Las mujeres de mi blog. 3ª parte y ¿the end?

dannydevito_228x275Preste atención, Spellman, porque esto es lo que vamos a hacer. Voy a preparar otra reunión con las locas que me raptaron. ¿Cómo que para qué? ¡Será imbécil, Spellman! Pues para grabarlo y que me dejen en paz. De una vez por todas. Mire el último vídeo.

Spellman, dos cosas: primero, deje de comer con la boca; y segundo, deje de restregarse con la mano ahí. Sí, ya sé que tiene sus momentos lúbricos, pero es sórdido cómo me obligan… No, yo tampoco sabía que se podía hacer eso… Ya… Sí que aprendí, sí…

No me distraiga. Voy a apagarlo. ¿Ha visto ese rótulo insertado al final, verdad? “To be continued…?”. ¿Significa que tienen pensado repetir? Spellman, está convulsionando, repórtese.

Vamos a ir a la nave y vamos a instalar cámaras. Usted estará fuera, en una furgoneta que alquilaremos para la ocasión, con el equipo de grabación. Y serán nuestras. Sí, Spellman, puede llevarse papel higiénico para aliviarse, si llegara la ocasión… que en su caso no dudo que sea una certeza.

Recuerde: éste es el plan…

Spellman, me oye, cambio. Spellman, aquí su jefe, ¿me oye? Perfecto. ¿Qué tal el vídeo? Pruebe el zoom. ¿Ya llegan? Muy bien Spellman, sobre todo concéntrese.

-Mira a quién tenemos aquí -dijo la morena, que yo había tomado por la líder, mientras todas las demás me rodeaban con un aire siniestro-. Que no tuvistes suficiente.

-He venido a acabar con esto de una vez.

-Pues claro que sí -dijo una rubia, sacando su arma y apuntándome a la entrepierna-. Ve a tu silla, bebé.

-Muy bien, atadlo.

-¡Eh, eh! Con cuidado. Me hacen daño. Que sepan que pienso denunciarlo a la policía. No empeoren la cosas.

-¿Empeorarlo? Pero si de nuevo estás contento. Eres un pervertido. A qué juegas.

-No, no, es un impulso incontrolable por un tema fisiológico, nada que ver con la excitación. De hecho, no estoy nada excitado. Ahora mismo me apetece un plato de spaguettis y un vino tinto, y luego dormir.

-Que te calles.

-No, eso no, no me obligues a … ¡mmmprgjlfjx!

-Eso es, de dos en dos, vas a comer hasta el día del juicio final.

-Mira cómo lame el perrito.

-Lo tenemos entrenado.

-¡¿Y tú quién coño eres?!

-¡Spellman! ¡Qué hace aquí! Spellman, haga el favor de volver a ponerse los pantalones y deje de hacer eso con su mano y su eso…

-Quieto ahí -dijo la rubia sacando la pistola-.

-¡Quieto todo el mundo! -dijeron una pareja de policías, irrumpiendo en medio de la escena-. Baje la pistola, rubia. ¡Le hemos dicho que baje la pistola! Muy bien. Ahora, desaten a ese hombre. Eso es, las quiero a todas de espaldas a la pared. Oiga, que hace usted atándose a la silla

-Joder, Spellman, ahora no es el momento para desinhibirse. Deje de hacer el tonto. Por cierto, ya veo, ha llamado a la Policía, ha estado muy sagaz en eso… ¿Pero cuándo…? Ah, justo antes de entrar yo a la nave… Bien hecho, ¿y la grabación? ¿Confiscada por la policía? Bueno, total, son apenas diez minutos… Y es una prueba definitiva. Spellman, no, no voy a darle una copia de la grabación.

Ahora que estamos en la intimidad de mi despacho, Spellman, tengo que confesarle una cosa: estoy harto de las redes sociales. No pienso… ¿mi Twitter? ¿Mi cuenta en Facebook? ¿Pero no acaba de oír lo que acabo de decirle? Mi secretaria claro que tiene… Ya veo sus intenciones, Spellman, es una hembra… ¿cómo, que Lea ya se ha desnudado para usted en la webcam? ¿Y cómo ha logrado…?

Spellman, deje de usar mis trucos. ¿Ah, sin trucos? Pues… ¡Spellman, qué demonios hace! ¡Salga inmedia…! Joder, Spellman, menudo pedazo de rabo que tiene… digo, ¡guárdese eso, hombre! Claro, lo entiendo, no le quedaba otra. Con esa pinta y esa personalidad, o se vuelve usted un guarro insaciable o sigue a dos velas. Eso es lo que ha hecho cambiar a Lea respecto de usted. ¿Y qué tal es esa venezolana? ¿Ah, sí? ¿Y qué más…? ¿Le tiene seco, dice? ¿Le deja por cualquier parte? ¿Más bien se lo exige? Joder con Lea, sólo imaginarme esas nalgotas a cuatro… con esa carita de niña buena que tiene… ¿90 60 100, dice? Spellman, ¡le prohíbo terminantemente que se aproveche de mi secretaria…! Sí, menuda estupidez, ha sido un momento impropio de mi cargo como su jefe y Director…

No, si al final tendré que posponer darme de baja, Spellman… Putas redes sociales… No puedes vivir con ellas, pero tampoco sin ellas, ¿eh, Spellman?…

¿The end?… 😀

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

6 Comentarios

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  • Ya te dije yo ayer que el blog es sólo para escribir, ¡hombre! y las redes sociales una basura, jajajajaja!!!

    Oye, que lo digo en serio.

    ¡¡Menudas joyas Spellman y el jefe!!!

    Bso.

    🙂 Reina
    .-= Último artículo del blog de Reina… El día después =-.

  • Que me he quedado picada, como estará el Spellman para seducir a Lea?? 😀 😀

    jAJAJAJAJA, qué barbaridad! que risa me causó!!! 😀 😀 😀 😀 😀

    Haz hecho de mi “ombligo semanal” un muy gracioso día!!!

    Gracias! :-*
    .-= Último artículo del blog de Pinkyrancher… Blogs de México =-.

    • @todos los lectores de Las mujeres de mi blog: me agrada que se lo hayan pasado bien, literariamente hablando no me gusta nada, pero yo lo escribí para pasármelo bien e inspirado con el libro de Larsson -y a ratos pensaba en Danny DeVito, el genial actor-, pero vamos, nada que ver con la historia real. Me gusta esta pareja Spellman-jefe, tiene su aquel. ¡Un gran abrazo! 😀

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