Flechazo

Cuando el chico vio a la chica, tuvo un flechazo. Era una chica muy guapa. El chico no se atrevía a acercarse a ella, seguramente por su naturaleza de joven tímido y vergonzoso. En su interior se debatía ya que quería acercarse pero no podía. El joven estaba pasando un mal momento ya que, si ella se bajaba a la siguiente estación, la última de todas, él la perdería para siempre y eso no lo podía consentir.
El traqueteo del tren era ya monótono, pero el chico estaba muy pendiente de él ya que cuando fuera cesando podía significar que perdería a su amada para siempre. Ella miró el móvil, parecía que tenía prisa: más razón para que el joven estuviera casi histérico en su interior aunque por fuera aparentara una absoluta normalidad.
El vehículo comenzó a parar poco a poco. El chico padecía una tensión que iba en aumento. Cuando la luz del andén apareció y el tren estaba casi detenido, el joven sintió un golpe de estado en su interior y, instintivamente, cuando las puertas se abrieron se levantó y siguió a la chica. En el andén, en medio de la marea de gente logró llegar hasta ella. Le cogió la mano y sus ojos marrones se encontraron con los azules de ella.
– Te quiero-. Dijo el chico.

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