{"id":8616,"date":"2011-08-03T00:20:12","date_gmt":"2011-08-02T23:20:12","guid":{"rendered":"http:\/\/poesiamas.net\/blog\/?p=8616"},"modified":"2015-03-14T00:51:02","modified_gmt":"2015-03-14T00:51:02","slug":"el-jeroglifico-mas-dificil-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/escribocreativo.com\/blog\/2011\/08\/03\/el-jeroglifico-mas-dificil-del-mundo\/","title":{"rendered":"El jerogl\u00edfico m\u00e1s dif\u00edcil del mundo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/escribocreativo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/kenneth_branagh_hamlet_1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-8617\" title=\"kenneth_branagh_hamlet_1\" src=\"https:\/\/escribocreativo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/kenneth_branagh_hamlet_1.jpg\" alt=\"\" width=\"430\" height=\"270\" \/><\/a>\u00bfHay alguna diferencia entre escucharse y o\u00edrse? Cuando nos sorprendemos al o\u00edr nuestras voces grabadas, \u00bfestamos escuchando u oyendo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los diccionarios definen &#8220;o\u00edr&#8221; como una actividad pasiva. Cuando nos o\u00edmos a nosotros mismos, inicialmente no somos conscientes de ser los hablantes. Shakespeare se agarr\u00f3 de ese momento para <strong>componer otra versi\u00f3n de<\/strong> <strong>la voluntad de cambio de los seres humanos<\/strong>. Este formidable psic\u00f3logo que fue Shakespeare nos invent\u00f3 un nuevo origen, basado en la idea m\u00e1s luminosa que un poeta haya descubierto o inventado jam\u00e1s: <strong>el propio reconocimiento de o\u00edrse a s\u00ed mismo<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">John Stuart Mill observ\u00f3 que la poes\u00eda se oye m\u00e1s que escucharse, y aunque no somos el pr\u00edncipe Hamlet, por momentos nos o\u00edmos a nosotros mismos y nos sobresaltamos. \u00bf<strong>Es porque alcanzamos una conciencia de nosotros mismos o simplemente es que nos damos cuenta de que no somos lo que cre\u00edamos ser<\/strong>?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;<em>\u00a1Dios m\u00edo! Podr\u00eda yo estar encerrado en una c\u00e1scara de nuez, y me tendr\u00eda por rey del espacio infinito, si no fuera por los malos sue\u00f1os que tengo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hamlet cambia ostentosamente cada vez que se oye hablar a s\u00ed mismo. \u00bfEs esta composici\u00f3n lo suficientemente significativa como para hablar de la invenci\u00f3n (o la reinvenci\u00f3n) de lo humano?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de Shakespeare, el personaje literario cambia poco; se representa a las mujeres y a los hombres envejeciendo y muriendo, pero <strong>no cambiando porque su relaci\u00f3n consigo mismos, m\u00e1s que con los dioses o con Dios, haya cambiado<\/strong>. En Shakespeare, los personajes se desarrollan m\u00e1s que se despliegan, y <strong>se desarrollan porque se conciben de nuevo a s\u00ed mismos<\/strong>. A veces esto sucede porque se escuchan hablar, a s\u00ed mismos o mutuamente. Espiarse a s\u00ed mismos hablando es su camino real hacia la individuaci\u00f3n, y ning\u00fan otro escritor, antes o despu\u00e9s de Shakespeare, ha logrado tan bien el casi milagro de crear voces extremadamente diferentes aunque coherentes consigo mismas para sus ciento y pico personajes principales y varios cientos de personales menores claramente distinguibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el m\u00e1s famoso de sus siete soliloquios, Hamlet se oye contemplando la posibilidad de tomar las armas contra un oc\u00e9ano de conflictos y ponerles fin oponi\u00e9ndoseles:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>-Ser o no ser&#8230; He ah\u00ed el dilema.<\/em><br \/>\n<em>\u00bf<strong>Qu\u00e9 es mejor para el alma<\/strong>,<\/em><br \/>\n<em>sufrir insultos de la Fortuna, golpes, dardos,<\/em><br \/>\n<em><strong>o levantarse en armas contra el oc\u00e9ano del mal,<\/strong><\/em><br \/>\n<em><strong>y oponerse a \u00e9l<\/strong> y as\u00ed cesen? Morir, dormir&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que Shakespeare inventa es esa <strong>ratificaci\u00f3n interior de la oposici\u00f3n a la mayor amenaza<\/strong> del esp\u00edritu del yo. El estudio que Hamlet hace de s\u00ed mismo es un absoluto y empeque\u00f1ece <strong>todo lo que se encuentra afuera del yo por considerarlo un oc\u00e9ano de problemas<\/strong>. Hamlet medita sobre sus palabras incesantemente, como si a la vez fueran y no fueran sus propias palabras, y se convierte en el te\u00f3logo de su propia conciencia, tan amplia que es imposible descubrir su circunferencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O\u00edrnos a nosotros mismos, al menos por un instante, sin reconocernos es abrir nuestro esp\u00edritu a las tempestades del cambio. Edmundo, de <em>El rey Lear<\/em>, me sirve para explicar esto plenamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Edmundo, el malvado bastardo, yace moribundo en el suelo, herido de muerte por Edgardo, su medio hermano y ahijado del rey Lear. As\u00ed, <strong>conmovido por la narraci\u00f3n<\/strong> de la muerte de su padre que hace Edgardo, Edmundo <strong>est\u00e1 casi listo para cambiar<\/strong> y <strong>esa transformaci\u00f3n empieza a suceder despu\u00e9s del extraordinario episodio donde se oye a s\u00ed mismo<\/strong>; cuando los cuerpos de Gonerila y Regania -hijas de Lear- son arrastrados al escenario, Edmundo desentra\u00f1a el rompecabezas diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;<em>Pero Edmundo fue amado: <\/em><br \/>\n<em>La una envenen\u00f3 a la otra por m\u00ed,<\/em><br \/>\n<em>Y despu\u00e9s se mat\u00f3.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Edmundo se soprende de su propio &#8220;pero Edmundo <strong><em>fue<\/em><\/strong> amado&#8221;, que solo puede dar cr\u00e9dito a lo que ha o\u00eddo -dicho por s\u00ed mismo- si a\u00f1ade algo dolorosamente obvio: &#8220;La una envenen\u00f3 a la otra por m\u00ed, \/ Y despu\u00e9s se mat\u00f3&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay momentos como este en Homero o en la Biblia, en Virgilio o en Dante. Estamos ante una introspecci\u00f3n nueva que <strong>crea el cambio<\/strong> en lugar de confrontarlo. Shakespeare ha llevado la capacidad de o\u00edrse a s\u00ed mismo a un nivel de perfecci\u00f3n que ser\u00e1 decisivo en Ch\u00e9jov y Stendhal, en Dostoievski y Proust, y en muchos m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la invenci\u00f3n del siempre creciente esp\u00edritu interior, incluyendo su capacidad para o\u00edrse a s\u00ed mismo, no es una invenci\u00f3n de lo humano -tal y como conocemos lo humano desde entonces-, quiz\u00e1s estamos demasiado abrumados por la historia social y por las ideolog\u00edas para reconocer nuestra deuda con William Shakespeare. Tenemos que ejercitarnos y leer a Shakespeare tan tenazmente como podamos, sabiendo a la vez que sus obras nos leer\u00e1n m\u00e1s en\u00e9rgicamente a\u00fan. Nos leen definitivamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: x-small;\">Reescrito y extra\u00eddo de:<em> <span style=\"text-decoration: underline;\">Genios<\/span> y <span style=\"text-decoration: underline;\">Shakespeare, la invenci\u00f3n de lo humano<\/span>, Harold Bloom, ed. Anagrama, <\/em>y fragmentos de<em> <span style=\"text-decoration: underline;\">Hamlet<\/span>, William Shakespeare, edici\u00f3n biling\u00fce y estudio cr\u00edtico, ed. C\u00e1tedra.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">[email_link]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfHay alguna diferencia entre escucharse y o\u00edrse? Cuando nos sorprendemos al o\u00edr nuestras voces grabadas, \u00bfestamos escuchando u oyendo? Los diccionarios definen &#8220;o\u00edr&#8221; como una actividad pasiva. Cuando nos o\u00edmos a nosotros mismos, inicialmente no somos conscientes de ser los hablantes. 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