El cadáver de la esquina de las avenidas

Pues me han matado. Hay que joderse. Ya me lo parecía a mi, que todo iba demasiado bien. En cuanto te parece que todo es de color rosa y que tienes dinero, amor y no me acuerdo qué más (que estás en chachilandia, vamos); la cagas. Me confié mucho y ahora estoy aquí, desangrándome, con un pedazo de puñal clavado en la espalda; en el cruce de las avenidas “De América” y “De Los Reyes Católicos”. No me explico por qué han traído mi cadáver aquí, si me mataron en otra parte…
Para despistar, supongo. A lo mejor la pasma (nunca me acostumbraré a llamarlos “policía”) piensa que la asesina es la doña.
Resumiendo, que yo estoy muerto y es muy probable que encarcelen a una mujer que me cae bien. Si es que esos, si tienes antecedentes penales, te meten en el trullo pero en dos segundos. ¡Me dan ganas de mandarlos a todos a tomar por culo!

Para saber por qué acepté este trabajo de detective, hay que entender mi situación. Me acababan de desrejar y no tenía ni puta idea de qué hacer. Mi abuela me daba periódicos para que buscase ofertas de empleo, pero con esta crisis que si quieres arroz, Catalina. Yo tampoco ponía mucho de mi parte; solo me fijaba en el aumento de la criminalidad callejera y la corrupción política. Eso me dio una idea. Y para una que tenía, no iba a desaprovecharla: me hice detective corrupto.
Cuando me encargaban un caso de robo buscaba al culpable y cuando le tenía cara a cara le decía que si quería salir bien parado bastaba con que me diese más dinero del que me ofrecían mis clientes. Si estaban verdaderamente asustados, hasta me daban algo de yerba.
Si se les perdía una mascota, compraba otra parecida en el mercado negro a precio de saldo y les decía que no había encontrado a su bicho, pero que les había traído otro. Y se quedaban tan contentos. El truco era ser honorable y hacer las cosas bien de vez en cuando, para no levantar sospechas.

Mi confidente era la doña, la dueña del tugurio entre las avenidas “De América” y “De los Reyes Católicos”. Que buenorra estaba. Si le pagabas una pequeña propina, te dejaba que le tocases las tetas, y si le pagabas un buen fajo te llevaba a la trastienda y te dejaba tener sexo con ella. Que puta.

Bueno, pues un día me encargaron un caso serio. Ya tenía cierta reputación en el barrio, y la pasma vino a pedirme ayuda. Resulta que alguien estaba robando obras de arte en museo, y no tenían ni puta idea de quién podía ser. Cuando me dijeron la recompensa por coger al ladrón se me calló el puro de la boca. Eso ningún ratero de tres al cuarto podía igualarlo ni superarlo. Les dije que me pondría en el caso inmediatamente, y baje al bar.

Ojalá no lo hubiese hecho. La doña me dijo que algunos hablaban sobre que le habían quitado las cadenas al Tirano. Joder, joder, jodeeeeeer. Mierda. Estoy MUY jodido. Cuando hacía unos años me metieron entre rejas, empecé a “cantar” todo lo que sabía. Investigaron lo que dije y atraparon al Tirano. Y creo que estaba un poco contrariado por eso.

Vale. Si le habían soltado, tenía dos noticias: primero, tenía que contratar a un guardaespaldas. Y segundo, ya tenía al ladrón del museo: el Tirano traficaba con obras de arte. Fui a chivarme a la pasma, pero me dijeron que necesitaban pruebas (vídeos, fotos, un chivato…). Total, que tuve que agarrar una cámara e irme a la parte trasera del museo.

La vida me iba muy bien (mucha pasta, putas, yerba,…), pero todo lo que sube baja. Vamos, que te jodes cuando menos te lo esperas.

Estuve todo el día esperando a que se hiciera de noche y cerraran el maldito edificio. Estaba helado, en una esquina.

Al final se hizo de noche y cerraron. Pasaron 2,3,4,5 horas. Cuando me iba a marchar, oí un ruido. Me metí entre los arbustos y observé la escena. Unas personas estaban sacando algo por la parte de atrás. Saqué la cámara y empecé a sacar fotos.

Se me había olvidado quitar el flash.

Ya se imaginan lo que pasó: se giraron y corrieron hacia mi, eché a correr, me atraparon, me reconocieron, me apuñalaron… No es algo que de ganas de recordar.

Y luego me trajeron a la esquina donde se juntan la “Avenida de América” y la “Avenida de los Reyes Católicos”.

Tengo ganas de fumarme un puro, en lo que esa luz al final de túnel se hace más grande. Pero (mierda) me dejé el paquete en casa y no tengo fuerzas ni para gemir.

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