Monthly Archives: abril 2014

NO SEAS COMO YO

Hijo mío, si estás leyendo esta carta, será, posiblemente, debido a que estoy muerto, lo que significa que no he conseguido llevar a cabo el último trabajo que era necesario para terminar nuestra misión, en la cual llevamos involucrados ocho semanas, y aprovecho ahora, que estás durmiendo, para escribirte.
Si alguna vez pensaste que yo quería más a tu difunto hermano Jimmy, que en paz descanse, no estabas en lo cierto, yo os quería a los dos por igual, pero si es verdad que a lo mejor, tal vez no os trataba por igual, yo no era consciente, tal vez porque eras el mayor, puede que esperara más de ti, o inconscientemente, porque en el fondo; sabía que eras como yo, y no quería que fueras como yo, no quería pensar en qué pasaría si llegabas al punto crítico al que hemos llegado por mi culpa.
No sé cómo hemos llegado a esta situación, echando la vista atrás, veo lo rápido que ha ido todo, estar en deuda con el capo más poderoso del mundo, Al-capone; por darnos un hogar. Empecé a realizar trabajos sucios, interrogatorios mediante torturas, tiroteos, luego llegó aquel momento, el asesinato de tu madre y tu hermano. No fue culpa tuya haber presenciado aquella escena, pero ese sucio traidor los asesinó por miedo a que dijeras algo, y fueron a por nosotros, no podría haberlo hecho sólo, tú estabas conmigo, eras mi responsabilidad, y te lo agradezco.
Te escribo ésto para decirte que no sigas el camino que yo elegí seguir, te lo aseguro, no fue el correcto, he hecho cosas inhumanas, he matado a muchos, varios de ellos inocentes, he matado a tantos que ya perdí la cuenta hace mucho tiempo, he arriesgado mi vida varias veces, y la de mi familia, y lo acabó pagando tu madre y tu hermano, que vivieron una mentira pensando que era vendedor. Has sufrido mucho por mi culpa, y me corroe por dentro no poder expresarlo con palabras y no poder tampoco demostrártelo por ningún otro medio existente, pero lo peor es tener que limitarme a decirte: “lo siento”.
Soy un monstruo, es en lo que me he convertido, un monstruo que no merece perdón de Dios, ni de nadie, ni siquiera el tuyo, soy incapaz de contar cuantos pecados he cometido a lo largo de mi vida, en todo lo que te estoy diciendo solo hay segura una cosa, que yo no veré el cielo, no podré volver a ver los rostros de nuestros seres queridos, por eso te digo, tu todavía estas a tiempo de salvar tu alma, puedes ver el cielo, nunca cojas un arma, nunca puede deparar nada bueno, por algo las carga el diablo.
Creo que he dicho todo lo que tenía que decirte, espero que no tengas que leer esto, porque significaría que podríamos seguir juntos y seguir con una vida mejor, bueno, creo que ahora debo despedirme, no se me dan bién las despedidas, solo te diré esto, cuídate, haz lo que creas correcto, se fuerte; aunque ya lo eres, y mucho, te quiero mucho hijo, no lo olvides nunca.
Adiós.

Demasiado fantástico para ser real…

Silencio y más silencio. No recuerdo nada más mientras caía de forma lenta, casi flotando, a la nada. Ni siquiera tenía voz para gritar y si lo hubiera hecho estaba segura que nadie me escucharía. Al poco noté que mi cuerpo se posaba en algo pero no me decidía a abrir los ojos. ¿Dónde estaría? Aspiré poco a poco por la nariz, captando un relajante olor a humedad mezclada con hierba fresca. Con los ojos cerrados me permití el lujo de agudizar mi oído y escuchar el no muy lejano sonido del agua caer en una cascada, seguramente.

Pasado un rato la curiosidad me venció y por fin me encontré con bastante valor como para abrir los ojos. Al principio la luz del sol me cegó, obligándome a entrecerrar los ojos y volverlos ha abrir lentamente. Cuando me acostumbré a aquella luz pude vislumbrar la mediana extensión de prado verde con algunas salpicaduras de flores silvestres de variados colores que se extendía a mi alrededor. Sonreí levemente observando todo el lugar con detalle, pero sin darme cuenta de una presencia escondida entre los árboles. Miré al celeste cielo, manchado con algunas esponjosas y blancas nubes. ¿De dónde había caído? Llené mis pulmones de aquel aire puro, sin matices de contaminación alguna, mientras me levantaba. Tenía un poco de sed, así que seguí el sonido del chapotear del agua. Pasé entre unos cuantos árboles y, tras unos matorrales, encontré una alta y hermosa cascada. Al acercarme pude observar que el agua era totalmente cristalina y limpia. Cogí un poco entre mis manos y bebí un poco, repitiendo el proceso varias veces.

En una de estas veces, escuché el romper de una rama a mi espalda. -¡Eh!¿Hay alguien ahí?- dije hacia el sonido. Pude ver entre la maleza un par de ojos observarme. Un escalofrío producido por el miedo recorrió mi espalda, pero no era hora de tener miedo. Al poco rato salió de entre los árboles una chica más o menos de mi edad con rasgos finos y la piel tan blanca como la porcelana. Sus ojos eran grandes y verdes como esmeraldas y su pelo era largo y rubio, tan radiante como el sol. -¿Quién eres? ¿Sabes donde estoy?- pregunté. Ella sonrió y me contestó con voz dulce y cantarina. -Soy Lúthiena.- me dijo y sonreí. -Yo me llamo Iralia, pero me suelen llamar Iris.- le contesté y ella continuó. -Iris, bienvenida al Bosque de Elwynn, en Sommeils Dream.- Su respuesta me dejó un poco confusa. ¿Bosque de Elwyn? ¿Sommeils Dream? ¿Dónde está eso? -Tranquila, te explicaré todo. Te vi caer lentamente del cielo y me sorprendió que no fueras como nadie que conozca, o como yo misma.- me tranquilizó. -¿Cómo tú? ¿Qué…qué eres?- le pregunté, con algo de miedo. -Soy una elfa.- dijo como si fuera lo más normal del mundo mientras se colocaba un mechón de pelo detrás de la oreja, descubriéndola y dejándome ver que era larga y puntiaguda. Me quedé sin habla y mil preguntas me asaltaron. -Sé que esto para ti será extraño, pero deja las preguntas para luego. Mejor hablamos por el camino a la ciudad. No quiero preocupar a mis padres.- comentó mientras se daba la vuelta y extrañamente la seguí. Me daba mucha confianza y seguramente encontraría respuestas a mis preguntas. Por el camino hablé mucho con ella. Me caía sorprendentemente bien y ya ignoraba lo que fuera o lo que no, ahora era una amiga. Sentí que la conocía de siempre. Me habló de aquel lugar, de su raza, de los alrededores…¡quería saber todo! -¡Qué curiosa eres!- exclamó riendo y yo reí con ella.

Al fin llegamos a la ciudad y me acogió en su casa por los días que pasé allí. Todos los días salíamos a un lado o a otro. Me divertí mucho. Allí no solo había elfos, sino también duendes, gnomos, hadas, sirenas, dragones, pegasos, unicornios, brujas, magos… Bueno, todo ser «irreal» que tu mente pudiera imaginar. Un día las hadas nos dejaron un poco de su polvo para volar con ellas y sobrevolamos infinitos lugares. Otro día salimos con una sirena amiga de Lúthiena llamada Nessa que al poco tiempo se hizo también amiga. Nessa era bastante morena con algunas escamas en la piel y con un pelo largo, suave y oscuro como la caoba. Sus ojos eran brillantes como dos estrellas del cielo y de un extraño color lila amarillento. Cuando los mirabas sentías que eran infinitos, que nunca acababan. A mí me hizo una especie de marca en el tobillo con la cual podía respirar bajo el agua, igual que la que Lúthiena ya tenía. Las tres bajo el agua pasábamos entre espectaculares y extraordinarios arrecifes y veíamos grandes bancos de asombrosos peces. O corríamos por el bosque cuando Nessa hacía desaparecer su cola y la sustituía por unas largas piernas. Aquel lugar era precioso y fascinante. Ni en mis sueños podría imaginar tanta hermosura junta. La verdad es que junto a las dos había pasado grandes momentos y habíamos descubiertos fantásticos y especiales lugares. Solo a veces deseaba que mi amiga en la «vida real», Akira, hubiera estado con nosotras. Muchas veces la echaba de menos.

Pasaron los días con rapidez, uno tras otro.

Empezaba a oscurecer y decidimos volver. Hoy, como otros días, Nessa se quedaba con nosotras a dormir. Las tres estábamos bastante cansadas ese día. Habíamos nadado y corrido mucho desde muy por la mañana, pero en el fondo no me quería dormir. Presentía que si lo hacía algo malo pasaría. Nos dimos un beso de buenas noches y las abracé a las dos con fuerza, a lo que ellas se sorprendieron un poco. -¿Qué pasa…?- me preguntó Lúthiena cuando nos separamos. -Siento que esta será la última vez que os pueda abrazar…- susurré y ellas me abrazaron también. Me acosté y enseguida el sueño me llevó con él.

-Iris…Iris…- escuché una voz muy familiar llamarme y unas manos me movían de un lado a otro. -¡Iris!- la voz gritó y de golpe noté un fuerte bofetón en mi mejilla, lo que hizo que abriera los ojos y me levantara con fuerza con la mala suerte de que mi cabeza chocó con la pared a mi espalda. Espera…¿una pared? -¡Ay!- me quejé mirando a Akira riendo, mientras yo me frotaba la mejilla y la cabeza con una mueca de dolor en la cara. -¡Akira!¡Bruta!- maldecí. Entonces abrí un poco más mis ojos y me abalancé hacia ella, abrazándola. -Pero…¿qué haces?- me preguntó, muy extrañada. -¡Te he echado de menos!- le dije, soltándola. -Sé que me quieres mucho y eso…- dijo a broma. -…pero solo a pasado como mucho media hora, lo que has estado dormida.- me dijo y le fui a contestar, pero me interrumpieron. -¡Señorita Iralia!- alcé mi cabeza a la voz y me encontré con la cara, muy enfadada, de la señorita Roter. -Al fin ha despertado. ¡Ya creía que había caído en coma!- exclamó mientras me sentaba y escuchaba risas por toda la clase. Pero, que…¿estoy en clase? ¿Qué ha pasado? ¿Y Sommeils Dream? ¿Y el Bosque de Elwynn? ¿Y Lúthiena y Nessa? ¿¡Todo a sido un sueño!? Un fantástico, asombroso y demasiado real sueño… Suspiré tristemente y posé mi frente en la mesa. -La próxima vez que quiera dormir quédese en la cama.- dijo la profesora. Pues estaba tranquilamente en una y me desperté aquí… pensé con ironía. La señorita Roter se dio la vuelta, hablando. -Bueno, tras esta interrupción…- me miró de reojo. -…prosigamos con la clase. ¿Por donde íbamos? ¡Ah, si! Mitos y leyendas…- le escuché decir. Ya entendía de donde había sacado tanta fantasía en un sueño. Pero, ¿en serio que solo era un sueño? Había sido tan real…

Sonó el timbre y salí con Akira, aún curiosa por saber qué me había pasado antes. Reí con ella por su insistencia y por una broma que hizo y, en ese instante de risa, las vi entre el barullo de la gente. ¿Esas no eran Lúthiena y Nessa? ¡Sí, eran ellas! Eran inconfundibles. Pero…como… Me miraron y sonrieron y yo a ellas también, moviendo ligeramente mi mano. -¿Las conoces?- me preguntó Akira. -Tal vez… de un sueño…- susurré mientras ella me miraba, confundida. -¡Entre la confusión de antes y tus respuestas estás hoy…!- dijo, medio riendo. Sacudí un poco mi cabeza. -Anda, curiosa, volvamos a nuestras casas.- la arrastré y ella me adelantó, lo que me dejó mirar una última vez hacia Lúthiena y Nessa, que todavía me miraban, y moví mis labios hacia ellas, diciendo en un leve e inaudible susurro:  Os quiero. Nunca os olvidaré.

Ellas me entendieron y me dijeron también algo:

Nos veremos en tus sueños…

 

Noelia Santana (IES La Isleta)

Veinticinco de abril

-«Estoy completamente harto, desbordado, disgustado, ¿No soy competencia para esa insolente, entrometida y estúpida mujer? Me arranco la piel por este departamento y ¿Qué es lo que le ocurre al ignorante de mi jefe? Subirle el sueldo a la morenaza sin experiencia, ¡Excelente! ¿La unica manera que consigo de expresar mi repentina felicidad? Arrojando todo este maldito papeleo estresante a la puñetera basura, ¿Por qué me debe de interesar conservar artículos que jamás han recibido la oportunidad de amanecer en una portada?

Me autorizo a reconocer que soy un brillante periodista incomprendido al que las malvadas alimañas de curvas cuidadosamente perfectas y piernas extremadamente largas, desean arruinar con sus tacones de aguja.»- Pensaba mientras me acomodaba en mi cariñosa silla.

Era una tenue luz lo que diferenciaba mi sección del resto, tal vez porque insistía en permanecer horas extra.

Adoraba la oscuridad de la planta número dos, y como poco a poco la claridad que emitía la pantalla del ordenador, se expandía hasta un cierto límite, ¿Lo demás? Consistía en un horizonte negro.

Normalmente no solía abandonar el edificio hasta que mis compañeros, cansados y agotados después de un largo día laboral, se esfumaban como la veracidad del culpable, y a todo esto he de añadir, que soy adicto al trabajo.

La soledad me permitía concentrarme, darle cuerda a las neuronas dormidas que ignoraban el bullicio de las ocho, si por mi fuera, patinaría felizmente a fabricar fragmentos de noticias a continuación de la salida de esos borregos que escriben sin pasión.

Mantenía mis manos sobre la cabeza y los codos totalmente pegados a la mesa intentando averiguar el acertijo para alcanzar el éxito, pero indudablemente fracasé, ese ruido molesto que pronunciaba palabras, me descentró.

-Buenas noches Señor Almagro, creía que estaba sola.

Sentía que era mi deber reaccionar, pues a pesar de la desagradable interrupción, deseaba lanzar una mirada fulminante de odio, no me apiadaría de aquellos ojos marrones, prácticamente negros.

Su expresión despreocupada reflejaba simpatía, pero su voluminosa melena, que caía como una ondulada cascada de chocolate en medio de la nada, me desafiaba.

-Como puede observar, dedujo incorrectamente ¿Señorita…?

Dio un insignificante paso hacia delante que me dejó completamente atónito, sus labios entreabiertos pintados con un delicioso rojo fresa, vestido negro ceñido a su figura y tacones a juego con su mirada, despampanante, pero yo controlaba el rumbo del barco.

-Ally, llámeme Ally. Si no le importa ¿Puede decirme por qué se encuentra aquí a estas horas? Simple curiosidad.

Rodeó la sala como una experta del dominio, yo era el pececillo perdido y ella un tiburón dispuesto a aprovecharse, sin embargo, ocultar mis impulsos era una virtud de años.

-Algo insuperable es la adrenalina cuando sientes la ansiedad de perfección, incomparable. ¿Trabaja aquí?

No permitiría la falta de respeto que estaba ocurriendo, no conocía a aquella muchacha, pero allí, detrás de mi, me rodeaba con sus largos y delgados brazos mientras expandía sus dedos recorriendo con ansias todo mi pecho, que a decir verdad, la camisa me estorbaba , era un adorno del momento. Situó sus delicadas manos en mis hombros y apretó cuidadosamente, luego condujo sus jugosos labios hasta mi oído para susurrar:

-Todos los hombres quieren experimentar lo que acaba de presenciar.  Aitor Almagro, me han asignado un trabajo con usted, empezamos mañana a las once en la cafetería Prados, por cierto, esto ha sido una demostración de lo que deseará pero nunca tendrá, no se enamore de mí – Me advirtió- Soy esa insoportable, entrometida y estúpida mujer a la que el ignorante de su jefe le ha subido el sueldo, por último, le daré un consejo: No piense en voz alta.

Boquiabierto la miré marcharse, ¿Quién se ha creído que es? Esto tengo que discutirlo con mis superiores, no me avisaron que me mandarían una niña provocativa para renunciar a la exclusiva condición que reclamé para aceptar el puesto de redactor: Me organizo y actúo solo.

Fue abrir los ojos para entender que había dormido en mis aposentos de trabajo, pero enseguida abrí el cajón y extraje una muda, no era la primera vez que me sucedía, ya que no tengo hijos ni mujer, ni si quiera una novia con la que compartir mis días.

No obtuve resultados, me aplicaba con Ally o me largaba de la empresa, me frustra bastante que no me den posibilidades para elegir, la chiquilla esa no tiene recursos para enseñarme a mi, un profesional.

De camino al encuentro con la Morenaza sin experiencia, me pregunto cómo sería tener que prescindir de lo único que ,me regala el coraje suficiente para enfrentar la vida.

Estaba sentada en un taburete de la barra, iba completamente diferente de la noche pasada, incluso me resultó familiar, llevaba unos vaqueros ajustados, unos tacones rosa chicle, una camisa de tirantes medio transparente blanca y una chaqueta marrón, de complementos usaba unas pulseras, unos pendientes rosas en forma de corazón con los bordes dorados, uñas pintadas de un rosa fuerte y el cabello recogido en un moño despeinado, pero le favorecía, a penas llevaba maquillaje, aún así, me resultó preciosa, también me percaté de que atraía hacia sí unos libros, pero de repente captó que la miraba, sonrió, se acercó rígida, diría que nerviosa, abrió mucho los ojos, suspiró fuertemente y pronunció:

-Feliz Cumpleaños Aitor… Supongo que puedo hacer de todo para que alucines en colores, mi nombre no es Ally si no Angie, espero que ahora me recuerdes, siempre has sido especial Dos por ciento- Ahora lo recuerdo todo, es ella, la chica que estaba colada de mi en todos mis años de instituto, era mi amiga, pero no la quería de ese modo. Me denomina dos por ciento porque tuve una temporada en la que yo decía que los ojos verdes los tenía un dos por ciento de la población, yo entre ellos. Ella continua hablando haciendo esos gestos que la caracterizaban, me doy cuenta, en realidad la echaba de menos.- Quiero vivir una aventura de detectives contigo, para eso debo abrirte mi mundo, igual que tu me enseñaste a jugar al baloncesto, intentaste explicarme las maravillas de la ciencia, lo importante de las matemáticas, tu sueño de llegar a ser medico, el amor que sientes por Dani, tu hermano, como bañas a Gora, tu perrita. Compartí contigo mis momentos tristes, felices, ¿Te acuerdas cuando llegué a casa después de ver una película de miedo y te quedaste conmigo, cuando para preguntarte si estabas bien te dije «di naranja si estás bien,» cuando permanecí a tu lado porque te dolía la barriga, cuando te dije que te tocaras la cabeza y a continuación el pié y que de ahí hasta ahí eras perfecto? Te quiero, mis hechos lo demuestran.

 

Un pequeño sueño

      Era sábado y sus padres habían decidido ir de excursión. ¿Tal vez era un picnic? A Kevin no le hacía gracia, a veces era aburrido salir con ellos pero a fin de cuentas eran sus padres.

      Iba caminando por el filo de la carretera, a unos pocos pasos de un mirador mientras sus padres arreglaban el coche, de alguna forma se había averiado pero no sabían con exactitud la causa. Cuando llegó, miró lo que a su parecer las vistas eran hermosas, se veía el verde de los árboles, el color de las rosas y entre pequeñas llanuras los pueblos que se juntaban por pequeñas hileras de carretera, era maravilloso. La verdad que le gustaba estar ahí, le había encantado ese pequeño lugar. Cerró los ojos y respiró hondo aquel aroma, pero se vio interrumpido por su padre. Ya estaban listos para marcharse.

      Estaba muy a gusto ahí pero era hora de volver. Una vez más cerró los ojos pero esta vez sintió un picor. Una mariposa se le había posado en la nariz, era extraño, en su vida había visto algo semejante. Esta pequeña tenía unas alas casi transparentes de color blanco con rayas rojas, se sorprendió al verla pero se quedo un segundo bastante largo quieto contemplando cada detalle. Dando un pequeño salto del susto, volvió a escuchar a su madre avisando para que volviera al coche, la mariposa alzó el vuelo y este observó como se iba poco a poco.

      Cuando al fin llegaron en donde parecía que iban a hacer el picnic, se dispusieron a comer. Kevin aun seguía pensando en aquella mariposa, y a su suerte mirando al cielo volvió a verla. Estaba pasando delante de sus ojos volando alrededor de un pequeño gato, que jugaba a cazarla, era tan lindo. Parecía un tigre con colores de ojos, heterocromios, así se llamaba, el derecho color azul y el izquierdo algo grisáceo con una franja azul en una esquina.

      No pudo evitar sonreír y acercarse un poco, cuando lo tuvo en sus manos este ronroneaba sin parar, al parecer gustaba de su compañía. Se percató de la mariposa e intentó acercarse pero esta se alejó, sin saber por qué, la siguió y la vio pasar entre dos árboles que parecían estar casi pegados el uno con el otro pero en su lugar lo que apareció fue una chica, con un vestido largo de color blanco que resaltaba sobre sus ojos grandes color avellana. ¿Y la mariposa? ¿dónde se había metido? Miró a la chica que lo estaba observando en silencio, sus ojos estaban observando al gato y sin darse cuenta se acercó a ella con el gato en mano, se lo entregó sin perder la vista de aquellos ojos que lo hipnotizaban, una caricia le rozó la mejilla y ella en un susurro le dijo «Un sueño, tú eliges«. Tras aquella palabra, paso por detrás del árbol donde se fijó que ya no había nadie pero si vio a dos mariposas posarse sobre él.

      Ya de noche, Kevin  no pudo conciliar el sueño. No era capaz de sacárselas de la cabeza, la mariposa al igual que la chica. Sin darse cuenta se quedó profundamente dormido y en mitad de la noche escuchó a un gato. Miró pero nadie había. Volvió a cerrar los ojos pero aun seguía despierto. Al momento, sintió unas caricias y cuando miró a la mariposa ¿qué hacía ahí? Parpadeo una sola vez y apareció la chica delante de sus ojos que lo miraba. Poco a poco se fue acercando a él y junto sus labios con los suyos formando un beso y le susurró «Mi príncipe de ojos oscuros, duerme» 

     Se quedó profundamente dormido, pero en sus sueños volvió a aparecer, con un precioso vestido de color blanco y su pequeño gato en el regazo sentada en un árbol, con el cielo azul y un campo lleno de flores, él la miraba y caminaba hacia ella, pero el camino no llegaba a su fin, se asustó y empezó a correr, cuando se dio por vencido la miró, contempló esos ojos que lo cautivaban tanto, se estaba acercando lo más posible y habló «Búscame, no me dejes ir«. 

      Pasado el día salió a despejarse a un parque, admirando un lago. Sintiendo la brisa del aire fresco penetrando su piel, cayó rendido sobre el pasto. Corría hacía él pero nunca llegaba, gritaba sin parar pero de su voz no salía ningún sonido y con impotencia intentó correr hacia ella pero no había forma, poco a poco se fue desvaneciendo y en su lugar apareció el pequeño gato, rasgándole la pierna muy agitado. «Despierta, ayúdala por favor» y despertó disparado hacia delante mirando a su alrededor. Una chica estaba en el lago, muy agitada intentado sacar la cabeza, parecía que se ahogaba y sin pensar él se tiró al agua, cuando la dejó en el suelo ésta estaba estornudando sin parar con la respiración acelerada, en cuanto la observó detenidamente se dio cuenta de que era aquella chica y sin pensarlo la besó, pero esta vez ese beso fue más largo, más duradero, más profundo y dulce. Cuando se separó un poco le susurro al oído «Ahora estaré aquí, no te dejare ir«.

 

Carolina Meruvia Prado, IES Alonso Quesada.

Sueños de un preso

Me llamo Evan Montgomery, y fui acusado injustamente por el asesinato de mi mujer, y condenado a cadena perpetua por ello.

En la cárcel  vivo en una celda individual de la que salgo apenas una o dos veces al mes, al menos así evito a los otros reclusos, que solían darme palizas cuando compartía celda.

A pesar de esto me siento el preso mas libre del mundo, porque todas las noches me dejan salir y entonces vivo maravillosas aventuras. Todos los días al acostarme en mi cama, cierro los ojos y, cuando me doy cuenta, estoy volando en un verde campo de miles de kilómetros, explorando una cueva submarina, o huyendo de una gran roca rodante como si fuera Indiana jones.

Siempre que vivo una de estas experiencias, me siento el hombre mas afortunado del mundo, no solo por los mundos que visito o la gente que conozco, si no por poder sentirme libre otra vez, despu´rs de que mi libertad se me fuera arrebatada injustamente.

Lo único malo es que, justo cuando llego al punto clave de mi aventura, me encuentro de repente en mi diminuta celda otra vez, preguntándome como he llegado ahí.

Pero quien sabe, a lo mejor mi etapa en la cárcel es solo una pesadilla que vivo entre cada aventura fantástica.

Carta de un militar

Hola.cariño.

Te escribo desde la soledad de mi tienda de campaña en el campamento militar.Quiero enviarte esta carta antes de partir hacia nuestra misión porque, aunque me duela decírtelo, es probable que no vuelva de ella.

Pero a pesar de esto, quiero agradecerte todos los momentos que hemos pasado juntos, tanto los buenos como los malos, y también decirte que he sido el hombre mas afortunado por estar casado contigo, y que estos años juntos han sido los mejores de mi vida.

Aun recuerdo el día de nuestra boda, y todos los días siguientes cuando nos mudamos a  una pequeña casa a las afueras de la ciudad donde vivíamos  enamorados como una pareja cualquiera.

Si no vuelvo, no quiero que tengas miedo a enamorarte de nuevo, la vida sigue, así que no temas a sentir algo por otras personas.Solo hay una cosa que temo, le temo al olvido, así que te pido que nuncate olvides de mi, y así podre vivir siempre en tus recuerdos.

El secreto de Armelia. (Parte I)

Hace mucho tiempo, en una ciudad del sur de Armelia, nació una niña de ojos rojos como la sangre, piel blanca como la nieve y pelo negro como el azabache.

Al ver sus extraños rasgos, sus padres, aterrorizados la abandonaron a las puertas de la primera iglesia que encontraron, la iglesia de  «El ojo del ángel» ¿Casualidad? No lo creo.

El caso, es que la niña, Aranila, cuyo nombre fue otorgado por la hermana Seram– la monja que estaba rezando por un hijo en el santuario de la iglesia el día en el que Ara, que es como todos la llaman, fue abandonada– la hermana Seram fue como una madre los primeros años, a todos les contaba como su diosa Aranila le había otorgado la oportunidad de ejercer como madre, todos sabían sobre la existencia de Ara…

Cuando la niña cumplió siete años, Seram notó cambios en su actitud, en su aspecto, parecía mayor, mucho mayor, no comía delante de ella y estaba mucho más agresiva. Una tarde de frio invierno la hermana escuchó ruidos en el dormitorio de Ara, subió corriendo las escaleras de madera que llevaban formando parte de la casa desde su construcción. Subía con tanta prisa que uno de los escalones cedió y le atrapó la pierna, forcejeó sin conseguir nada más que rasgar su blanca piel.

Seram gritó y gritó, pero nadie acudía en su ayuda…–¡PUM!– se escuchó de nuevo en el último dormitorio, al segundo, una sombra recorría hábilmente el pasillo, la sombra se parecía a aquella niña de siete años que tan rápido crecía, se parecía muchísimo a la niña que Seram recogió una noche a las puertas del santuario de su diosa, pero era absolutamente distinta, tanto, que daba miedo, sus ojos ya no eran del rojo de siempre, estaban amarillos, y desprendían un deseo increíblemente aterrador. La hermana cerró los ojos.

–No debí haber esperado tanto–Me decía a mi misma–debí haberme ido antes…pero, ¿a dónde iba a ir? Bueno, sólo espero que me recuerde como a la niña que una vez conoció, a aquella niña que tanto la quería, y no al monstruo que tuvo que contener su sed para no matarla…

 

Carlotta (IES La Isleta)

Espero que les guste, si quieren saber más de la historia díganmelo y hago un blog con los siguientes capítulos ^^

De una rota yo.

Hola,

Soy yo otra vez, pero hoy no te escribo para volver a comerte la cabeza con todo lo que siento y esas cosas, porque ya me he cansado de intentarlo. Hoy te escribo para decirte que me rindo, que ya no puedo más y que desearía nunca haber malgastado todo ese tiempo hablando contigo o pensando en ti. Que desearía nunca haberme preocupado por todas esas veces que me ignorabas. Que desearía también nunca haberme emocionado cada vez que me hacías sentir especia y nunca haber creído nada de lo que me dijiste. Que desearía nunca haberme esperanzado contigo. Y sobre todo, que desearía nunca haberlo intentado una y otra vez sabiendo que llegaría siempre al mismo sitio. Porque al final de todo, la que siempre termina dañada no eres tú, soy yo.

Y es que es ahora, después de tanto tiempo, es cuando una rota yo decide pararlo todo y pasar página, así que ¡Bravo! Lo conseguiste, me rompiste. Y ya es hora de buscarse a otra muñeca de trapo con la que jugar a la vida perfecta.

Y desde lo más profundo de mi ser, te deseo la peor de las suertes. Gracias por los buenos momentos, y por los malos también porque me han hecho madurar.

Hasta nunca.

De una rota yo.

El PEQUEÑO ASESINO

20 de febrero de 2011, Ourense, España; 8:30 de la mañana. Suena el teléfono, el ring ring perdura durante cinco segundos. Alguien descuelga el aparato.

-¿Si?

-Señor Jigsaw, perdone por llamar tan temprano, pero tenemos un caso y debe venir lo antes posible.

-No pasa nada Candi gracias por avisar, dime donde y voy para allá.

-Calle Miguel de Cervantes número 4.

-De acuerdo, estoy ahí en un santiamén. Hasta luego.

-Gracias inspector, le esperamos.

Jigsaw no era su verdadero nombre, era un mote que tenía en el trabajo. Su significado traduciéndolo al español era algo parecido a “puzzle”. Porque nunca había dejado un caso abierto, nunca, sin ninguna excepción, había llegado a pasarse toda la noche en vela para llegar al fondo del asunto; era un hombre con una mente prodigiosa, y con un gran sentido de la justicia.

El inspector llego a su destino en tan solo 20 minutos. Su equipo estaba esperándole en la puerta del escenario del crimen. Mientras pasaban la cinta de seguridad, Jigsaw dijo: -Informe.

-Un homicidio señor, la víctima es un niño de doce años llamado Gabriel García. Antes de entrar deje que le pregunte una cosa.

-Procede.

-El escenario es muy grotesco, perturbador, carnívoro y gore. ¿Cree qué dispondrá de estomago para presenciar la escena?

El inspector se detiene, mira a la chica, sonríe y le responde:

-Candi, sabes muy bien que nunca desayuno antes de presenciar la escena del crimen.

Los dos prosiguieron y abrieron la puerta. El inspector conservó su sangre fría y se quedo tal cual, aunque la sonrisa se le quitó de golpe, había entrado con su compañera, la cual no miraba hacia el cadáver, y cuatro guardas, de los cuales uno vomitó, otro gritó, el siguiente se puso a llorar, y el último se fue sin decir nada pero con la cara totalmente pálida. Aquello no era agradable a la vista, en verdad, era difícil mirar durante tres segundos, y no seguidos, el único que podía mirar sin pestañear y fijamente al cuerpo del difunto; era Jigsaw, el cual tenía una mente imperturbable.

El inspector miró hacia el suelo. El caso iba a ser sencillo, había instrumentos en el suelo, manchados de sangre, había muchas pistas, pero aquello era espantoso.

El niño tenía las piernas amputadas, había sido ahorcado, y lo peor, por mucho; no tenía piel. El asesino era estúpido por haber puesto las cosas tan fáciles, porque había hasta huellas dactilares en el suelo y las paredes, pero había hecho una obra maestra, aquello parecía un cuadro sacado directamente del infierno.

El inspector se dió la vuelta, y fue a hablar con los padres del niño, ya que en su equipo, el era el que se encargaba de los interrogatorios y pruebas digitales.

Jigsaw era una persona muy fría cuando quería, pero cuando no, era una persona muy encantadora, no un tipo duro, por eso al hablar con los padres no lo hizo al estilo Bruce Willis, confiaba en que no eran los padres los que cometieron tal carnicería, o al menos la madre, ella no había parado de llorar.

Él la acompaño a su despacho, le dió asiento y le pidió muy dulcemente que dejara de llorar, el sabia que forzarla a hablar gritándole no iba a servir de nada, la violencia no era la solución.

-Bueno. Dime, ¿qué paso antes de que empezara todo?

La mujer estaba haciendo un esfuerzo sobre humano para no romper a llorar, y le dijo:

-Mi marido y yo salimos a hacer la comprar.

Lo dijo temblorosamente y rompió a llorar.

El inspector la abrazó y trato de consolarla.

La mujer se tranquilizó y prosiguió:

-No tardamos apenas dos horas en volver y entonces…

La mujer se desmayó, a pesar de que no iba de tipo duro era cruel hacerle un interrogatorio apenas pasadas 24 horas de la muerte de su pequeño angelito, como ella lo llamaba.

Decidió seguir preguntándole al padre.

-Señor ¿me podría decir que estaba haciendo su hijo antes de irse usted de la casa?.

-Por supuesto, Gabriel estaba jugando a un juego por el ordenador.

El inspector miró hacia el suelo durante un par de segundos, y con la mirada clavada al suelo le dijo al padre:-No es la primera vez, ni la última, que ha habido asesinatos, violaciones y demás por culpa de un videojuego, ¿me podría decir cómo se llama este juego?

-Por supuesto, kibia, gibia o algo…

-¡Tibiaa!!!!

Dijo sobresaltándose el inspector.

-Ese es el juego.

No hay más preguntas puede retirarse.

-Gracias inspector.

El hombre se acerco al inspector y le rogóRazzor favor, llegue al fondo de esto.

-Tiene mi palabra, se lo juro.

El señor se retiró del despacho. Jigsaw aprovechó  para efectuar una llamada, marcó el número de Candi, un par de instantes después le respondenGrinígame inspector.

-Traedme las grabaciones de la cámara de trafico de hace 17 horas. ¡Rápido!

-Ahora mismo señor.

-Gracias, hasta luego.

-Adiós.

El inspector quería acabar cuanto antes, y fue a ver al forense. Recorrió los interminables pasillos del centro de investigación hasta que llegó al despacho de su amigo Mike, un buen amigo y compañero. Se conocían desde la facultad, y Mike le preguntó con muy buen humor:-¿Qué tal la vida?

-Perdóname Mike, pero no estoy para rollos, así que sin más rodeos. ¿Podrías decirme que tienes?

-Vale tranquilo fiera. ¿Qué pasa? ¿Un mal día?

-Acabo de hablar con los padres, no ha sido muy agradable.

-Ya veo. Tío, este es el caso más tirado, con diferencia, que me has encargado.

-¡Vuelve a la Tierra Mike! Vamos a ver que tienes.

-Habían huellas en la sierra, y en todos los demás utensilios. Sabemos la historia, ¿te la cuento?

-Es mi trabajo, adelante.

-Muy bien.

La voz de Mike se volvió más grave y tétrica.

-El asesino entro en la casa, cogió al niño, lo estranguló con este cable ferozmente. Lo terrible empieza aquí. El asesino abusó sexualmente del cadáver, tuvo relaciones íntimas hasta saciarse; tenemos restos de semen, y después, no conforme con desecrar el cuerpo del niño, se hizo con esta sierra y le amputó las piernas, luego, con ayuda de otras herramientas sació su depravación sobre lo que quedaba del cuerpo del pequeño, y le arrancó la piel.

El inspector miró hacia el techo y le dijo a su buen amigo:

-¿En qué clase de mundo vivimos Mike, como puede haber semejante monstruo capaz de hacerle eso a un niño de doce años?

 

-El mundo es raro, los seres humanos hemos perdido la inocencia, a través de guerras y atrocidades como ésta, le hacen preguntarse a uno: ¿Existe el infierno, o lo hemos creado nosotros aquí?

El inspector miró a su compañero, estrujó los labios mientras asentía con la cabeza y le respondió:

-Sí, completamente de acuerdo contigo.

Mike se acercó al inspector, le dió un par de palmadas en la espalda y le dijo:

-Venga, tienes trabajo. Mientras te soltaba el sermón te han enviado lo que pediste.

El inspector abrió de golpe los ojos y dió un salto:

-¡Los vídeos! Gracias, se me había olvidado.

-Nada hombre, corre. Yo enviaré las muestras de ADN al laboratorio.

Dijo riéndose.

-Chao

-Adiós

El inspector era muy estricto consigo mismo, se paso viendo 5 horas seguidas de video grabadas por las cámaras de trafico de aquella calle.

De pronto desde el otro lado de la puerta del inspector se oyó un grito:

-¡Eureka!!!!!!

Logró encontrar a un chico muy joven, la calidad de vídeo era muy mala y no consiguió deducir bien la edad que tenía, pero calculaba que eran menos de veinte años.

Como no había nada más que hacer ese día, se fue a dormir a casa.

21 de febrero de 2011, 6:20 de la mañana.

El inspector se levantó a primera hora, se tomo un café y fue al trabajo. Lo primero que hizo fue ir a decirle a su equipo su hallazgo del día anterior. Luego fue a ver a su buen amigo para preguntarle por los resultados.

-Buenos días Mike, ¿qué tal los resultados?

-Hola, te van a sorprender. Mira.

Mike condujo a Jigsaw hacia su escritorio para enseñarle los resultados en el ordenador a su compañero.

-Daniel Pérez ¡No me jodas! ¡Dieciséis!

Dijo muy sorprendido Jigsaw.

-Con dieciséis años a matado a un niño de doce. Un crio ha hecho eso, es difícil de creer.

-Adiós tengo que comprobar una cosa. No hagáis nada por ahora.

-Ok, chao.

El inspector cogió el coche, y a la velocidad del rayo se dirigió a la casa de los padres.

Cuando llego toco el timbre tres veces seguidas con mucha velocidad.

El padre la abrió la puerta.

-Buenos días inspector, ¿desea algo?

-Necesito mirar unas cuantas cosas en el ordenador de su hijo.

-Por supuesto. Adelante.

-Gracias.

Dijo apresurado.

Se sentó en la silla del pupitre y comenzó a mirar el perfil de jugador de Gabriel, y encontró unos datos interesantes, al parecer, había prestado 50000 monedas de oro a un jugador, el cual no estaba registrado, no podía saber quién era, tuvo que utilizar sus dotes de informática para averiguar quién era ese jugador. Le llevo 45 minutos pero halló al jugador, el asesino.

Se levanto de la silla y se despidió a toda prisa, volvió a su despacho y reunió a su equipo al completo allí.

-¿Qué era eso tan importante inspector?

Dijo Candi.

-Eso, eso.

Replico Mike.

-Bien. Sabemos quién es el asesino. Pero os contaré la historia completa. Al parecer Gabriel y Daniel jugaban al juego online de rol “Tibia”, Gabriel le dio a Daniel 50000 monedas de oro. Este no se las devolvió, y Gabriel borró de su lista de contactos a Daniel. Esto no le gustó a Daniel. Cuando ví  el perfil de jugador de Daniel y averigüé que vive en la calle de en -frente, Daniel cruzo la calle, que fue lo que captó la cámara de tráfico, los padres de Gabriel estaban de compras, debido a la avanzada diferencia de edad a Daniel no le fue difícil inmovilizar a Gabriel, así que Daniel estranguló a Gabriel, abusó del cadáver, le amputó las piernas, le arrancó la piel y se fue, tuvo suerte porque nadie le vio, pero no se saldrá con la suya.

Todos en el despacho se quedaron boquiabiertos:

-¡Es usted impresionante señor!

Exclamó Candi.

-Bien hecho Jig. Una vez más has resuelto el puzzle.

-Gracias. Pero si me disculpáis, tengo trabajo.

-¿No quiere que le acompañe alguien señor?

-No, solo es un crío, aparte, hice una promesa.

Días después, Daniel, capturado por el inspector, fue condenado a estar en un centro de menores hasta cumplir la mayoría de edad y a 27 años de cárcel.

Los padres de Gabriel siempre estarán eternamente agradecidos al inigualable detective, al inspector de policía “Jigsaw”.

 

 

 

 

UN AMOR ESCONDIDO

Cada día que pasaba por el callejón de mi casa
había un vecino de ojos azules y pelo rubio
siempre estaba en el mismo callejón nunca se movía.
Una mañana me dio por escribirle una carta y decía :
Vecino nunca supe tu nombre ni tampoco tu apellido
pero siempre me encanto tu forma de sentarte , esos
ojos azules mar me decían que eras un chico fiel ,
cada día que te veía sentía mucho amor asía ti
tequiero mucho vecino anónimo siempre te
tendré en mí , tu forma de sentarte ….

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