Ciclo

Pierdes.
El aliento, la paciencia, tu tiempo, la concentración, a ella, la razón y el sentido.
Sigues cayendo.
Un acantilado, un rascacielos, una montaña y una catarata.
Vuelves a confundirte.
El hambre, el sueño, el amor, el sexo, la imaginación y la epilepsia.
Y finalmente te rindes.
Sus piernas, sus labios, sus curvas, su interminable melena, su mirada y ella.
Pero recuerdas.
Tu familia, amigos, su cariño, tus chistes, tus abuelos, tu infancia, su ternura, vuestras manos y el tiempo que desperdiciaste sin ella.
Consigues levantarte.
Tu arte, tu pasión, tu vida se somete a tu decisión.
Y vuelves a caer. Pero de esta, no hay marcha atrás.
Adiós.

Los cuentos de la inocencia IV

Siento una atracción por el dolor, el sufrimiento y el amor.
Nunca había visto mis manos tan blancas, ni tan frías, nunca me habían escosido tanto las heridas, ni las lágrimas tardaron tanto en prenderse.
Y sigo aquí, en este lugar poblado de gente sonriente y vaga, que ignora el dolor de uno, nadie se da cuenta de como me duele.
Quiero cerrar los ojos, y ir oyendo el lento y apagado golpeteo de mi corazón, hasta que se canse de llorar.
Esta cuchilla ya esta muy manchada, ya esta muy oxidada, ¿Por qué la cargo con tanto peso?, ¿Por qué la hago sonreír de esa manera?
Me cuesta mucho mantener la respiración, me cuesta mucho sentir el pulso del corazón que me llama.

La calle del cielo

Como se puede olvidar la belleza, como podemos derribar aquellos ojos que nos miraban y nos atrapaban.
¿Por que es tan adicta?, ¿Por que es tan inalcanzable?.
No llego a entender…el único placer que nos separa, los sentimientos en los que habitas.
Indicame el camino mas largo para encontrarte, para poder llegar a besarte y que sienta el frío que riza el cabello de mi cuello.
Eres la enfermedad de la locura y la destrucción de la vida de esos que no desean mas que tu mirada.
Tu forma, tus labios, tus pecas, tus sonidos, tus miradas.
Ya te he entregado mi ultimo sentimiento, ya no siento nada mas que no sea tu ausencia, llegue a pensar, que si no lloraba seguirías aquí.
No me importa la comida, ni siquiera las palabras
Dime cuanto tiempo a pasado, cuantas horas te he esperado para solo ver la forma de tus labios al crear una sonrisa piadosa, una sonrisa que me devuelve el color de las negruras.

Estoy cansado de esperarte en el banco del parque mientras la lluvia me moja el pelo, pero lo sigo haciendo.

Algunas venas se han taponado

Toma de tu cuello el cabello y sin rumbo navega por tu blanquecina frente y si deseas retomar los instantes dañados, no esperes a que se detengan las mareas estridentes ni catastróficas.
El camino es desorientado y fiel a tus pensamientos, parece ser un sueño sin nubes que lo difuminen, la luz, es un oficio fugitivo que espera, NO, que siente necesidad de creer que si no fuera por las almas de su farol candente, no seria nada…
Por ello, sin rumbo, ella navega entre mares sombrios, iluminando con su farol de almas posesivas las siluetas marinas de seres malignos, seres que aun no han visto la luz del joven día.
Se que estoy vivo porque te quiero, y no siento ninguno de mis sentimientos en vano, y si me permitieras solo darte un beso, explotaría en fauces grotescas y lloronas, en gemidos y auxilios, en risas y sufrimientos, en mi y en mis lágrimas cristalinas y cortantes.
Creo que este viaje acabó en el momento en el que dance con el demonio entre la tenue luz de las farolas, creo que ni siquiera quieras saber mi nombre, porque mas mentiras…..
Eso si, yo nunca me olvidare del tuyo, el de la chica de ojos de demonio.

Una sonrisa con lagrimas

Cada martes, en las noches nubladas, se presenta abrigada por un manto negro, una gata de ojos color rojo.

Su presencia agradezco, pues me acompaña en la noche al dormir, y por la mañana ya se ha ido.

Hubo una vez, que a lomos de la chimenea, ella se tumbó y me permitió leerle versos que después quemamos para que solo quedara la presencia del recuerdo.

Y largo tiempo atrás, en una media noche húmeda y fría, que el aliento era sometido a convertirse en escarcha, la gata me arañó cerca del corazón.

Curiosa gata…… últimamente aparece con pequeñas pecas blancas y sonrientes, me alegra la vista, me alegra el dormir.

A su cita de los martes nunca falta, me tiene en estima, ella me controla a mí, le gustan las sábanas negras y el olor de la tinta en mi plumín, le gusta manosear lo que escribo y mojar con sus lágrimas mis mejillas, le fascina ver la luz de la llama.

Ella es simple como el amanecer del cual escapa, su libertad es plena por este mi cuarto, posee control sobre todo, hasta el aire que respiro, y el prender de sonidos de páginas caer de mis manos al suelo.

A veces la odiaba, pero llegué a odiarla tanto como la amaba.

Concédeme algo más que tu pestañeo, devuélveme al menos el recuerdo de tu risa.

Me recuesto en mi cama, inclinándome hacia la chimenea, y ahí esta, en el suelo despejado, mirando la llama a plena oscuridad…

Y al despertar, ya no está la chica de ojos de demonio.

La femme fatale

Ella se cree dios con sus caderas de marfil, meneándolas por todo el salón donde yo dormía. Sus pasos estridentes hicieron que abriera con enfermedad y lentitud mis ojos empañados por la candente luz de las lámparas con poca iluminación.

Se tumba en el diván a la claridad de la sombra, con una postura sensual ella se inclina para quitarse sus ataduras, posando sus pies con caricias sobre la tela del asiento. Su seguridad impregna el aire de la tortuosa y acalorada habitación, dejándome inmóvil en la brutal butaca con mi libro medio abierto.

Me pone nervioso su presencia en este cuarto, y a la vez me fascina la soltura con la cual parpadea, sigue ahí, postrada sin falta de aires ni carente de pesos, observando con lujuria las palpitaciones en mi pecho.

Mueve su brazo con ligereza y apoyando la mano en su cabello, forma remolinos de bellos candentes y rubios entre sus dedos.

 

-¿He mencionado que estaba desnuda?-

 

Una piel a la vista deseosa de palpar, y a la mente ansia besar y morder sin causar molestias que la arruinen.

Mi deseo me hiso levantar con brío, como si se me tratara como una marioneta al servicio del placer, del pecado. Caminando con miedo hacia la mesilla que se encontraba en mitad de nuestros caminos, sobre esta había una libreta y un carbón gastado. Pues al no poder poseerla, empecé a retratar a su esbelta belleza.

Acaricio el papel con soltura, imaginando las posturas de sus brazos, el apretar de puños al causar calor a su frío cuerpo, y querer besar sus hombros. Sus tobillos, parecen estar jugando con el aire.

 

Ya casi es medianoche, se agrupan sus labios, expulsando un aire florecido de primavera, deseo que lleguen a chocar con mi cuerpo sus respiraciones provocadoras y placenteras, que me tentan.

Mil palabras para ti

Háblame del tiempo, de tus caídas, de las farolas que hace tiempo se apagaron sin aviso.

Háblame de tu ser, de tu belleza, de la sonrisa que esclavizas.

Háblame de tu sencillez, de tus cadenas partidas, de los lienzos en los que habitas, de los cuervos dibujados en la oscuridad de tus ojos, de las uñas que clavas en tu rostro sin importarte las heridas que sangran.

Descríbeme tu piel, tus mejillas cocidas por frío, tus labios desencantados y ponientes cazadores de besos.

Destrúyeme con tu aire, degollame con tu aroma, arráncame el corazón con los látigos de tu cabello.

Me derriban tus ríos de histeria acumulada, que me arrastran entre mares oscuros y profundos.

La respiración se va…, Aumenta el placer, descarría la voz de tus llantos, oculta con tus manos mis oídos, acaba con tu perfección, que acaba con todo, con migo.

Trasteando

Es irónico. Siento que respiro, que veo, que aprendo y me desarrollo. Lo estoy sintiendo ahora y llevo 16 años en vida. No le encuentro el sentido a mi existencia pero sí el del camino que quiero seguir. Mi cuerpo y alma se tiñen del color de la euforia. ÉXTASIS. El cigarrillo sigue prendido. Todo corre, fluye y vuela. RAYOS Y TORMENTAS. El oxígeno inunda mis pulmones, provocando luz en el acto. Mi llama no se apaga, pero tampoco quema; sólo crece en el inmenso vacío de mi ser. La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Soy un ave fénix floreciendo, mis pétalos resurgen de entre las cenizas. Imposible ¿verdad?

El espejo

Ruido, sucio ruido, que hace arder mis timpanos en una hoya casi vacia.

Chusma, ¡Que chusma tan desagradable!

Pastores, pastores fieles en orgias milenarias, mordiendo carnales pezones y triturando el alma y la fe que antaño les habian otrogado.

Sucios, sucios reflejos de un espejo empolvado por una desconocida mano sudorosa.

-Que reflejo mas extraño, ¿Quien es aquel que no tiene ojos?, ¿Quien presume de carecer cabellera?, ¿Quien?, tu infiel, el que carece de voz, porque no tiene boca, avasallate tú que no tienes nariz, afortunado eres, pues no sientes mis insultos correr por tus oidos.

¿Quien es?, ¿Quien es el que no posee bellos, que irrumpen sin invitacion en la piel que careces?, ¿Quien es quien no posee rostro?

Soy yo

En una noche estrellada

Hace muchos años, la morbosa seda se teñía de rojo con la herida al descubierto  en su estómago.

La blanca espuma fue extinta en cuestión de segundos  por un brutal  y sanguinario arrebato de color. Observando el acabado cielo, su imaginación le permitía crear estrellas que parecían acercarse a su dilatada pupila. En la oscuridad del campo, sonaban gritos de grillos y sonatas de disparos rondando por los alrededores, devorando la hierba y agujereando al riachuelo que se llevaba la sangre y la tela manchada.

Su respiración se acelera, el pecho le palpita como si su corazón se abriese paso entre las gastadas arterias que lo encarcelan.

Parece que nunca llegará el amanecer, y en el afluente siempre correrá la vitalidad de mi amigo, escondido entre las cañas y las lavandas. El tiempo no aparece, me golpea en este sueño, no hay hora de despertarse, cabalgando por las fronteras del claro, el viento aúlla a los claveles tristes, y a las rosas pisoteadas

Nunca más importará, ya no lloraré entre mojadas piedras y flores de clavo, ya está muerto.

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