mi corazón se aceleraba solo con tenerte cerca y como me sentía cuando me dijiste lo mismo. Adoraba, y sigo adorando, tus profundos y brillantes ojos; tus labios perfectamente esculpidos limitando tu boca; tus brazos cuando me rodeaban y me consolaban, o solamente me llenaban de inmensa alegría por saber que estabas conmigo; tu brillante e inmensa sonrisa, llena de blancos dientes, con la cual iluminabas el día más oscuro… Añoro todo aquello. Hasta añoro tu débil sonrisa cuando estabas acostado en el hospital, intentando darme esperanzas cuando tú eras el enfermo, el que estaba mal; como intentabas ser fuerte para que los demás no se entristecieran tanto, aunque podía ver grabado en lo profundo de tus ojos el miedo por no sobrevivir, un miedo no infundado, un miedo hecho realidad…mi peor miedo. Recuerdo ese terror, tristeza, se podría decir que hasta ira a la vida. Pero, sobre todo, impotencia que sentí cuando me contaste la verdad, toda la verdad. Lo que realmente le pasaba a tu cuerpo y que tal vez no te quedaría tanto por vivir, que tal vez no tuvieras tiempo por hacer todos tus sueños realidad. Aunque tu mayor sueño era sobrevivir. Todavía rememoro los momentos que pasamos intentando cumplir cada cosa que tenías en tu «lista». Solo espero poder verte y, por favor, espérame hasta que vaya contigo. Lo siento si tardo un poco, pero dudo que el chico al que conocí, el que recuerdo lleno de vitalidad y con una aparente vida por delante, el chico tirado en la cama sin fuerzas en sus últimos días… hubiera querido que mi vida acabara con él. La disfrutaré al máximo, como hubieras querido, y te la contaré con detalle cuando esté contigo. Como me dijiste en uno de tus últimos suspiros: Disfruta la vida. Solo hay una.

Recuerda, te querré y te recordaré siempre. <3

 

Noelia (IES  La Isleta)

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