Los versos de Kipling: hoy colgarán a Danny Deever
Kipling escribe versos que riman y repiten ritmos hasta hacer sonar como canciones sus historias. Él es el poeta de la Revolución Industrial, del moderno orden occidental, en el que se interna tomando como metáfora su contrario: la jungla, el orden de la naturaleza y de las pasiones.
En el prólogo de Visor (Poemas, R. Kipling, 1985), T.S. Elliot trata de alumbrar la obra poética de Kipling, afirmando su inclinación por la balada y la peculiaridad de que es un hacedor de versos; a Kipling no le interesaba tanto el poema sino su utilidad para contar lo que deseaba:
El no convertir Kipling sus versos en poesía no significa un fallo o deficiencia del autor; el sabía perfectamente lo que estaba haciendo y, desde este punto de vista, la “poesía” interfería sus propósitos…
Pero un escritor cuya obra es siempre de versos no es un escritor de grandes versos; para serlo, tiene que haber una parte de su obra de la que no podamos decir si es verso o poesía. Y el poeta no puede escribir “versos” cuando así se requiere, carece del sentido de la estructura necesario para que un poema de cualquier extensión pueda serle leído con agrado. También me gustaría decir que con demasiada facilidad suponemos que lo que tiene más valor es siempre difícil de encontrar, y viceversa. Pues bien, conozco a muchos poetas que han escrito grandes poesías, pero sólo considero a unos pocos entre ellos escritores de grandes versos. Y, a menos que esté equivocado, el lugar ocupado por Kipling en esta categoría no sólo es elevado, sino hasta único.
He releído estos Poemas muchas veces a lo largo de mi vida; me siguen produciendo extrañeza, y la aparente simplicidad y la repetición de estrofas me resultan hipnóticas. No hay nada más sencillo que lo que cuenta Danny Deever y, sin embargo, me sobrecoge, aún sabiendo que no es todo lo dramático que podría… Kipling maneja los versos de una forma tan particular que se aleja de toda la poesía que he leído anteriormente: Whitman, Neruda, Lorca, Machado, Dickinson. Cómo no voy, entonces, a dejar Danny Deever para que sea leído al menos una vez más: sus baladas más famosas las considero demasiado largas para publicarlas aquí, pero espero que susciten el suficiente interés estos poemas para redescubrir su obra poética -que es más que su hiperfamoso Si-.
Danny Deever.
“¿Por qué tocan las cornetas?”, dijeron las Filas en Desfile.
“Para sacaros de la cama, sacaros de la cama”, el Sargento Bandera dijo.
“¿Por qué te pones tan blanco, tan blanco?”, dijeron las Filas del Desfile.
“Temo por lo que habré de ver”, el Sargento Bandera dijo.
Pues que van a colgar a Danny Dever, puedes oír la Marcha Fúnebre que suena,
el Regimiento en formación de cuadro hueco -hoy van a colgarle;
le han arrancado los botones y le han despojado de sus galones,
por la mañana colgarán a Danny Dever.
“¿Por qué respira tan fuerte la fila de atrás?”, dijeron las Filas en Desfile.
“Hace un frío terrible, un frío terrible”, el Sargento Bandera dijo.
“¿Por qué ése de la primera fila ha caído?”, dijeron las Filas en Desfile.
“Ha sido una insolación, una insolación”, el Sargento Bandera dijo.
Van a colgar a Danny Deever, marchan a su alrededor,
han parado a Danny Deever junto a su ataúd en tierra;
y se balanceará en medio minuto por un asesinato furtivo –
oh, por la mañana colgarán a Danny Deever.
“Su catre estaba a la derecha junto al mío”, dijeron las Filas en Desfile.
“Está durmiendo fuera esta noche y lejos”, el Sargento Bandera dijo.
“Tantas veces he bebido su cerveza”, dijeron las Filas en Desfile.
“A solas está bebiendo cerveza amarga”, el Sargento Bandera dijo.
Van a colgar a Danny Deever, deberás conducirle hasta su puesto,
pues disparó sobre un camarada que dormía -debes mirarle a la cara;
novecientos de su condado y la deshonra del Regimiento,
mientras por la mañana cuelgan a Danny Deever.
“¿Qué es aquello tan negro contra el sol?”, dijeron las Filas en Desfile.
“Es Danny que pelea duro por la vida”, el Sargento Bandera dijo.
“¿Qué es aquello que gime allá arriba?”, dijeron las Filas en Desfile.
“El alma de Danny que ahora pasa”, el Sargento Bandera dijo.
Pues que han acabado con Danny Dever puedes oir el paso ligero que suena,
el Regimiento en formación de columna, y nos alejan marchando;
¡eh! los jóvenes reclutas tiemblan, y querrán hoy su cerveza,
por la mañana, después de colgar a Danny Deever.
R. Kipling.
El atractivo
Si te he dado placer
por algo que yo he hecho,
deja que me tienda tranquilo en esa noche
que será tuya dentro de poco tiempo;
y por el pequeño, pequeño, lapso
en que los muertos nacen de la mente,
no trates otra cuestión más
que los libros que dejo atrás.
R. Kipling.
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