{"id":11671,"date":"2012-06-11T00:00:57","date_gmt":"2012-06-10T23:00:57","guid":{"rendered":"http:\/\/poesiamas.net\/blog\/?p=11671"},"modified":"2026-02-10T15:59:12","modified_gmt":"2026-02-10T15:59:12","slug":"las-aventuras-de-chloe-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/escribocreativo.com\/blog\/2012\/06\/11\/las-aventuras-de-chloe-ii\/","title":{"rendered":"Las aventuras de Chlo\u00e9 II"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/escribocreativo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2012\/06\/img-thing.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-11672\" title=\"img-thing\" src=\"https:\/\/escribocreativo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2012\/06\/img-thing.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" \/><\/a>Los cromados hab\u00edan hecho furor el \u00faltimo verano, as\u00ed que aparec\u00edan, en un alarde de aburrimiento, en las largas filas de coches del aparcamiento subterr\u00e1neo. No se escuchaba un ruido; si avanzamos desde la salida y nos adentramos sin miedo en la garganta, pues ya est\u00e1 avanzada la madrugada, escuchamos el frotar chill\u00f3n de los neum\u00e1ticos contra el cemento, casi siempre a lo lejos. Ni focos, ni conversaciones, nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puede que decidamos bajar un par de niveles a la b\u00fasqueda de aventura; encontraremos que la iluminaci\u00f3n brilla por su ausencia; y, si continu\u00e1ramos el descenso, aparecer\u00edan las sombras sospechosas en las escaleras mec\u00e1nicas centrales, que parecen ascender a una ciudad de neones rojos y aislamiento. Giramos entonces nuestros pasos con lentitud, procurando no hacer nada de ruido, conteniendo casi la respiraci\u00f3n, aguzando los sentidos en esta selva artificial de columnas de cemento y penumbras del subterr\u00e1neo, contemplando los coches como recept\u00e1culos deshumanizados, los due\u00f1os limpiando con esmero, los domingos al mediod\u00eda, los restos de sus vidas o como si estos los abandonaran al bajar. Dar\u00eda igual, en el fondo, pensar\u00edamos en aquel cementerio de metal, partir en uno u otro. Girar\u00edamos en la bifurcaci\u00f3n, ya cerca de la salida de emergencia, donde las c\u00e1maras de vigilancia no pueden captar ninguna imagen, y a lo mejor percibir\u00edamos algo. No sabemos qu\u00e9, exactamente. Puede que, con un poco de paciencia, esa percepci\u00f3n se decantara por \u00bfondas sonoras? que llegaran de forma leve, casi imperceptible. Nos detenemos. Intentamos calmar el ruido del bombeo del coraz\u00f3n; mantenemos la respiraci\u00f3n todo lo que podemos y, dejando de escucharnos por dentro, volvemos a sentirlo. S\u00ed, no hay duda. Es un sonido que va adquiriendo corporeidad&#8230; y viene de detr\u00e1s de la furgoneta azul marino. \u00bfUn rata? \u00bfUn vigilante? \u00bfUn peligroso ladr\u00f3n? Las sospechas van eligiendo un abanico de terror que parten de un epicentro conocido: nuestro miedo ancestral a la ausencia de luz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiz\u00e1 nos acerquemos unos pasos; o mejor no, mejor damos un rodeo desde donde no nos puedan ver\u2026 S\u00ed, eso hacemos, exagerando los pasos como un mimo en una representaci\u00f3n, apoyando la puntera del zapato con sumo cuidado\u2026 Giramos alrededor, nos agachamos\u2026 \u00bfqu\u00e9 diremos si nos sorprende en esta actitud la autoridad, que perdimos las llaves del coche\u2026? \u00bfO contaremos la verdad; que vimos a Chlo\u00e9 entrando con un desconocido en el aparcamiento y\u2026?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora el sonido nos llega con m\u00e1s nitidez; es un sonido ahogado, como si no quisiera revelarse pero, al mismo tiempo contuviera el peso de los d\u00edas o de las horas, un silencio pendular, aqu\u00ed en el subterr\u00e1neo. Nos agachamos; tal vez reptamos para obtener una mejor perspectiva, ocultos entre una columna y el guardabarros de un deportivo gris plata. Vemos al hombre con la cabeza hacia atr\u00e1s, como si estuviera observando el techo bajo de aluminio y las cajas del aire acondicionado. Nos colocamos en mejor posici\u00f3n. S\u00ed, es Chlo\u00e9, con su vestido blanco y estampado de flores anaranjadas y su hermosa cabellera pelirroja rasgando su espalda, los zapatos italianos, de charol, de rojo carm\u00edn, con tac\u00f3n de quince cent\u00edmetros, de espaldas y apoyada sobre el cap\u00f3 de un monovolumen, las piernas blancas como la leche y bien abiertas, las bragas azules en los tobillos, el hombre cimbre\u00e1ndose en su culo mientras mira hacia el techo como si rezara un Ave Mar\u00eda. Y ahora se oye, con m\u00e1s peso, ese sonido, que en realidad no se oye, verdad, es ese sonido que gana peso por su misma ansia de silencio&#8230; ya me entienden.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 es eso que lleva Chlo\u00e9\u2026? A pesar del riesgo de ser sorprendido, nos incorporamos levemente, nos ponemos de rodillas, y aguzamos la vista. Lleva una mordaza de cuero, atada como un cintur\u00f3n por la parte posterior de la cabeza, y que sujeta en la boca una pelota de un rojo chill\u00f3n. \u00a1Y de repente gira la cabeza y apenas nos da tiempo a ocultarnos!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfMiramos, no miramos? Es una insensatez, lo que deber\u00edamos hacer es salir de all\u00ed con el mismo sigilo con el que llegamos\u2026 \u00bfQueremos meternos en un l\u00edo? No, verdad. Pero, aquella imagen, tan poderosa\u2026 \u00bfQu\u00e9 llevaba Chlo\u00e9, exactamente, a qu\u00e9 est\u00e1 expuesta ahora, quiz\u00e1 contra su voluntad\u2026? Cuando asomamos la cabecita, vemos al hombre, con las manos agarrando las caderas como si levantara dos cachorros por el pescuezo. Se aprecia la carne de su verga entrado y saliendo; es de los que les gusta hacerlo con ritmo, parar; sacarla muy lentamente, como para que Chlo\u00e9 sepa lo que tiene ah\u00ed adentro, eh, Chlo\u00e9, parece decirle, estoy adentro, y la deja afuera con su glande apuntando a la vagina; abre su culo y se ve en la penumbra aquella mata de vello, y el hombre hace resbalar sus dedos por los labios, el cl\u00edtoris, durante unos segundos. La penetra con dos dedos, con tres, como una biela, y no contento con eso toma con dos dedos el cl\u00edtoris de carne hinchada y lo sujeta y lo hace resbalar hasta que se suelta con un latigazo de entre los dedos. Las piernas de Chlo\u00e9 parecen flaquear y se estremecen,pero la pelota impide que pueda emitir alg\u00fan sonido, y esa energ\u00eda se vuelca dentro de ella, se aprecia claramente, como un tsunami contenido dentro de su cuerpo&#8230; Y esto es, quiz\u00e1s, lo que hace agitarse su vestido que termina en una falda de vuelo y que lleva remangado hasta las caderas, asomando su culo blanco y carnoso como un sand\u00eda blanca que es partida en dos mitades; \u00a1y de repente gira la cabeza hacia nosotros, y no est\u00e1bamos preparados para reaccionar! \u00a1Chlo\u00e9!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero \u00bfpor qu\u00e9 esta vez no nos escondemos con la misma urgencia?\u2026 Ella no nos presta atenci\u00f3n\u2026 Chlo\u00e9 no est\u00e1 en este subterr\u00e1neo, parecen decirnos sus ojos entrecerrados y vueltos hacia adentro, \u00bfqu\u00e9 puedes ver, Chlo\u00e9, qu\u00e9 clase de energ\u00eda est\u00e1s observando? Pudimos comprobar c\u00f3mo la saliva manaba por la boca y ca\u00eda sobre el borde del cap\u00f3\u2026 El hombre detiene su exploraci\u00f3n de la vagina y el cl\u00edtoris y avanza su glande hacia la entrada\u2026 Lo gira alrededor; lo saca, vuelve a acercar el glande, que parece retrasarse\u2026 Experimenta con el roce, todo el tiempo mirando hacia arriba\u2026 y lentamente la hunde despacio hasta que los test\u00edculos se aplastan contra el culo de Chlo\u00e9\u2026 Vuelve a follarla fren\u00e9ticamente, Chlo\u00e9 quisiera decirnos algo, pero no puede, la saliva sigue chorreando la bola reluciente y ya cae en hilos sobre el cemento, mientras el hombre, pose\u00eddo de alg\u00fan tipo de maldad, le azota el culo\u2026 El ruido de los azotes explota en el subterr\u00e1neo y, como una llamada de auxilio incontenible, enrosca de repente el cabello ondulado y pelirrojo de Chlo\u00e9 en una mano y tira con violencia hacia atr\u00e1s, y ella se ve obligada a arquear su espalda mientras la bola de l\u00e1tex sigue chorreando saliva que baja por su cuello y se desliza dentro de su escote, manch\u00e1ndola como una lluvia fina y densa\u2026 Y entonces el hombre empuja se hunde dentro de ella, Chlo\u00e9 estira los pies como una bailarina danzando sobre tacones de aguja, y \u00e9l la muerde en la nuca mientas convulsiona una, dos , tres, cuatro, cinco veces, con un ronquido gutural, y la deja hundida dentro unos segundos, como para asegurarse de haber descargado del todo&#8230; Suelta el cabello de Chlo\u00e9, que cae rendida sobre el cap\u00f3, el hombre saca su verga a\u00fan erecta y la limpia en el culo de Chlo\u00e9, que ha vuelto la cabeza del otro lado, pero no hace nada por moverse\u2026 El hombre se queda de pie y susurra algo; m\u00e1s que una palabra, parec\u00eda un ruido\u2026 Chlo\u00e9 se da la vuelta. Parece agotada, pero no; ella misma desata el cintur\u00f3n de su boca, se agacha, y chupa la verga hasta, suponemos, dejarla reluciente\u2026 Cuando el hombre se da por satisfecho, le agarra del cabello y la aparta con cierto desprecio. Ella no dice nada; el hombre se la guarda, se abrocha la cremallera y va hacia la puerta delantera del coche. Lo abre y entra. Chlo\u00e9 recompone su vestuario; se sube las bragas, se estira su precioso vestido anaranjado y no se olvida de recoger el cintur\u00f3n con la bolita roja. Se da la vuelta, se dirige al asiento del copiloto, entra y cierra la puerta. El coche arranca y parte. Nosotros intentamos averiguar la matr\u00edcula, pero est\u00e1 demasiado oscuro. Buenas noches, Chlo\u00e9, le decimos en nuestro pensamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=Fc6thwTVwtU\">http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=Fc6thwTVwtU<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">[email_link]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los cromados hab\u00edan hecho furor el \u00faltimo verano, as\u00ed que aparec\u00edan, en un alarde de aburrimiento, en las largas filas de coches del aparcamiento subterr\u00e1neo. 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