{"id":5667,"date":"2010-03-06T01:30:38","date_gmt":"2010-03-06T01:30:38","guid":{"rendered":"http:\/\/poesiamas.net\/blog\/?p=5667"},"modified":"2015-03-14T00:51:12","modified_gmt":"2015-03-14T00:51:12","slug":"las-clases-sociales-y-el-inodoro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/escribocreativo.com\/blog\/2010\/03\/06\/las-clases-sociales-y-el-inodoro\/","title":{"rendered":"Las clases sociales y el inodoro"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/escribocreativo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/inodoro.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5668\" title=\"inodoro\" src=\"https:\/\/escribocreativo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/inodoro.jpg\" alt=\"\" width=\"283\" height=\"283\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que las clases sociales est\u00e1n desde el principio de las sociedades humanas no es algo novedoso. Pero ahora, sin embargo, aplicando nuevas t\u00e9cnicas deductivas, podremos saber, salvando el recelo del investigado, a qu\u00e9 clase social pertenece.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo primero que tendremos que lograr es una invitaci\u00f3n a su casa. Una vez dentro, es pr\u00e1cticamente inevitable que entremos a su ba\u00f1o con cualquier excusa. Ya no hay confusi\u00f3n posible: conoceremos su clase social en el acto. \u00bfC\u00f3mo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para esto, lo primero es pedir un vaso de agua, y en un peque\u00f1o frasco de medicaci\u00f3n homeop\u00e1tica habremos introducido, en realidad, un laxante. Pondremos una o dos gotas del mismo, mientras explicamos una dolencia leve que previamente habremos contrastado en Internet, e ingerimos el agua. A los pocos minutos pediremos a nuestros hu\u00e9spedes acudir a su ba\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras, nuestro acompa\u00f1ante les explicar\u00e1 que la medicaci\u00f3n nos trastorna gravemente el est\u00f3mago, y confiaremos que con esta excusa nos de el tiempo suficiente para elaborar nuestro detallado an\u00e1lisis. La clave est\u00e1 en&#8230; \u00a1el inodoro!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por los efectos del laxante, evacuaremos r\u00e1pidamente. En cuanto hayamos conclu\u00eddo -es recomendable no abusar del uso del mismo, pues la medici\u00f3n perder\u00eda verificabilidad-, examinaremos nuestro desahogo. As\u00ed, podremos clasificar a nuestros hu\u00e9spedes seg\u00fan el siguiente \u00edndice:<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Evacuaci\u00f3n inamovible y firme en las paredes del inodoro<\/strong>. Si nuestro esfuerzo ha creado una especie de salchicha que cuelga de las paredes del inodoro, no hay duda: nuestros hu\u00e9spedes tienen casi toda la probabilidad de ser unos nuevos ricos. Renuevan cada a\u00f1o el hogar; y es por eso que las paredes del inodoro, de poco uso, mantienen su porosidad, lo que hace que las salchichas se atasquen en su bajada, requiriendo, en un gran porcentaje de ocasiones, el uso de escobilla u otro elemento del ba\u00f1o de caracter\u00edsticas similares.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><strong>Evacuaci\u00f3n aparentemente firme y ca\u00edda &#8220;a c\u00e1mara lenta&#8221;.<\/strong> Si nuestra evacuaci\u00f3n se mantiene en los primeros segundos, para luego ir descendiendo en lo que se conoce t\u00e9cnicamente como &#8220;a c\u00e1mara lenta&#8221;, nuestros hu\u00e9spedes tienen muchas posibilidades de ser unos burgueses de clase social baja o muy baja. Los materiales de su inodoro han perdido mucha porosidad, pero mediante el tratamiento con productos espec\u00edficos y un cuidado pulcro de su inodoro, tal que se podr\u00eda pasar la lengua por su interior cada domingo despu\u00e9s de volver de misa de a nueve, han conseguido aparentar, para el ojo del no experimentado, un status de clase social alta. Suelen ser, en origen, de clase media, o incluso media alta, que han ca\u00eddo a una clase m\u00e1s baja y, heridos en su orgullo y con mucho esfuerzo, esperan enga\u00f1ar a sus invitados con un cuidado escrupuloso de los materiales del hogar. No se dejen enga\u00f1ar y cuidado con los primeros platos, en los que suelan aprovechar para reciclar sobres de sopa caducados.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><strong>Ca\u00edda estrepitosa y desahogo sin rastro.<\/strong> En estos casos, nos hallamos ante un claro caso de clase social baja u obrera, en la que el inodoro ha permanecido entre veinte o treinta a\u00f1os sin ser cambiado y han pasado por sus fr\u00edas tapas casi todos los vecinos del edificio, familiares inclu\u00eddos. La acci\u00f3n erosionadora de las salchichas durante decenios ha eliminado la porosidad de la noble aleaci\u00f3n de las paredes del inodoro, produciendo una ca\u00edda estrepitosa que -\u00a1ojo!- puede llegar a salpicar, dejando una sensaci\u00f3n muy desagradable. Obs\u00e9rvese si esta ca\u00edda estrepitosa va acompa\u00f1ada de problemas a la hora de\u00a0 evacuar la\/s salchicha\/as: es otro s\u00edntoma -determinante esta vez- de que ese bajante est\u00e1 obstru\u00eddo del uso reiterado y sin control durante lustros.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><strong>Bloqueo en la bajada.<\/strong> Este caso suele producirse en aquellos hu\u00e9spedes que no son propietarios de su vivienda. Si as\u00ed se lo han hecho saber, desconf\u00ede; por norma general, aquellos inodoros que mantienen disfunciones y\/o interrupciones en los bajantes, llegando a crear un pur\u00e9 de salchichas muy vistoso, se produce en hu\u00e9spedes que viven alquilados o en el piso de un amigo que se los ha cedido por un periodo de tiempo, cuando no han asesinado vilmente a un rico familiar -son muchos los casos en los que encierran en manicomios a sus v\u00edctimas, para apoderarse con alevos\u00eda y nocturnidad e incluso diurnidad de sus bienes inmuebles-. No ingiera l\u00edquidos que ellos no hayan probado primero y a la menor oportunidad, huya.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><strong>Restos. <\/strong>Si al abrir la tapa del inodoro encontramos restos de salchicha\/s chapoteando sobre un caldo sopero, no hay ninguna duda: sus hu\u00e9spedes son unos hippies, y probablemente le hayan ofrecidos galletas artesanales antes de la comida. Si las ha probado ya, recuerde acudir a su centro de salud m\u00e1s cercano, porque en el estado en que conservan el inodoro imag\u00ednese usted las condiciones de higiene de la cocina. Abandone, como en el <strong>caso 4,<\/strong> la vivienda lo antes posible, y por favor al llegar a su domicilio haga buen uso, por su propia seguridad, del agua y el jab\u00f3n, que en este caso deben ser abundantes.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><strong>El inodoro aberronchado. <\/strong>El inodoro aberronchado es una bestia parda que se aberroncha sobre el rocaje vivo, y espera a su presa que ilusa sienta sus posaderas inocentemente  sobre \u00e9l; y lo mismo se come a la jineta Montse que al tibur\u00f3n Isa\u00edas; \u00a1una bestia sanguinaria, una bestia temeraria, una bestia salvaje, hipocondr\u00edaca y de germen arcaica! El inodoro aberronchado llega a evacuar hasta veinticinco litros por usuario de una sola sentada. \u00a1El inodoro aberronchado mata! \u00a1Es una m\u00e1quina de asesinar! \u00a1Ohhh! \u00a1Una bestia salvaje!<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esperemos que, a partir de ahora, se haya convertido usted en todo un experto en clases sociales. Recuerde, asimismo, que vivimos en la sociedad del conocimiento y que cualquiera puede disponer de \u00e9l. Si invita a sus vecinos a un almuerzo, procure que no sea en el interior de la casa y aproveche la comodidad de los restaurantes y las salidas en el extrarradio, donde encontrar\u00e1 lugares inolvidables donde compartir unas veladas maravillosas con sus invitados. En el caso de que fuera imposible emplazar la visita fuera de su hogar, \u00a1evite dejarlos evacuar en sus inodoros, por Dios!<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\ud83d\ude00<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">[email_link]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Que las clases sociales est\u00e1n desde el principio de las sociedades humanas no es algo novedoso. Pero ahora, sin embargo, aplicando nuevas t\u00e9cnicas deductivas, podremos saber, salvando el recelo del investigado, a qu\u00e9 clase social pertenece. Lo primero que tendremos que lograr es una invitaci\u00f3n a su casa. 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