{"id":22996,"date":"2017-06-12T20:54:49","date_gmt":"2017-06-12T19:54:49","guid":{"rendered":"http:\/\/escribocreativo.com\/blog\/?p=22996"},"modified":"2023-12-07T02:14:14","modified_gmt":"2023-12-07T02:14:14","slug":"lanzarote","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/escribocreativo.com\/blog\/2017\/06\/12\/lanzarote\/","title":{"rendered":"Lanzarote"},"content":{"rendered":"<p>Lanzarote.<\/p>\n<p>Una isla que impact\u00f3 sensibilidades como la de los escritores Jos\u00e9 Saramago y Unamuno; para este, cuatro meses fueron suficientes. Para el portugu\u00e9s, Lanzarote cambi\u00f3 profundamente su mundo interior y contamin\u00f3, por tanto, su escritura. Es preciosa esa fusi\u00f3n con el entorno porque considero que nos acerca m\u00e1s a la felicidad y a la plenitud, sea lo que sea que signifique esto; es el UNO.<\/p>\n<p>Viniendo de una capital como Las Palmas, acostumbrado a la 5\u00aa y 6\u00aa velocidad, el contraste de soledades es significativo. La idea de soledad es m\u00e1s fuerte aqu\u00ed que en Gran Canaria; llama m\u00e1s a tu mente, la hueles, la sientes en la piel, como una vieja de trapos negros que deambula en bicicleta por la costa. Porque la soledad en Lanzarote es una cierta compa\u00f1\u00eda; la de uno mismo, pero m\u00e1s intensa y anexada a tu piel; tal vez como la sinti\u00f3 Saramago&#8230;<\/p>\n<p>La soledad de la gran ciudad puede aliviarse de muchas formas: teniendo una personalidad definida -con el tiempo aprendes que solo cuando est\u00e1s realmente solo contigo mismo, creces; sin embargo, en mi soledad voy al cine, o a tomar un caf\u00e9, o a escribir, o a hacer deporte, y en el bullicio de la ciudad nunca me siento solo&#8230; es la sordina de Lanzarote que, al quitar todo ruido, hace que percibas el aislamiento de forma m\u00e1s aguda, y tu instropecci\u00f3n se multiplica por mil-, o, en general, con las actividades propias de la muchedumbre urbana -necesitamos el contacto-, que se re\u00fane y se busca sin solidaridad -con excepciones-, sin entrega absoluta -por las continuas gilipolleces que sufrimos desde que somos ni\u00f1os a la edad adulta, que no es sino pervertir el ni\u00f1o original que debimos ser ahora, pasado el tiempo-, sino en un trueque: tu soledad por la m\u00eda, y vamos juntos, aunque fluyamos vidas distintas. Ah\u00ed aparecen las frustraciones habituales, los divanes de psiquiatras y el humor como v\u00e1lvula de escape.<\/p>\n<p>Sin embargo, la soledad en Lanzarote se respira en el olor del aire, en el extra\u00f1o y denso fr\u00edo de Arrecife al amanecer, o, quiz\u00e1s, en las vidas de caparazones de tortuga de los que conoces, que son gentes con vidas sostenidas en micronodos -nada de enormes grupos de estruendosos vividores urbanitas-: all\u00e1 en Fariones, all\u00ed en Famara, m\u00e1s ac\u00e1 en Puerto del Carmen&#8230; Y esta soledad se contagia a los extra\u00f1os que arriban a su tierra madre, que viven confinados en un aislamiento voluntario, a mis ojos. Y se quedan, y hacen una vida, y otra, y otra, porque son varias las vidas que vivimos, concatenadas en episodios de N a\u00f1os.<\/p>\n<p>Arrecife es una ciudad costera que, al mismo tiempo, es un n\u00facleo urbano enquistado en los a\u00f1os noventa. Su dise\u00f1o es el de cualquier fea ciudad: un laberinto de calles sucias, estrechas, fachadas de hoteles cuya parte trasera est\u00e1n, literalmente, a medio construir, y todo este disgusto est\u00e9tico se enroca con la pizzer\u00eda y la hamburgueser\u00eda m\u00e1s famosas del mundo.<\/p>\n<p>Pero no encuentras un bar de pescado, pulpo y papas arrugadas con mojo en mil metros a la redonda. Uno decente, quiero decir, salvo unos peque\u00f1os bares huyendo de Arrecife y, me cuentan, la Cofrad\u00eda de Pescadores. Soy todav\u00eda un ne\u00f3fito de la gastronom\u00eda de Lanzarote porque llevo demasiado poco tiempo, y a\u00fan menos me resta, as\u00ed que deben tomar mis indicaciones con suma precauci\u00f3n.<\/p>\n<p>La impresi\u00f3n es que Lanzarote es una isla donde no te quedas a vivir una vida concatenada sin una firme intenci\u00f3n. Me quedo, dicen los no lugare\u00f1os, los que llegan de otras partes: inmigrantes, canarios trabajadores que llegan desde otras islas&#8230; Me quedo porque as\u00ed lo quiero, con autoridad, te parecen decir cuando los miras a los ojos y la noche de encuentros de los que buscan sacar la nariz del mar y encontrarse en el ocio nocturno de El Charco de San Gin\u00e9s.<\/p>\n<p>De todas formas, siento que Arrecife, y Lanzarote en su conjunto, van esculpiendo las esferas con las que levito mientras cojo la bicicleta, es un entorno peculiar, quieto, que necesita reposo. Tengo la sensaci\u00f3n de que Lanzarote puede ser un balneario en el que necesitas una larga estancia pero que, sin duda, marca un antes y un despu\u00e9s en el ojo interior.<\/p>\n<p>Voy a nadar, cojo la bicicleta, doy largos paseos o salgo de noche a dejarme disfrutar de la conversaci\u00f3n, al encuentro aleatorio de la belleza femenina que embriaga en un chispazo de mol\u00e9culas lanzadas entre palabras, de conocer otras gentes, aunque sean de tu entorno profesional y la empat\u00eda llegue a trav\u00e9s de charlas sobre el trabajo. Pero, sin embargo, no es el t\u00f3pico: son las emociones y las perspectivas lo que se deslizan en la estructura profunda, y eso es lo que me interesa.<\/p>\n<p>Una noche intent\u00e9 un experimento con una persona. Despu\u00e9s de preguntarle por su profesi\u00f3n, le pregunt\u00e9 qu\u00e9 otra cosa de su vida conecta con su trabajo que la hace mejor profesional. Su respuesta fue una evasiva; le saltaron las alarmas como si le hubiera pedido los cuatro d\u00edgitos de su tarjeta de cr\u00e9dito.<\/p>\n<p>Es el mundo en que vivimos, no es su culpa, recortados como aquellas hojas donde ven\u00edan trajes de papel que colocabas a las mu\u00f1ecas de papel cuando jugabas con tus hermanas en la infancia. La cuesti\u00f3n era jugar.<\/p>\n<p>Lo dej\u00e9 estar; me hubiera gustado decirle que mientras m\u00e1s dominios posea ajenos a su trabajo, m\u00e1s y mejores habilidades tendr\u00e1 para desarrollarlos, porque, como dec\u00eda Ortega y Gasset, el que solo sabe de una cosa es un ignorante. Al alumnado le digo una m\u00e1xima:<\/p>\n<p>Vive y comparte tu pasi\u00f3n, y pregunta la de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Y, claro, yo la cumplo.<\/p>\n<p>An\u00e9cdotas aparte, la tarde se ha puesto gris, las nubes amenazan una tormenta que no suceder\u00e1, y ma\u00f1ana llegar\u00e1 otro d\u00eda. Me cuesta mucho imaginarme una vida en una isla como esta; en mi mente ambiciono, en todo caso, las grandes ciudades del mundo. Las Palmas es provinciana, y existe todo un mundo ah\u00ed afuera para explorar. As\u00ed que, de entrada, lo tengo como campamento base, a la espera de que los vientos alisios me cimbreen hacia aqu\u00ed o hacia all\u00e1 como al millo.<\/p>\n<p>O que una mariposa bata las alas en Tokio y me haga llegar de nuevo a Arrecife. \u00bfSer\u00e1 el karma? Para un amante de la est\u00e9tica y la belleza en general, de la creaci\u00f3n aunque no sea art\u00edstica, Arrecife es una verruga en el Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>\u00bf<em>All i need<\/em>? Lisa Bassenge tiene algo de Lanzarote&#8230;<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Re:Jazz feat.Lisa Bassenge - All I Need\" width=\"602\" height=\"452\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/yWXt3hYZiVA?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lanzarote. Una isla que impact\u00f3 sensibilidades como la de los escritores Jos\u00e9 Saramago y Unamuno; para este, cuatro meses fueron suficientes. Para el portugu\u00e9s, Lanzarote cambi\u00f3 profundamente su mundo interior y contamin\u00f3, por tanto, su escritura. 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