Monthly Archives: julio 2014

-Cierra los ojos-le dijo con voz suave- tengo que contarte un secreto.
Asi lo hizo la chica de cabellos ondulados, expectante a lo que pasaba a su alrededor. 
   -Lucho cada día contra la envidia del mundo. La envidia porque yo soy la que puede susurrarte versos al oído y no el viento. La envidia porque contigo tengo la flor más bella que existe y no la madre naturaleza. Claro que todas las rosas tienen espinas, ¿sabes qué? me da igual, no me importan tus espinas.
Y esque prefiero tenerte a ti, tal cual eres, con tu olor a melocotón -dijo ella suspirando al notar el aroma- que a cualquier clavel perfecto que pueda encontrar por ahí.
Me confieso amante de la noche porque así puedo contemplar los pecados anónimos que se esconden en la cama. Me confieso amante de tu cama porque ahí es disfrute de dos-continuó acariciandole suavemente el brazo- Y aquí estoy.
Navegando por el destino y perdida en el mar de tus ojos, mi delirio¿Has sentido alguna vez esa chispa eléctrica? -esperó unos segundos y poniéndose más cerca de ella siguió en voz baja- esa chispa que te innunda por dentro y activa tu sangre. La que te levanta a mirar por la ventana y desear cometer locuras frente a la luna
Y esto es mi confesión de medianoche, una garantía para empezar con sinceridad un nuevo día. Comenzaré con una última aclaración, deseo ser contigo cómplice del amanecer.

Allí

Allí te vi. Junto a la fuente donde solíamos desear todos nuestros sueños. Donde la magia empezaba y las sonrisas no paraban.

Tan solo una mirada bastó. Solo una demostró lo que se había acabado y lo que estaba por empezar.

Allí cuando te vi  todo pasó deprisa. Me acerqué, cómo no y te saludé. Dejando a un lado el pasado y dándote la bienvenida me senté contigo. A veces es tan complicado volver a empezar que cuesta mirar a los ojos sin pensar ¿por qué?

Pero, querida princesa de viejos recuerdos ¿sabes una cosa? Todos los grandes poetas lo dicen, nada es imposible. Vivamos por el día, volvamos a soñar por la noche. Tan solo mírame, siénteme un poco. Esta vez sin hechizos o delirios.

Atentamente: La esperanza en un mundo de cristal.

Acúsame

Acúsame de que te quise demasiado, de las horas desperdiciadas de sonrisas o las preocupaciones de mediodía. Grítame y menciona las cosas que más odias de mi, mírame como si me quisieras matar, estruja el tiempo entre tus dedos para desahogarte una vez más.

Pero, al menos, cuando las aguas se calmen y el mundo parezca que pare, sigue tu razón y dime algo por última vez. Dime quién dio todo por ti, quién siguió adelante a pesar de morir por dentro o por quien tomaste tan locas costumbres.
Y si, mencioné el olvidarte alguna vez. Te confieso en mis líneas de verso que olvidándote te recordé.

Recordé las noches en vela y los días de fiesta. Recordé tus palabras y expresiones.

¿Por qué tanta melancolía? Porque te encontré cuando creia que te había perdido.

Acúsame de que te quise demasiado pero no lo hagas de que te busqué en el mapa de mi futuro, junto a la línea del destino.

Acúsame de que me encantaría susurrarte mil versos al anochecer y otros cientos al despertar. Repetir lo bueno del cariño y lo hermoso de sentir algo.

Atentamente: Una rubia con versos de poeta

Salvarte

Aprendi que para conseguir algo hay que darlo todo, aunque el tiempo tiemble, las ganas caigan o la esperanza se desvanezca.

Si no empiezo por creer en mi misma, ¿quién lo hará? Puede que la hipocresía sea una costumbre pero es mejor dar ejemplo.

Más allá del dolor, del sufrimiento y de las ganas de llorar, estaré yo. Llámame futuro o parte de tu consciencia, las etiquetas no importan mientras logre mi cometido…salvarte.

Salvarte de caer en el círculo vicioso, aquel que te desgarra por dentro como los monstruos de la antigua Grecia. Salvarte del olvido de lo que realmente hay que tener en cuenta, lo que tú vales.

Dame la confianza y el poder. Confianza de ser la persona que de tu mano camine y te lleve al despegue de tu sonrisa, poder para ser el espejo que refleje en tu vida lo bueno que puedes aportar.

Atentamente: Una rubia con versos de poeta.

Suspiro de rosa, lamento de clavel.

Como una flor de un gran jardín, la vida te llevó a conocer multitud de gente. Cada una con sus virtudes y problemas. Y allí estabas tú, una rosa que suspira entre tanta flor ¿Qué te ocurre bonita dama? Sientes el viento marcar tu piel y te atreves a pensar ¿yo deberia estar aquí? Luego, con una media sonrisa en tu rostro, miras a tu alrededor. ¡Oh hado destino! Malvado y maravilloso. Un suspiro te hace sentir, a ti, mi bella rosa y para mi, un eterno lamento, el de un pequeño clavel.
Tristes y sólidas lágrimas que chocan contra el cálido aire veraniego y se desvanecen como los sentimientos amargos que una vez fueron.
-No llores, no te lamentes –solia pensar-no vale la pena por una rosa de jardín.
Pero como en todo, no hay que fiarse de lo que pueda ser. Cuando te volvi a ver, balanceandote con el viento supe algo, no me importaban tus espinas.

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