Vicky Cristina Barcelona
Cuando Woody Allen hizo Match Point, crítica y público dijeron lo mismo que de Bob Dylan en Slow Train Coming: así sonaría Dylan bien producido y con buenos instrumentistas en sus discos de estudio; así de bueno sería Allen si reconvirtiera su particular estilo en un cineasta un poco más convencional.
Pero en Vicky Cristina Barcelona vuelve al desastre de El sueño de Cassandra o de Scoop: Allen escribe a guión por año (o dos por año, o tres, o quince) y así le van saliendo los churros: igual de grasientos.
La cinta es, con mucho, una obra más Almodovariana, por aquello de las pasiones desatadas y el enfoque de los personajes, que la vieja cinta de Allen denunciando el mundo burgués y mostrándonos las pasiones carnales y el dolor.
Penélope Cruz se “come” literalmente a mi musa Scarlett: y eso tampoco se lo perdono a Allen. Scarlett, mi Scarlett, debe salir siempre divina, maravillosa, y no darle un personaje que ni fu ni fa. Es cierto, sr. Allen, que es una musa divina, pero no solo de llenar la pantalla de curvas peligrosas viven las actrices.
En definitiva, Bardem a su buen nivel interpretativo habitual, Penélope descollando (nunca pensé que diría esto, pero el personaje que le dan no tiene desperdicio y lo aprovecha sabiamente) y la otra protagonista quizás el personaje más “clásico”, una chica con problemas de decisión en cuanto al amor y a su vida personal.
En definitiva, todo queda en anécdota, y al menos espero que la campaña de publicidad a la ciudad le haya satisfecho a sus dirigentes. Porque lo que es como película, justita. Sr. Allen, no todo vale.

Sin comentarios aún.
Añade tu Comentario