{"id":4716,"date":"2009-11-06T23:25:23","date_gmt":"2009-11-06T23:25:23","guid":{"rendered":"http:\/\/poesiamas.net\/blog\/?p=4716"},"modified":"2015-03-11T13:48:03","modified_gmt":"2015-03-11T13:48:03","slug":"julio-cesar-la-batalla-del-sambre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/escribocreativo.com\/blog\/2009\/11\/06\/julio-cesar-la-batalla-del-sambre\/","title":{"rendered":"Julio C\u00e9sar: la batalla del Sambre"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/escribocreativo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/sambrecesar.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-4718\" title=\"sambrecesar\" src=\"https:\/\/escribocreativo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/sambrecesar.jpg\" alt=\"sambrecesar\" width=\"500\" height=\"391\" \/><\/a><span style=\"font-size: x-small;\"><strong>Fuente: <a href=\"http:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/1\/1c\/Bataille_laSambre_-57.png\" target=\"_blank\">Wikimedia<\/a>.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de tres d\u00edas de marcha, C\u00e9sar llega a la orilla izquierda del r\u00edo Sambre e instala su campamento. Manda a su caballer\u00eda a hostigar al enemigo para que \u00e9ste no obstaculice los trabajos de defensa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero los <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Nervios\" target=\"_blank\">nervios<\/a>, parapetados en los bosques a la derecha del Sambre, dejan a los jinetes atravesar el r\u00edo y llegar al lindero del bosque&#8230; Entonces, saliendo de su escondite con un impulso furioso los aplastan y siguen hasta la orilla opuesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son ochenta mil hombres que ven que los trabajos de fortificaci\u00f3n de C\u00e9sar a\u00fan est\u00e1n sin terminar; los legionarios, trabajando con los \u00fatiles de construcci\u00f3n y desarmados, los ven lanzarse sobre ellos. El terror y la desorientaci\u00f3n hacen\u00a0 presa sobre las legiones de C\u00e9sar. Lo que sucede a continuaci\u00f3n es un terrible combate cuerpo a cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los legionarios se agrupan como pueden por donde les ha sorprendido el ataque, sin buscar sus respectivas unidades. Se forman tres sectores de combate, donde las legiones luchan cada una por su lado, produci\u00e9ndose situaciones parad\u00f3jicas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la izquierda, la temible y gloriosa X legi\u00f3n, junto a la IX, luchaban contra un enemigo de poca val\u00eda y d\u00e9bil num\u00e9ricamente (<strong>en la imagen: Viromandui y Atrebati<\/strong>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el centro, las excelentes VIII y XI, contra los mediocres contingentes de su lado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la derecha, la VII y la XII legi\u00f3n -\u00e9sta \u00faltima formada por reclutas sin experiencia- se vieron en una dif\u00edcil situaci\u00f3n. Sufrieron la embestida de 50.000 nervios. Los j\u00f3venes soldados ceden y se dejan desbordar; el enemigo penetra en el interior del campamento. \u00bfLa consecuencia?:\u00a0 el p\u00e1nico se apodera de las tropas auxiliares -ver imagen-.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los mercenarios y los jinetes tr\u00e9veros -era habitual que las ciudades conquistadas fueran obligadas a entregar soldados al ej\u00e9rcito- hu\u00edan en desbandada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta cr\u00edtica situaci\u00f3n, C\u00e9sar rehuye de las reglas tradicionales del arte militar de la \u00e9poca, que requer\u00eda de actos preliminares antes del combate:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>El general en jefe dispon\u00eda las tropas en l\u00ednea de combate<\/li>\n<li>Arengaba a sus soldados<\/li>\n<li>Daba la orden de ataque<\/li>\n<li>&#8230;<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el primer movimiento de C\u00e9sar fue exhortar a sus soldados a la resistencia;\u00a0 recorre una a una sus legiones, empezando por su fiel X.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y llega, entonces, a la XII que, recordemos, estando compuesta de j\u00f3venes sin experiencia, hab\u00eda cedido demasiado pronto al empuje de los nervios. Estos se estorbaban, seg\u00fan cuenta el propio C\u00e9sar, entre ellos; que muertos los centuriones y el abanderado de la 4\u00aa cohorte, perdido el estandarte, heridos o muertos casi todos los centuriones de las dem\u00e1s cohortes, el resto se mostraba remiso a la lucha, y que otros muchos se contentaban con evitar los dardos del enemigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C\u00e9sar comprende. Coge su escudo a uno de los que huyen y, por entre la masa humana que obstruye el paso, se adelanta hasta la primera fila. Una vez all\u00ed, como si pasara revista a las tropas en una ma\u00f1ana soleada, llama por sus nombres a los centuriones, uno a uno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La visi\u00f3n es sangrienta y horripilante: van llegando, unos tr\u00e9mulos, otros hoscos y taciturnos, agotados y llenos de heridas, con el furor de la batalla en sus cuerpos. A todos se les asigna una misi\u00f3n. Se da la orden de abrir filas para que los soldados puedan usar sus espadas, y la VII legi\u00f3n, aislada, es llamada a unirse con la XII.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas medidas detienen la huida; los soldados cobran esperanza y br\u00edo. Pero la situaci\u00f3n segu\u00eda siendo cr\u00edtica: al haber atravesado las l\u00edneas de defensa y escapado del cerco de la joven XII legi\u00f3n, el enemigo pod\u00eda conseguir algo m\u00e1s, un objetivo codiciado por las tribus galas: atrapar a C\u00e9sar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero esta vez la retaguardia iba a salvarle. El sobrino de C\u00e9sar, Labieno, que escoltaba las provisiones y las municiones, top\u00f3 durante su marcha hacia el campamento con los que hu\u00edan de la batalla, que gritaban que todo se hab\u00eda perdido. Labieno no pierde tiempo y reagrupa la retaguardia, lanz\u00e1ndose en ayuda de su t\u00edo. Desde una colina ve la dif\u00edcil situaci\u00f3n; y decide atacarlos por la espalda, creando una pinza mortal, mientras las legiones de Pedio, que tambi\u00e9n lo acompa\u00f1aba, lo hac\u00edan por las alas. La suerte de los nervios estaba echada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C\u00e9sar, en sus memorias, recuerda el ardor guerrero y la valent\u00eda del pueblo nervio en este tramo final de la batalla, y concede la vida -algo que no era demasiado habitual en C\u00e9sar- a los pocos prisioneros que quedaron. Es bastante probable que el dato de que casi los extermina haya resultado decisivo para despertar su\u00a0 magnanimidad. Ya no volver\u00eda a ser un enemigo peligroso.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">[email_link]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Wikimedia. Despu\u00e9s de tres d\u00edas de marcha, C\u00e9sar llega a la orilla izquierda del r\u00edo Sambre e instala su campamento. 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