{"id":5810,"date":"2010-03-17T08:00:02","date_gmt":"2010-03-17T08:00:02","guid":{"rendered":"http:\/\/poesiamas.net\/blog\/?p=5810"},"modified":"2010-03-17T08:00:02","modified_gmt":"2010-03-17T08:00:02","slug":"10-razones-para-odiarte-sin-razon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/escribocreativo.com\/blog\/2010\/03\/17\/10-razones-para-odiarte-sin-razon\/","title":{"rendered":"10 razones para odiarte sin raz\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/escribocreativo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/hate.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-5813\" title=\"hate\" src=\"https:\/\/escribocreativo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/hate-300x174.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"174\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo el mundo tiene a una persona que odia sin raz\u00f3n, y al mismo tiempo le produce un placer indescriptible odiarla. Estas personas no hacen necesariamente nada en contra tuya; no planean, maquiav\u00e9licamente, c\u00f3mo fastidiarte una y otra vez; pero los encuentras de lo m\u00e1s insufribles e irritantes, y meditas si ser\u00e1 el karma que te hace pagar por alguna putada del pasado que no eres capaz de recordar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es tropezarte con ellas y subirte la adrenalina, y te posee\u00a0 entonces la fantas\u00eda de poder viajar en el tiempo a la edad media para abrirles la cabeza con un hacha sin temor a las repercusiones, como si fuera la v\u00edctima propiciatoria de una snuff movie medieval; son maestras en el sutil arte de sacarte de tus casillas con asuntos en apariencia triviales como preguntarte la hora o si tienes un pa\u00f1uelo para dejarle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que necesitas, en definitiva, es muy poca cosa para odiarlas en plenitud; cualquier excusa te satisface las ansias de venganza, cuando no desesperas por devolverle,\u00a0 qu\u00e9 menos, la irritaci\u00f3n que te produce saber que no yace a dos metros bajo tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y cuando abre su bocaza y es, inesperadamente, de lo m\u00e1s educada, te gustar\u00eda reventarle el pecho con una maza\u00a0 de hierro colado aunque s\u00f3lo sea por ser tan asquerosamente correcta y no darte ni una sola excusa\u00a0 convincente para odiarla como lo odias; \u00a1no hay nada m\u00e1s insufrible que querer rascarse cuando no pica!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y yo -lo reconozco- tambi\u00e9n tengo a una persona a la que odio en secreto y sin raz\u00f3n; una que me desquicia, que me eleva la ansiedad hasta el grado de somatizar con cefaleas insufribles y acidez de est\u00f3mago. En un acto de lucidez que me ha costado mucha voluntad y un gramo de paracetamol en vena, he conseguido descifrar las diez razones por las que no soporto su presencia.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Compartir      mesa y observar su proceso de degluci\u00f3n me produce una asquerosidad sublime.      El simple acto de comer lo rebaja de ser humano a la categor\u00eda de gusano de terrario; es como una\u00a0 m\u00e1quina trituradora de desperdicios      org\u00e1nicos, que habla y habla sin parar dejando ver c\u00f3mo el bolo      alimenticio transita de lado a lado de su boca.<\/li>\n<li>El      monotema: sus largos soliloquios sobre la vaquer\u00eda que se va a comprar en      su pueblo natal cuando se jubile y la vida de granjero que llevar\u00e1      entonces, descrita con todo lujo de detalles; durante las pausas del trabajo me cuenta      los nuevos aparejos que va comprando y guarda en su trastero: desde bolsitas de abono      polivitam\u00ednico para bovinos hasta azadones para cavar -\u201d\u00a1ven al coche que      tengo algo que ense\u00f1arte!\u201d.<\/li>\n<li>Que sea      \u00e9l mismo ya me produce una gran ansiedad; es una sensaci\u00f3n que no puedo      explicar de forma coherente; su sola presencia me despiertan instintos      primitivos de los primeros hombres que habitaron el planeta, que debieron haber sido olvidados bajo      toneladas de cultura y educaci\u00f3n; me siento en su presencia como Hannibal Lecter,      encerrado en una jaula como una bestia salvaje y observado por todo el      mundo, dispuesto a arrancarle al      insufrible la arteria car\u00f3tida de una dentellada.<\/li>\n<li>El olor      de su colonia, \u00a1agh! Cada vez que se acerca por el m\u00f3dulo de la oficina deja un      reguero apestoso de colonia que \u00e9l mismo afirma que ya no se fabrica -\u00bf!-      y del que compr\u00f3 reservas suficientes en un lote que hall\u00f3 en      una subasta en la red de objetos <em>vintage<\/em>. Lleva con el mismo aroma      insalubre cinco largos a\u00f1os y no parece que hayan menguado sus      existencias.<\/li>\n<li>Como      sabe que no soporto su colonia, cada vez que va al ba\u00f1o sube a mi oficina      para avisarme -el olor me produce arcadas si se condensa\u00a0 en un      espacio cerrado y prefiero esperar un buen rato-; pero entonces aguarda en      el pasillo a que entre y aprovecha para describir con precisi\u00f3n cient\u00edfica      mis deposiciones seg\u00fan el ruido de las mismas, situado al otro lado de la      puerta, mientras dice preocuparse por mi salud. Esto lo hace      invariablemente mientras comparto el ba\u00f1o\u00a0 con un cliente\u00a0 o mis      superiores, y suele concluir su diagn\u00f3stico con enunciados del tipo\u00a0      \u201c\u00a1desde que tomas los cereales\u00a0 suena mucho mejor!\u201d.<\/li>\n<li>Todo le      da pena. Si muere un mosquito aplastado contra la ventana de su oficina lo recoge con mimo en un folio y lo      entierra ritualmente en un macetero que es\u00a0 como un diminuto      cementerio de bichos.<\/li>\n<li>Ayuda      hasta extremos insoportables. Una tarde se me olvid\u00f3 el mechero\u00a0 en      casa y al pedir fuego casualmente sal\u00eda del ascensor en direcci\u00f3n a mi      despacho; me dio lumbre y se ofreci\u00f3 a bajar a comprarme uno. A los veinte      minutos me llama para describirme las marcas de mecheros que hay\u00a0 en      el bazar y aunque insisto en que me es indiferente me obliga a elegir      una;\u00a0 a continuaci\u00f3n, los colores que se encuentran disponibles, y      cuando le digo uno al azar lo descarta, unos por no ir a juego con la corbata      que llevaba ese d\u00eda, otros por los tonos que suelo usar en mi      vestimenta,\u00a0 coment\u00e1ndome de paso alg\u00fan art\u00edculo sacado de las      revistas de tendencias que lee los domingos en el parque mientras espera a      su madre a la salida de la misa del afable padre Hern\u00e1n. He probado a      colgarlo aposta pero siempre vuelve a llamar: \u201cDeber\u00edas llamar a tu      compa\u00f1\u00eda; resulta muy molesto tantas ca\u00eddas de l\u00ednea\u201d.<\/li>\n<li>Opina      de todo: el caso es hablar m\u00e1s que t\u00fa y pisarte lo que sea que est\u00e9s      diciendo. Si menciono por qu\u00e9 nadie habla      ya del agujero de la capa de ozono, te hace un an\u00e1lisis de las lacas del mercado sin CFC, que      vuelven a estar de moda, afirma,\u00a0 y te describe el estudio de campo      que ha hecho atendiendo a la fijaci\u00f3n, ca\u00edda, brillo, volumen y sensaci\u00f3n      de naturalidad de las permanentes de las mujeres a la salida de la misa      dominical.<\/li>\n<li>Es un      adicto compulsivo a las campa\u00f1as solidarias. No hay d\u00eda en que te pregunte      si donaste para esta o aquella. Un d\u00eda intent\u00e9 con este argumento: le dije que si s\u00f3lo Dios      pod\u00eda hacer milagros, qu\u00e9 pod\u00edamos hacer los dem\u00e1s en plena crisis      econ\u00f3mica. Me escuch\u00f3 con atenci\u00f3n mientras soltaba una retah\u00edla      interminable de \u201caj\u00e1\u2026 aj\u00e1\u2026 aj\u00e1\u2026 aj\u00e1\u2026\u201d y escrib\u00eda algo en un <em>post-it<\/em>: me      hab\u00eda anotado el n\u00famero de cuenta para la transferencia. Me llam\u00f3\u00a0 ese      mismo d\u00eda para confirmarlo y le dije que ten\u00eda que colgar, y entonces me respondi\u00f3 muy serio: \u201c\u00bfpor qu\u00e9 me cambias de      tema?\u201d.<\/li>\n<li>A todo el mundo le cae bien y nadie m\u00e1s aparenta padecerlo. He      intentado una y mil veces hacer comentarios,\u00a0 contar an\u00e9cdotas o      situaciones rid\u00edculas para dejarlo en evidencia, pero s\u00f3lo producen      comprensi\u00f3n o como mucho una expresi\u00f3n del tipo \u201c\u00a1qu\u00e9 hombre este!\u201d      acompa\u00f1ado de una sonrisa. A mis compa\u00f1eros, al jefe, a los clientes, a      los empleados, hasta la se\u00f1ora de la limpieza me ha dicho alguna vez que      se nota cuando ha estado en el ba\u00f1o porque es muy pulcro, \u201cy no como el      resto de cerdos de esta empresa de vagos y malcriados\u201d. Todos\u00a0 los de      la oficina cuentan con \u00e9l para las celebraciones, y he visto a m\u00e1s de una      mujer atractiva convenci\u00e9ndole de que fuera a tal o cual fiesta mientras      \u00e9l se hac\u00eda el reticente aposta para que ella se mostrara atenta y      cari\u00f1osa.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">C\u00f3mo lo odio.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\ud83d\ude00<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: x-small;\"><strong>Imagen: <a href=\"http:\/\/www.glogster.com\" target=\"_blank\">www.glogster.com<\/a>.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">[email_link]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todo el mundo tiene a una persona que odia sin raz\u00f3n, y al mismo tiempo le produce un placer indescriptible odiarla. 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