{"id":11451,"date":"2012-05-10T02:26:07","date_gmt":"2012-05-10T01:26:07","guid":{"rendered":"http:\/\/poesiamas.net\/blog\/?p=11451"},"modified":"2016-08-11T22:57:13","modified_gmt":"2016-08-11T21:57:13","slug":"publico-mi-primer-libro-de-relatos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/escribocreativo.com\/blog\/2012\/05\/10\/publico-mi-primer-libro-de-relatos\/","title":{"rendered":"Publico mi primer libro de relatos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: x-small;\">Nunca fue m\u00edo el dulce sol perfecto;<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: x-small;\"> lo que nunca fue m\u00edo, me ha dejado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: x-small;\">Balada del muro blanco, Pedro Perdomo Acedo.<\/span><\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\">\u00a1Voy a publicar<\/h1>\n<h1 style=\"text-align: center;\">mi primer libro de relatos!<\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/escribocreativo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/lrg_green_bottle.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-11477\" title=\"lrg_green_bottle\" src=\"https:\/\/escribocreativo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/lrg_green_bottle.png\" alt=\"\" width=\"240\" height=\"240\" \/><\/a>\u00a1Quedan unos pocos meses para la publicaci\u00f3n de \u00a0<em>A trav\u00e9s del espejo<\/em>, en Ediciones Idea! El libro consta de una colecci\u00f3n de doce relatos que envi\u00e9 en una botella verde muy bonita que hab\u00eda comprado a la vuelta de un viaje en un <em>duty free. La botella estaba<\/em> sobre un cartelito que pon\u00eda: \u201cLa verdadera botella del n\u00e1ufrago Robinson Crusoe\u201d. Fue demasiado tentador y la compr\u00e9 sin pens\u00e1rmelo dos veces. El objeto repos\u00f3 en mi estanter\u00eda durante a\u00f1os sin que jam\u00e1s sospechara el fin para el que iba ser usado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Les contar\u00e9, por si quieren saberlo, que la aventura de este manuscrito comenz\u00f3 hace, mucho, mucho tiempo, pero que la pen\u00faltima aventura a trav\u00e9s de mi espejo se hab\u00eda desarrollado en la playa de Las Canteras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquella ma\u00f1ana me hab\u00eda levantado muy temprano. Mientras desayunaba, hab\u00eda enrollado el corcho de la botella con cinta de fontanero para evitar que le entrara agua. Met\u00ed el manuscrito enrollado despu\u00e9s de cerciorarme, prob\u00e1ndola en el lavamanos, de que en efecto era herm\u00e9tica. Lo hab\u00eda atado muy fuerte, para hacerlo lo m\u00e1s delgado posible, con una cinta blanca y ancha en la que hab\u00eda escrito mi nombre y mi correo electr\u00f3nico. Con el trabajo manual concluido, puse la botella sobre la palma de la mano y la observ\u00e9 unos instantes como si estuviera ante un objeto m\u00e1gico. Despert\u00e9 de mi ensimismamiento, cog\u00ed mi bolso, la guard\u00e9 dentro y sal\u00ed a toda prisa. No hab\u00eda tiempo que perder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La guagua se hab\u00eda retrasado y, a pesar de mis c\u00e1lculos, cuando llegu\u00e9 a la playa el amanecer ya se hab\u00eda desperezado. No hab\u00eda nadie; nadie paseando los perros, nadie haciendo\u00a0<em>footing<\/em>\u00a0por la playa o la avenida, ni tan siquiera un albatros o una gaviota rizando el viento. Sent\u00ed, nada m\u00e1s avanzar unos pasos en la arena rubia, el olor agrio y penetrante de las algas rojas que se hab\u00edan ido amontonando en dunas durante la noche. El viento racheado me agitaba el pelo sobre la cara y sent\u00eda el fr\u00edo que llegaba de mar adentro. La panza de burro estropeaba el amanecer id\u00edlico que hab\u00eda imaginado. Ya era tarde para echarse atr\u00e1s. Me hab\u00eda vestido con una sudadera gris y unos vaqueros que me remangu\u00e9 hasta las rodillas. Entr\u00e9 poco a poco en el agua.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recuerdo que tuve un escalofr\u00edo al sentir el agua helada subi\u00e9ndome hasta las canillas. Saqu\u00e9 la botella del bolso y sin m\u00e1s liturgia la arroj\u00e9 lo m\u00e1s lejos que pude. Esta gir\u00f3 violenta, rompiendo en una par\u00e1bola la quietud de aquel escenario. Un rayo de luz encontr\u00f3 una rendija en el escudo de nubes y rebot\u00f3 en un chispazo sobre el vidrio, una s\u00edntesis de ese instante continuo, ausente de ruido o dulzura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl rumbo es incierto\u201d, dije en voz alta, como en los malos versos, y la botella en el mar ascend\u00eda y descend\u00eda, alej\u00e1ndose con parsimonia. De repente, gir\u00f3 hacia la derecha; entre otros pensamientos irracionales, pens\u00e9 que iba rumbo a Lanzarote o, m\u00e1s probablemente, hacia\u00a0<a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Isla_de_San_Borond%C3%B3n\" target=\"_blank\">San Borond\u00f3n<\/a>. Mantuve el equilibrio mientras mis pies se enterraban cada vez m\u00e1s en el fondo de la corriente, que a ratitos daba tirones, como amenazando. Girado el tronco, con la mano a modo de visera mientras mis ojos se acostumbraban a la claridad, y aguzando la vista, me asegur\u00e9 de que no encallaba en<a href=\"http:\/\/commons.wikimedia.org\/wiki\/File:Las_Canteras_Beach_-_La_Barra_-_Las_Palmas_Gran_Canaria.jpg?uselang=es\" target=\"_blank\">\u00a0La Barra<\/a>, una lengua de arenisca y coral de dos kil\u00f3metros de largo que se encuentra a doscientos metros de la orilla. La botella tropez\u00f3, sin embargo. \u00bfHabr\u00e1 encallado? Tem\u00ed que se rompiera por la fuerza de la corriente contra la roca y ya un poco resignado dije:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0-No me jodas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La botella parec\u00eda encallada, definitivamente; tan pronto giraba sobre s\u00ed misma, apareciendo y desapareciendo, como se rodaba unos pocos metros, alimentando mi esperanza, para volver al obst\u00e1culo que no la dejaba avanzar. Mir\u00e9 a mi alrededor. Segu\u00eda a solas, con la ciudad estirando la hora prima. El amanecer estaba a punto de concluir y el mar, hasta el momento un espectador mudo, como la estatua de Kraus que miraba en la direcci\u00f3n de la botella, comenzaba a rebelarse. La corriente aument\u00f3. El viento creaba remolinos en mi cabello y me entorpec\u00eda la visi\u00f3n; las olas romp\u00edan en un torbellino blanco contra la orilla. \u00a0Tuve que dar unos pasos hacia atr\u00e1s para no empaparme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En uno de los momentos en los que el mar recog\u00eda la ola en su sedal para lanzarla de nuevo, la corriente elev\u00f3 la botella sobre el obst\u00e1culo, \u201c\u2019\u00a1est\u00e1 all\u00ed!\u201d, me dije, y comenz\u00f3 a aumentar la velocidad hacia el horizonte. Unos pocos minutos despu\u00e9s ya no la pude distinguir, perdida en los rizos blancos de la marejada.\u00a0Sal\u00ed del mar y met\u00ed los pies, r\u00edgidos del fr\u00edo, en las esclavas negras. No depend\u00eda de m\u00ed lo que sucediera a partir de entonces. Hab\u00eda cumplido mi parte. \u00bfD\u00f3nde habr\u00e1 una cafeter\u00eda abierta, pens\u00e9, para celebrarlo conmigo mismo con un buen caf\u00e9 y un s\u00e1ndwich?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es improbable, continu\u00f3 mi pensamiento, acaso febril, sentado en la barra de un bar en penumbra y mientras repasaba la prensa local, que el destino de la botella pudiera concluir en la costa de San Borond\u00f3n y perderse as\u00ed el manuscrito para siempre. Pero cuando lleg\u00f3 el correo electr\u00f3nico de Ediciones Idea, dos meses despu\u00e9s, volvi\u00f3 la fiebre. Reescrib\u00ed las p\u00e1ginas de mi memoria y supe entonces lo que hab\u00eda sucedido, con la misma certeza con la que puedo asegurar que las hojas de los flamboyanes suenan como un aleteo sordo cuando te embelesas sobre el tronco: un cachalote blanco, tal vez punteando la costa de San Borond\u00f3n,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>al igual que los moribundos demuestran un brote de lucidez soberbia momentos antes de abandonarnos, la naturaleza lo puede expresar mediante el acto del juego,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">se encontr\u00f3 con la botella verde, y ensimismada en su forma la fue empujando con su morro chato hacia la costa de Tenerife, lanz\u00e1ndola al aire y golpe\u00e1ndola al caer con su cola como a una pelota de tenis, hundi\u00e9ndola bajo cincuenta toneladas para girar y hacerla romper la superficie del agua como un violento cohete. Una vez acabado el juego, tras el parpadeo imperceptible de sus \u00f3palos de fuego y que guardaban la expresi\u00f3n de una risa, parti\u00f3, quiz\u00e1s en busca del rumbo del que se hab\u00eda desviado. Lo que sucedi\u00f3 entre el instante en que la botella fue encontrada y el correo electr\u00f3nico que me enviaron forma parte de la leyenda inextricable de los editores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dir\u00e1n ustedes que este cuento es inveros\u00edmil y que nada de esto sucedi\u00f3 y que no deber\u00eda volver a aquella cafeter\u00eda de la zona portuaria. Veo en sus rostros la sospecha de que alguna sustancia alucin\u00f3gena deb\u00edan haberme echado en aquel caf\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, d\u00edganme entonces: \u00a1c\u00f3mo es posible\u2026! En los amaneceres en que recorro Las Canteras a la busca de la l\u00ednea del desv\u00edo, un g\u00e9iser rompe a intervalos irregulares el lienzo mate y vaporoso del horizonte, como las pinceladas dionis\u00edacas de un Ahab arrebatado; \u00a1y acaso no ven all\u00e1 aquel \u00f3palo de fuego gigante, que a duras penas enfoca mi miop\u00eda, y que se recorta al emerger sobre la b\u00f3veda del azul sobre el azul!<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">[email_link]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nunca fue m\u00edo el dulce sol perfecto; lo que nunca fue m\u00edo, me ha dejado. Balada del muro blanco, Pedro Perdomo Acedo. \u00a1Voy a publicar mi primer libro de relatos! &nbsp; \u00a1Quedan unos pocos meses para la publicaci\u00f3n de \u00a0A trav\u00e9s del espejo, en Ediciones Idea! 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