Ser un motor encendido pero nunca arrancar.

Se que jamás me lo has preguntado pero pienso que cuando haces lo que sientes nunca te equivocas, porque aunque haya dolor, tanto darlo como recibirlo, has sido tu mismo. Sí, tal vez el cerebro rija para hacer lo correcto, pero sencillamente no es lo mismo, ya que meditar el plan de lo que lleva siendo la vida procede a guardar una certeza de tranquilidad hacia la situación. En este caso te revelarás apoyando a esta palabra tan curiosa: tranquilidad. Defenderás el caso como: «¿Eso no es lo que todos desean?» A lo que yo contestaría: «Por lo que yo he estudiado, me encanta la teoría de Aristóteles, aunque también abundan muchas más. Algunas que desconozco y otras correctas, pero depende del punto de mira de aquella persona. Si no me equivoco existen dos éticas, la del deber, en la cual he aprendido la de Kant. Y la de los fines. Pero ¿Qué te voy a enseñar yo que tu no sepas? Estoy de acuerdo en que hay que utilizar la moral, pensar en las consecuencias antes de actuar para que tus pasos se formulen de manera que la ley las considere correctas. Y yo a pesar de compartir este hecho, soy lo contrario. Me guío por lo que siento o tal vez como decía Stuart Mill, serás feliz si la mayor cantidad de personas lo son. Creo que era así, si es erróneo, corrígeme. Como tu bien dices soy demasiado pasional pero ¿En todo? No lo se, pero me estoy descubriendo… Es un mundo muy grande y lo único que sé, es que quiero comérmelo a pasos, sonrisas, miradas, sensaciones,olores… comérmelo a sexo también.
La sociedad nos condiciona a la tranquilidad cuando no comprenden la excitación de un paso en falso, de ser un motor encendido pero nunca arrancar.

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.