Daily Archives: 27 julio, 2014

Acúsame

Acúsame de que te quise demasiado, de las horas desperdiciadas de sonrisas o las preocupaciones de mediodía. Grítame y menciona las cosas que más odias de mi, mírame como si me quisieras matar, estruja el tiempo entre tus dedos para desahogarte una vez más.

Pero, al menos, cuando las aguas se calmen y el mundo parezca que pare, sigue tu razón y dime algo por última vez. Dime quién dio todo por ti, quién siguió adelante a pesar de morir por dentro o por quien tomaste tan locas costumbres.
Y si, mencioné el olvidarte alguna vez. Te confieso en mis líneas de verso que olvidándote te recordé.

Recordé las noches en vela y los días de fiesta. Recordé tus palabras y expresiones.

¿Por qué tanta melancolía? Porque te encontré cuando creia que te había perdido.

Acúsame de que te quise demasiado pero no lo hagas de que te busqué en el mapa de mi futuro, junto a la línea del destino.

Acúsame de que me encantaría susurrarte mil versos al anochecer y otros cientos al despertar. Repetir lo bueno del cariño y lo hermoso de sentir algo.

Atentamente: Una rubia con versos de poeta

Salvarte

Aprendi que para conseguir algo hay que darlo todo, aunque el tiempo tiemble, las ganas caigan o la esperanza se desvanezca.

Si no empiezo por creer en mi misma, ¿quién lo hará? Puede que la hipocresía sea una costumbre pero es mejor dar ejemplo.

Más allá del dolor, del sufrimiento y de las ganas de llorar, estaré yo. Llámame futuro o parte de tu consciencia, las etiquetas no importan mientras logre mi cometido…salvarte.

Salvarte de caer en el círculo vicioso, aquel que te desgarra por dentro como los monstruos de la antigua Grecia. Salvarte del olvido de lo que realmente hay que tener en cuenta, lo que tú vales.

Dame la confianza y el poder. Confianza de ser la persona que de tu mano camine y te lleve al despegue de tu sonrisa, poder para ser el espejo que refleje en tu vida lo bueno que puedes aportar.

Atentamente: Una rubia con versos de poeta.

Suspiro de rosa, lamento de clavel.

Como una flor de un gran jardín, la vida te llevó a conocer multitud de gente. Cada una con sus virtudes y problemas. Y allí estabas tú, una rosa que suspira entre tanta flor ¿Qué te ocurre bonita dama? Sientes el viento marcar tu piel y te atreves a pensar ¿yo deberia estar aquí? Luego, con una media sonrisa en tu rostro, miras a tu alrededor. ¡Oh hado destino! Malvado y maravilloso. Un suspiro te hace sentir, a ti, mi bella rosa y para mi, un eterno lamento, el de un pequeño clavel.
Tristes y sólidas lágrimas que chocan contra el cálido aire veraniego y se desvanecen como los sentimientos amargos que una vez fueron.
-No llores, no te lamentes –solia pensar-no vale la pena por una rosa de jardín.
Pero como en todo, no hay que fiarse de lo que pueda ser. Cuando te volvi a ver, balanceandote con el viento supe algo, no me importaban tus espinas.

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