Demasiado fantástico para ser real…

Silencio y más silencio. No recuerdo nada más mientras caía de forma lenta, casi flotando, a la nada. Ni siquiera tenía voz para gritar y si lo hubiera hecho estaba segura que nadie me escucharía. Al poco noté que mi cuerpo se posaba en algo pero no me decidía a abrir los ojos. ¿Dónde estaría? Aspiré poco a poco por la nariz, captando un relajante olor a humedad mezclada con hierba fresca. Con los ojos cerrados me permití el lujo de agudizar mi oído y escuchar el no muy lejano sonido del agua caer en una cascada, seguramente.

Pasado un rato la curiosidad me venció y por fin me encontré con bastante valor como para abrir los ojos. Al principio la luz del sol me cegó, obligándome a entrecerrar los ojos y volverlos ha abrir lentamente. Cuando me acostumbré a aquella luz pude vislumbrar la mediana extensión de prado verde con algunas salpicaduras de flores silvestres de variados colores que se extendía a mi alrededor. Sonreí levemente observando todo el lugar con detalle, pero sin darme cuenta de una presencia escondida entre los árboles. Miré al celeste cielo, manchado con algunas esponjosas y blancas nubes. ¿De dónde había caído? Llené mis pulmones de aquel aire puro, sin matices de contaminación alguna, mientras me levantaba. Tenía un poco de sed, así que seguí el sonido del chapotear del agua. Pasé entre unos cuantos árboles y, tras unos matorrales, encontré una alta y hermosa cascada. Al acercarme pude observar que el agua era totalmente cristalina y limpia. Cogí un poco entre mis manos y bebí un poco, repitiendo el proceso varias veces.

En una de estas veces, escuché el romper de una rama a mi espalda. -¡Eh!¿Hay alguien ahí?- dije hacia el sonido. Pude ver entre la maleza un par de ojos observarme. Un escalofrío producido por el miedo recorrió mi espalda, pero no era hora de tener miedo. Al poco rato salió de entre los árboles una chica más o menos de mi edad con rasgos finos y la piel tan blanca como la porcelana. Sus ojos eran grandes y verdes como esmeraldas y su pelo era largo y rubio, tan radiante como el sol. -¿Quién eres? ¿Sabes donde estoy?- pregunté. Ella sonrió y me contestó con voz dulce y cantarina. -Soy Lúthiena.- me dijo y sonreí. -Yo me llamo Iralia, pero me suelen llamar Iris.- le contesté y ella continuó. -Iris, bienvenida al Bosque de Elwynn, en Sommeils Dream.- Su respuesta me dejó un poco confusa. ¿Bosque de Elwyn? ¿Sommeils Dream? ¿Dónde está eso? -Tranquila, te explicaré todo. Te vi caer lentamente del cielo y me sorprendió que no fueras como nadie que conozca, o como yo misma.- me tranquilizó. -¿Cómo tú? ¿Qué…qué eres?- le pregunté, con algo de miedo. -Soy una elfa.- dijo como si fuera lo más normal del mundo mientras se colocaba un mechón de pelo detrás de la oreja, descubriéndola y dejándome ver que era larga y puntiaguda. Me quedé sin habla y mil preguntas me asaltaron. -Sé que esto para ti será extraño, pero deja las preguntas para luego. Mejor hablamos por el camino a la ciudad. No quiero preocupar a mis padres.- comentó mientras se daba la vuelta y extrañamente la seguí. Me daba mucha confianza y seguramente encontraría respuestas a mis preguntas. Por el camino hablé mucho con ella. Me caía sorprendentemente bien y ya ignoraba lo que fuera o lo que no, ahora era una amiga. Sentí que la conocía de siempre. Me habló de aquel lugar, de su raza, de los alrededores…¡quería saber todo! -¡Qué curiosa eres!- exclamó riendo y yo reí con ella.

Al fin llegamos a la ciudad y me acogió en su casa por los días que pasé allí. Todos los días salíamos a un lado o a otro. Me divertí mucho. Allí no solo había elfos, sino también duendes, gnomos, hadas, sirenas, dragones, pegasos, unicornios, brujas, magos… Bueno, todo ser «irreal» que tu mente pudiera imaginar. Un día las hadas nos dejaron un poco de su polvo para volar con ellas y sobrevolamos infinitos lugares. Otro día salimos con una sirena amiga de Lúthiena llamada Nessa que al poco tiempo se hizo también amiga. Nessa era bastante morena con algunas escamas en la piel y con un pelo largo, suave y oscuro como la caoba. Sus ojos eran brillantes como dos estrellas del cielo y de un extraño color lila amarillento. Cuando los mirabas sentías que eran infinitos, que nunca acababan. A mí me hizo una especie de marca en el tobillo con la cual podía respirar bajo el agua, igual que la que Lúthiena ya tenía. Las tres bajo el agua pasábamos entre espectaculares y extraordinarios arrecifes y veíamos grandes bancos de asombrosos peces. O corríamos por el bosque cuando Nessa hacía desaparecer su cola y la sustituía por unas largas piernas. Aquel lugar era precioso y fascinante. Ni en mis sueños podría imaginar tanta hermosura junta. La verdad es que junto a las dos había pasado grandes momentos y habíamos descubiertos fantásticos y especiales lugares. Solo a veces deseaba que mi amiga en la «vida real», Akira, hubiera estado con nosotras. Muchas veces la echaba de menos.

Pasaron los días con rapidez, uno tras otro.

Empezaba a oscurecer y decidimos volver. Hoy, como otros días, Nessa se quedaba con nosotras a dormir. Las tres estábamos bastante cansadas ese día. Habíamos nadado y corrido mucho desde muy por la mañana, pero en el fondo no me quería dormir. Presentía que si lo hacía algo malo pasaría. Nos dimos un beso de buenas noches y las abracé a las dos con fuerza, a lo que ellas se sorprendieron un poco. -¿Qué pasa…?- me preguntó Lúthiena cuando nos separamos. -Siento que esta será la última vez que os pueda abrazar…- susurré y ellas me abrazaron también. Me acosté y enseguida el sueño me llevó con él.

-Iris…Iris…- escuché una voz muy familiar llamarme y unas manos me movían de un lado a otro. -¡Iris!- la voz gritó y de golpe noté un fuerte bofetón en mi mejilla, lo que hizo que abriera los ojos y me levantara con fuerza con la mala suerte de que mi cabeza chocó con la pared a mi espalda. Espera…¿una pared? -¡Ay!- me quejé mirando a Akira riendo, mientras yo me frotaba la mejilla y la cabeza con una mueca de dolor en la cara. -¡Akira!¡Bruta!- maldecí. Entonces abrí un poco más mis ojos y me abalancé hacia ella, abrazándola. -Pero…¿qué haces?- me preguntó, muy extrañada. -¡Te he echado de menos!- le dije, soltándola. -Sé que me quieres mucho y eso…- dijo a broma. -…pero solo a pasado como mucho media hora, lo que has estado dormida.- me dijo y le fui a contestar, pero me interrumpieron. -¡Señorita Iralia!- alcé mi cabeza a la voz y me encontré con la cara, muy enfadada, de la señorita Roter. -Al fin ha despertado. ¡Ya creía que había caído en coma!- exclamó mientras me sentaba y escuchaba risas por toda la clase. Pero, que…¿estoy en clase? ¿Qué ha pasado? ¿Y Sommeils Dream? ¿Y el Bosque de Elwynn? ¿Y Lúthiena y Nessa? ¿¡Todo a sido un sueño!? Un fantástico, asombroso y demasiado real sueño… Suspiré tristemente y posé mi frente en la mesa. -La próxima vez que quiera dormir quédese en la cama.- dijo la profesora. Pues estaba tranquilamente en una y me desperté aquí… pensé con ironía. La señorita Roter se dio la vuelta, hablando. -Bueno, tras esta interrupción…- me miró de reojo. -…prosigamos con la clase. ¿Por donde íbamos? ¡Ah, si! Mitos y leyendas…- le escuché decir. Ya entendía de donde había sacado tanta fantasía en un sueño. Pero, ¿en serio que solo era un sueño? Había sido tan real…

Sonó el timbre y salí con Akira, aún curiosa por saber qué me había pasado antes. Reí con ella por su insistencia y por una broma que hizo y, en ese instante de risa, las vi entre el barullo de la gente. ¿Esas no eran Lúthiena y Nessa? ¡Sí, eran ellas! Eran inconfundibles. Pero…como… Me miraron y sonrieron y yo a ellas también, moviendo ligeramente mi mano. -¿Las conoces?- me preguntó Akira. -Tal vez… de un sueño…- susurré mientras ella me miraba, confundida. -¡Entre la confusión de antes y tus respuestas estás hoy…!- dijo, medio riendo. Sacudí un poco mi cabeza. -Anda, curiosa, volvamos a nuestras casas.- la arrastré y ella me adelantó, lo que me dejó mirar una última vez hacia Lúthiena y Nessa, que todavía me miraban, y moví mis labios hacia ellas, diciendo en un leve e inaudible susurro:  Os quiero. Nunca os olvidaré.

Ellas me entendieron y me dijeron también algo:

Nos veremos en tus sueños…

 

Noelia Santana (IES La Isleta)

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