Capítulo IV. Mi papá guarda un secreto.

Esta mañana se ha levantado un día de bochorno, frío, y al tiempo chispea de forma irregular. Parece como si un cibervirus hubiera atacado el tiempo de las últimas semanas: cielo despejado, sol radiante, o como si hubieran robado un día de hace varios meses y lo hubieran encajado hoy porque sí. ¡Aish!

Aún estoy afectada por la muerte de @nardi. Y sí, son las ocho menos cinco (7:55) de la mañana y tengo que estar a las 8:00 en clase. Pero es que aún no me he decidido a abrir el inesperado correo que @nardi me envió esta mañana. Ahí está, más tentador que un helado de chocolate en un día de playa. ¿Y si me traumatizo? ¡Soy demasiado joven! Va, lo abro. Total, ¿qué va a decir?:

-Patri-San, ¡me ahogo! ¡Me he metido una pata de gallo ensangrentada en la garganta y me asfixio! ¿Me darías una palmada en la espalda para desatascarme?

7:58. Abro el correo de @nardi y cuyo título dice: ¡Ayuda Urgente!. Se despliega el texto en la parte inferior y leo:

“Hola Patri-San. No sé a quién más puedo acudir. Creo que me va a pasar algo terrible. Te mando un informe que encontré trasteando en el portátil de mi padre. No fue aposta: buscaba una descarga que me había enviado un amigo, @vpro, y sin querer entré en una carpeta del sistema llamada Bor. Había tres documentos allí. Abrí uno que se llamaba Pb001, y pensé. ¿Sería algo del Playboy? Pero no: era un informe, con lenguaje muy técnico y que hablaba de algo muy malo, Patri-San. ¿Te suena Echelon? ¿Conoces el Vudú? Estoy muy asustado.

Mi padre lleva desaparecido dos semanas. Mi madre ha viajado a Londres para preguntar por su paradero. En la empresa, nadie conoce nada. Estoy sólo en casa. He recibido unas cuantas llamadas y cuando descuelgo el teléfono, no oigo nada, y al poco cuelgan la llamada. ¡Parece una película de espías! ¿Podrías hablar con tu padre y comentarle lo que me está sucediendo?. Te envío el informe porque estoy muy asustado. Alguien me ha dado de baja de todas las redes, y mis perfiles de mis cuentas han sido borrados. Desde mi ordenador no puedo acceder a nada; desde el de mi padre pareció funcionar, pero a los veinte minutos estaba fuera. ¿Crees que podría echarme un cable?”

Me quedé muerta tras leer el correo de @nardi. Lo releí bien despacito y lo imprimí todo, el documento adjunto también. Fui a la fuente de todo conocimiento -la Wikipedia- y busqué Echelon y Vudú.

Y luego me fui directa a hablar con mi padre, que estaba recogiendo la cocina. ¡Ah! Bueno, seguro que se están preguntando porqué @nardi quería la ayuda de mi padre. Es que no he contado aún su profesión: mi padre trabajó para el CNI, el Centro Nacional de Inteligencia, como Coronel, y ahora se había cogido unas largas vacaciones. La razón de la separación de mis padres es que él nunca estaba en casa, siempre viajando de aquí para allá. Me mandaba cartas de todas partes del mundo, sobre todo de sudamérica y de Europa del este, que era donde más lo solían destinar. Mi padre decía que su función era la de enlace entre el CNI y las embajadas, llevando papeles de aquí para allá y hablando con gente muy aburrida.

A mi madre tal vez la engañe, pero yo no soy tonta: mi padre es espía, y yo me había encargado de difundir la información entre mis ciberamigos. Para algo de lo que puedo fardar…

Y allí estaba, el hombre del siglo XXII, haciéndose la picha un lío fregando la loza, recién bañadito y aún sin desyunar. Le dije:

-¡Papá!

-Patri, ¿qué haces aquí todavía? ¡Voy a tener que escribirte otra carta de justificación mañana! Sal cagando leches.

-¡Pero papá! Tengo algo importante de un amigo, un documento, es el chico que murió en el cibercafé.

-Patri -dijo dándose la vuelta, con los guantes de fregar y esos pantalones de safari que le hacían tan ridículo-, tengo que limpiar todo esto, salir a comprar al supermercado, preparar la comida, acordarme de mandarle dos mensajes dulces a mamá y enviar unos documentos al correo, ¡vete a clase!

-¡Pero papá! Me mandó un mensaje esta mañana con un documento de su padre, que por lo visto está desaparecido, me dijo algo de Echelon en el documento de su padre y del vudú y ahora está muerto con una pata de gallo en la garganta y me dijo: díselo a tu papá, ¡papá!

Mi padre movió hacia un lado la boca, como suele hacerlo cuando está barruntando alguna cosa importante, y repitió:

-¿Echelon?

-Sí, Echelon -dije pausadamente, como si estuviéramos comunicándonos una clave secreta que sólo conociéramos los dos-. Y el vudú -repetí arqueando las cejas, como si “Echelon vudu” fuera una combinación tan sugerente como la de unir “bomba” y “nuclear”.

-Déjamelo sobre la mesa de la cocina. Luego lo leo. ¡Y ahora ve a clase cagando leches, niña!

-Va. Pero a la vuelta me cuentas, ¡vale! ¿Vale? ¿Eh?

Mi padre no dijo nada, sacó diez euros de su bolsillo para el taxi, y se dió la vuelta para seguir fregando, pero dejé el documento sobre la mesa. La ventaja de vivir en una isla es que todo queda cerca, así que llegué quince minutos tarde pero lo justo para que la profe sólo me atravesara con con su mirada. ¡Por los pelos!

Me juego un brazo a que según salí por la puerta, se quitó los guantes y se leyó el documento entero -que leeré en cuanto llegue a casa-. Y yo no puedo pensar en otra cosa durante toda la mañana, por más que Napoleón estuviera a punto de conquistar Europa. ¡Pero qué lento pasa el tiempoooooo!

Besos,

Patri-San.

Resumen de otras cosas importantes:

Previsión de lectores de este capítulo: 4 (mi novio no, porque estamos enfadados, @luzzzmila, mi papá, dos desconocidos)

Nivel actual de energía Shinigami: 10 de 10 (excitación máxima ^_^).

Último tweet: A quién hay que matar para que deje de llenarme mi time line con los grandes éxitos de música cani.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

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