{"id":6388,"date":"2010-07-19T23:37:36","date_gmt":"2010-07-19T22:37:36","guid":{"rendered":"http:\/\/poesiamas.net\/blog\/?p=6388"},"modified":"2010-07-19T23:37:36","modified_gmt":"2010-07-19T22:37:36","slug":"la-caida-de-patricia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/escribocreativo.com\/blog\/2010\/07\/19\/la-caida-de-patricia\/","title":{"rendered":"La ca\u00edda de Patricia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><em>Se abre el tel\u00f3n. Suena Carmina Burana (Carl Orff). En el escenario, un sof\u00e1 en un lateral del mismo, con una l\u00e1mpara de pie alumbrando al personaje. Va en pijama; bata, pantuflas, lleva un bomb\u00edn y un bast\u00f3n de empu\u00f1adura brillante que gira en una de sus manos. La m\u00fasica, al poco, se detiene cuando el personaje apoya el bast\u00f3n en el suelo: permanece en el sof\u00e1. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><object classid=\"clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000\" width=\"425\" height=\"344\" codebase=\"http:\/\/download.macromedia.com\/pub\/shockwave\/cabs\/flash\/swflash.cab#version=6,0,40,0\"><param name=\"allowFullScreen\" value=\"true\" \/><param name=\"allowscriptaccess\" value=\"always\" \/><param name=\"src\" value=\"http:\/\/www.youtube.com\/v\/qjvqY-U9gV0&amp;hl=es_ES&amp;fs=1?color1=0x2b405b&amp;color2=0x6b8ab6\" \/><param name=\"allowfullscreen\" value=\"true\" \/><embed type=\"application\/x-shockwave-flash\" width=\"425\" height=\"344\" src=\"http:\/\/www.youtube.com\/v\/qjvqY-U9gV0&amp;hl=es_ES&amp;fs=1?color1=0x2b405b&amp;color2=0x6b8ab6\" allowscriptaccess=\"always\" allowfullscreen=\"true\"><\/embed><\/object><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[&#8230;]\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Nicanor!<\/p>\n<p><em>Entra Nicanor. Va vestido como un dandy, elegante como Oscar Wilde en domingo. Es el primero en hablar.<\/em><\/p>\n<p>\u2013S\u00ed<br \/>\n\u2013Pres\u00e9ntate como es debido.<br \/>\n\u2013Buenas tengan ustedes. Me llamo Nicanor y aunque parezca vivo, es justo lo contrario.<br \/>\n\u2013Com\u00e9ntales qui\u00e9n eres.<br \/>\n\u2013Soy el ayudante de Su Excelencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><br \/>\n\u2013Cu\u00e9ntales tu reclutamiento. Es necesario para el efecto final.<br \/>\n\u2013Tengo un don. Puedo ver el interior de los cuerpos, es decir: lo que algunos llaman alma, y los poetas esp\u00edritu. Y, adem\u00e1s, puedo clasificarla.<br \/>\n\u2013Eres un h\u00edbrido de m\u00e1quina y adivino. Y dime qu\u00e9 ves.<br \/>\n\u2013Veo\u2026 Muchas almas pecadoras.<br \/>\n\u2013\u00bfAlmas pecadoras? No sobreact\u00faes. Sigue.<br \/>\n\u2013Yo era un simple contable de una empresa de contadur\u00eda, y mi vida era puro n\u00famero desde peque\u00f1ito. Viv\u00eda en un n\u00famero, en las p\u00e1ginas de mis cuentos hab\u00eda un n\u00famero, en la tarta de mi cumplea\u00f1os el pastelero dibujaba un n\u00famero. Lleg\u00f3 entonces el don como suelen llegar: aguardan latentes y brotan motivados por una u otra circunstancia. Nada extraordinario, aunque a mi jefe se lo parezca. Veo las almas apresadas en el cuerpo, cosidas a \u00e9l por un hilo rojo invisible. Cambian de color, seg\u00fan el mal que les afecte: del violeta de la vanidad al verde de la envidia, fosforescentes con luz ultravioleta. Los hay irisados, ocres, del color de la mostaza o del carm\u00edn del invernadero. Y cada gama crom\u00e1tica es una falta grave, porque los colores del alma se atienen a una en concreta, y est\u00e1 oculta a los ojos de todos menos los m\u00edos.<br \/>\n\u2013\u00bfTe tropezaste con Patricia al venir?<br \/>\n\u2013Nunca vi una muerta tan viva, si no fuera porque no vi alma en su interior: era como un aguacero de sangre dentro de una casa. Entend\u00ed de inmediato: Su Excelencia la guarda a buen recaudo, como siempre.<br \/>\n\u2013\u00a1Ay, mi peonzita! \u00bfY qu\u00e9 ves, desde aqu\u00ed, entre este p\u00fablico tan convencional?<br \/>\n\u2013Veo abogados y ladrones.<br \/>\n\u2013Esos entran juntos por la puerta siete. \u00bfY qu\u00e9 m\u00e1s?<br \/>\n\u2013Veo cuatro poetas y media docena de mentirosos.<br \/>\n\u2013Se dedican al mismo oficio: puerta nueve.<br \/>\n\u2013Veo a la autoridad.<br \/>\n\u2013Al fondo, a la derecha. \u00bfQu\u00e9 es de tu vida ahora, Nicanor, que trabajas para m\u00ed?<br \/>\n\u2013Entre lo que he ganado y lo que he perdido, me siento afortunado. Es un gran alivio no tener que pensar por m\u00ed mismo. Realizo mi cometido, y esa es una forma adecuada de estar en el mundo.<br \/>\n\u2013Patricia y t\u00fa guardan algo en com\u00fan: ella se refugiaba en sus sentimientos, y t\u00fa en tus actos. As\u00ed los dos pueden ser felices en su micromundo, como una composici\u00f3n pastoril. Tendr\u00eda que encontrar a quien re\u00fana ambas condiciones: el grado absoluto de la cobard\u00eda. \u00bfHas visto qu\u00e9 p\u00fablico?<br \/>\n\u2013Hace tiempo que no veo a tanta gente sin nada que decir.<br \/>\n\u2013Eso mismo: los tiempos. Son una representaci\u00f3n; nosotros los miramos a ellos como quien mira un cuadro en el museo. Se han invertido los papeles y en su sue\u00f1o imaginan que los actores somos nosotros. Pero la libertad est\u00e1 aqu\u00ed, en las tablas. Abajo, el mundo r\u00edgido y aparente. Aqu\u00ed mostramos la cara oculta de la luna: abajo, se mantiene la ilusi\u00f3n de que despu\u00e9s de la representaci\u00f3n estar\u00e1n seguros en sus casas. \u00a1Abre las puertas, Nicanor!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Detr\u00e1s de los actores, aparecen unas s\u00e1banas con unas llamas pintadas en ellas, sujetas por dos soportes a sus extremos, y compuesta de dos m\u00f3dulos, de tal forma que m\u00e1s adelante se puedan separar para que cruce el personaje por la mitad,  y que son agitadas para crear la sensaci\u00f3n de que crepitan.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Hace mucho calor, Su Excelencia!<br \/>\n\u2013Eso no es malo. Engulliremos la sala por entero. \u00a1M\u00e1s madera!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Nicanor da unas palmas y aumenta el ritmo de las s\u00e1banas, que se agitan m\u00e1s r\u00e1pido.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Menuda ratonera. \u00bfCu\u00e1ntos teatros van ya?<br \/>\n\u2013Cuarenta y nueve, se\u00f1or.<br \/>\n\u2013\u00a1Hacemos cincuenta! Que son la mitad de cien, pero el doble de veinticinco. Todo este conocimiento no me sirve para dominar el mundo: \u00a1tan s\u00f3lo el arte!<br \/>\n\u2013Se\u00f1or, no se mueve nadie.<br \/>\n\u2013Y qu\u00e9 esperabas, que salieran en estampida. Han pagado su dinero, y hasta que no se sientan satisfechos con la promesa de su entrada seguir\u00e1n con el culo en los asientos.<br \/>\n\u2013\u00bfNos aplaudir\u00e1n, como la \u00faltima vez, se\u00f1or?<br \/>\n\u2013No estoy seguro. Los \u00faltimos chisporroteaban de alegr\u00eda.<br \/>\n\u2013Las llamas se acercan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[&#8230;]\n<p><!-- \t\t@page { margin: 2cm } \t\tP { margin-bottom: 0.21cm } --><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial,sans-serif;\"><em>Acto seguido, suena el R\u00e9quiem en D Menor K626: Dies Irae, de Mozart. El personaje se gira; las llamas se abren por la mitad \u2013las s\u00e1banas-y las cruza, para luego cerrarse de nuevo a su espalda, y a continuaci\u00f3n se acercan hasta el borde del escenario, agitadas violentamente. Fin.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><object classid=\"clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000\" width=\"425\" height=\"344\" codebase=\"http:\/\/download.macromedia.com\/pub\/shockwave\/cabs\/flash\/swflash.cab#version=6,0,40,0\"><param name=\"allowFullScreen\" value=\"true\" \/><param name=\"allowscriptaccess\" value=\"always\" \/><param name=\"src\" value=\"http:\/\/www.youtube.com\/v\/pqaARDsiJv4&amp;hl=es_ES&amp;fs=1?color1=0x2b405b&amp;color2=0x6b8ab6\" \/><param name=\"allowfullscreen\" value=\"true\" \/><embed type=\"application\/x-shockwave-flash\" width=\"425\" height=\"344\" src=\"http:\/\/www.youtube.com\/v\/pqaARDsiJv4&amp;hl=es_ES&amp;fs=1?color1=0x2b405b&amp;color2=0x6b8ab6\" allowscriptaccess=\"always\" allowfullscreen=\"true\"><\/embed><\/object><\/p>\n<p><strong>[Fragmento de la obra original]<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><\/strong><span style=\"font-size: x-small;\">Copyright \u00a9 La ciudad de un bill\u00f3n de sue\u00f1os y Julio Caballero.<br \/>\n<a onclick=\"javascript:_gaq.push(['_trackEvent','outbound-widget','creativecommons.org']);\" rel=\"license\" href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/creativecommons.org\/images\/public\/somerights20.png\" alt=\"Creative Commons License\" \/><\/a> Este texto est\u00e1 bajo una <strong><a onclick=\"javascript:_gaq.push(['_trackEvent','outbound-widget','creativecommons.org']);\" rel=\"license\" href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\">licencia  de Creative Commons<\/a>.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">[email_link]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se abre el tel\u00f3n. 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