{"id":10180,"date":"2012-02-06T07:00:01","date_gmt":"2012-02-06T07:00:01","guid":{"rendered":"http:\/\/poesiamas.net\/blog\/?p=10180"},"modified":"2015-03-14T00:51:01","modified_gmt":"2015-03-14T00:51:01","slug":"la-competencia-literaria-el-lector-ideal-y-la-critica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/escribocreativo.com\/blog\/2012\/02\/06\/la-competencia-literaria-el-lector-ideal-y-la-critica\/","title":{"rendered":"La competencia literaria: el lector ideal y la cr\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/escribocreativo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/criticoliterarioasesinado.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-10181\" title=\"criticoliterarioasesinado\" src=\"https:\/\/escribocreativo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/criticoliterarioasesinado.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"282\" \/><\/a>La noci\u00f3n de competencia literaria o de un sistema literario es anatema para los cr\u00edticos que ven en ella un ataque a las caracter\u00edsticas espont\u00e1neas, creativas y afectivas de la literatura. Adem\u00e1s, el propio concepto de competencia literaria, que nos valdr\u00eda para diferenciar a los lectores competentes de los incompetentes, es objetable precisamente por las razones que inducen a exponerlo: la postulaci\u00f3n de una norma para una lectura &#8220;correcta&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, me parece que esa clase de argumentos no dan en el blanco. A nadie se le ocurrir\u00eda negar que las obras literarias, como la mayor\u00eda de los objetos de la atenci\u00f3n humana, pueden gozarse por razones que tienen poco que ver con la comprensi\u00f3n y el dominio: que se puede entender de forma garrafalmente equivocada los textos y, a\u00fan as\u00ed, apreciarlos por diversas razones personales. Pero rechazar la noci\u00f3n de comprensi\u00f3n err\u00f3nea como una imposici\u00f3n legislativa es dejar sin explicar la experiencia com\u00fan de que se nos muestre en qu\u00e9 est\u00e1bamos equivocados, de comprender un error y ver por qu\u00e9 era un error. Si la distinci\u00f3n entre el entendimiento acertado y el equivocado no fuera pertinente, tendr\u00eda poco sentido comentar las obras literarias, discutirlas y mucho menos escribir sobre ellas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, no se puede descartar a la ligera los derechos de las escuelas y universidades a impartir una formaci\u00f3n literaria. Ceer que toda la instituci\u00f3n de la educaci\u00f3n literaria no es sino un fraude gigantesco ser\u00eda excesivo incluso para una persona muy cr\u00e9dula, pues, desgraciadamente, est\u00e1 m\u00e1s que claro que el conocimiento de una lengua y cierta experiencia del mundo no bastan para convertir a alguien en un lector perspicaz y competente. Para llegar a serlo, hay que estar familiarizado con alg\u00fan dominio de la literatura y en muchos casos disponer de alguna forma de direcci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;Cualquiera que haya estudiado seriamente la literatura&#8221;, sostiene Northrop Frye, &#8220;sabe que el proceso mental que entra\u00f1a es tan coherente y progresivo como el estudio de la ciencia. Se produce una formaci\u00f3n de la mente semejante exactamente, y se desarrolla una sensaci\u00f3n semejante de unidad de objeto&#8221;. Si eso parece exagerado, se debe indudablemente a que lo que es expl\u00edcito en la ense\u00f1anza de una ciencia suele quedar impl\u00edcito en la ense\u00f1anza de la literatura. Pero est\u00e1 claro que el estudio de un poema o novela facilita el estudio del siguiente: adquirimos no s\u00f3lo puntos de comparaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n una apreciaci\u00f3n de c\u00f3mo hay que leer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para dar el menor sentido al proceso de educaci\u00f3n literaria y a la propia cr\u00edtica debemos dar por sentado, como sostiene Frye, la posibilidad de &#8220;una teor\u00eda de la literatura coherente y comprensiva, l\u00f3gica y cient\u00edficamente organizada, parte de la cual aprende inconscientemente el estudiante a medida que avanza, pero cuyos principios fundamentales todav\u00eda no conocemos&#8221;. Lo que s\u00ed requiere una explicaci\u00f3n es el sorprendente hecho de que una obra pueda tener diversos significados y no precisamente cualquier significado, o el de que algunas obras den una sensaci\u00f3n de rareza, incoherencia, incomprensibilidad: que <em>La tierra bald\u00eda<\/em> y <em>Ulises<\/em> parecieran extra\u00f1os en un tiempo y ahora parezcan inteligibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Naturalmente, el lector ideal es una construcci\u00f3n te\u00f3rica, y quiz\u00e1 la mejor forma de concebirlo sea como una representaci\u00f3n de la noci\u00f3n fundamental de aceptabilidad.\u00a0 Aunque no existe un procedimiento autom\u00e1tico para determinar qu\u00e9 es aceptable, eso no importa, pues nuestras propuestas quedar\u00e1n suficientemente verificadas por la aceptaci\u00f3n o rechazo de nuestros lectores. Podr\u00edamos decir que el significado de un poema dentro de la instituci\u00f3n de la literatura no es la reacci\u00f3n inmediata y espont\u00e1nea de los lectores individuales, sino los significados que est\u00e9n dispuestos a aceptar a un tiempo como plausibles y justificables, cuando se expliquen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cr\u00edtico debe tomar decisiones invariablemente sobre lo que de hecho puede darse por sentado, lo que debe defenderse expl\u00edcitamente y lo que constituye una defensa aceptable. Debe mostrar a sus lectores que los efectos que observa entran dentro del \u00e1mbito de una l\u00f3gica impl\u00edcita que se suponen aceptan; de modo que su propia pr\u00e1ctica aborda los problemas que una po\u00e9tica esperar\u00eda volver expl\u00edcitos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La poes\u00eda tiene efectos complejos que son extraordinariamente dif\u00edciles de explicar, y el analista descubre que su mejor estrategia es dar por sentado que los efectos que se propone explicar se han transmitido al lector y despu\u00e9s postular ciertas operaciones gen\u00e9ricas que podr\u00edan explicar dichos efectos y efectos an\u00e1logos en otros poemas. A quienes protestan contra semejante hip\u00f3tesis podr\u00edamos responder, como Empson, que el criterio es el de ver si conseguimos explicar efectos que el lector acepta, cuando se le indican. La hip\u00f3tesis no es peligrosa en absoluto, pues el analista &#8220;ha de convencer al lector de que conoce aquello de lo que est\u00e1 hablando&#8221; -hacerle ver la oportunidad de los efectos en cuesti\u00f3n- y &#8220;ha de inducir al lector a ver que la causa que nombra produce, de hecho, el efecto experimentado; de lo contrario, no parecer\u00e1 que tengan nada en com\u00fan el uno con el otro&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si se consigue que el lector acepte tantos los efectos en cuesti\u00f3n como la explicaci\u00f3n, habr\u00e1 ayudado a validar lo que, en esencia, es una teor\u00eda de la lectura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>La competencia literaria<\/em>, Jonathan Culler.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: x-small;\"><strong>Imagen: <a href=\"http:\/\/www.salon.com\/2008\/05\/22\/critics_2\/\" target=\"_blank\">salon.com<\/a>.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">[email_link]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La noci\u00f3n de competencia literaria o de un sistema literario es anatema para los cr\u00edticos que ven en ella un ataque a las caracter\u00edsticas espont\u00e1neas, creativas y afectivas de la literatura. 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