Archivojunio 2009

1
Los mundos de Coraline
2
Consejos para poetas desesperados
3
Los versos de Kipling: hoy colgarán a Danny Deever
4
Periodismo, blogs y Twitter: ¿información vs opinión? y un alegato final
5
Berlusconi revisited

Los mundos de Coraline

Los mundos de Coraline no es una película para niños. Es una película para adultos que puede ser vista por niños. Me dirán que los niños han visto ya de todo. Sin embargo, la película discurre por una línea oscura que la hace adictiva, pero también tétrica. Conviene ir avisado de esto, no sea que alguien se lleve un disgusto[…]

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Consejos para poetas desesperados

Y aquí mismo sea dicho el ruego: lea lo menos posible cosas de crítica estética; o son opiniones de escuela, petrificadas y escurridas de sentido por un endurecimiento ya sin vida, o hábiles juegos de palabras en los que hoy prevalece esta opinión y mañana la opuesta. Las obras de arte son de una infinita soledad, y por nada tan[…]

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Los versos de Kipling: hoy colgarán a Danny Deever

Kipling escribe versos que riman y repiten ritmos hasta hacer sonar como canciones sus historias. Él es el poeta de la Revolución Industrial, del moderno orden occidental, en el que se interna tomando como metáfora su contrario: la jungla, el orden de la naturaleza y de las pasiones. En el prólogo de Visor (Poemas, R. Kipling, 1985), T.S. Elliot trata[…]

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Periodismo, blogs y Twitter: ¿información vs opinión? y un alegato final

¿Tienes un blog? Leyendo comentarios en la blogosfera, hay una opinión que se extiende como una tinta azul vertida en agua: los blogs desaparecerán por su concepto unipersonal. Se pretende una profesionalización en las bitácoras -no sé quién la pretende y cómo se va a profesionalizar, como si fuera una empresa,  algo construido de forma individual- que provocará estructuras similares[…]

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Berlusconi revisited

La diferencia entre un régimen “al estilo fascista” y un régimen mediático es que en un régimen al estilo fascista la gente sabía que los periódicos y la radio no comunicaban más que circulares gobernativas, y que no podía escucharse Radio Londres, bajo pena de cárcel. Precisamente por eso, bajo el fascismo la gente desconfiaba de los periódicos y de[…]

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