Mi carta de Reyes 2010
Queridos Reyes Magos:
Les trato con el apodo familiar con que suelen llamarles mis hijos y mi mujer. De mi mujer lo entiendo. Ella es muy cariñosa y atenta con los suyos y hasta con sus vecinas, a las que no duda en consolar si se quedan viudas. Largas noches ha pasado junto a éstas, velando a sus esposos y ayudándolas en cualquier cosa que necesitaran. Pero lo de mis hijos es una cuestión que tiene más que ver con los regalos, me temo. No me gusta desengañar a la gente, pero… Si se dedicaran a otra cosa lo mismo les llamarían Queridos Brujos de Mierda. Es un suponer.
Me gusta que por fin vengan a visitarme. No estoy nada contento de cómo van las cosas en mi barrio. Prisa no tengo. No es fácil estar en mi posición. A veces los hombres se descontrolan y hacen más ruido del que me gustaría; los que no tienen mujeres son más rudos, y por contra las mujeres que no tienen hombres más cariñosas. ¿Es esta una diferencia fundamental o es la aplicación de la teoría romántica según la cual hombres y mujeres somos diferentes? Tengo que dejar de leer las revistas de historias de la historia que mi hija se deja en el lavabo.
A lo que vamos. Podrían pensar que les pido ayuda a Sus Majestades para que me echen un cabo con los asesinatos que están asolando el pueblo. Ya les advierto que en ese asunto es mejor dejar las cosas como están. No soy nada proclive a este tipo de expresiones artísticas; los cuerpos regados en las calles, las vísceras colgando de los techos, los testículos en las bocas.
Al tiempo se acostumbra uno y le parece como entrar a una charcutería llena de salamis y demás embutidos. Sería más acertado decir: al matadero. En esto estamos de acuerdo.
La cuestión que quería plantearles es: ¿tengo que pedirles un regalo material? Es una gran pregunta que me hago desde hace tiempo, tanto como el que no les escribo una carta pidiendo nada. Este dilema ocupa mis días y mis noches desde que llegó la Navidad.
Todo comenzó en las vacaciones. Habíamos terminado un trabajito con messié o como se escriba Marquise. No quería protección y en mi barrio todo el mundo necesita estar protegido. Una de las primeras cosas que aprende el ser humano es a protegerse. Los niños buscan a sus madres; y éstas, de forma instintiva, se despiertan en mitad de la noche para atenderlos.
Así quiero que me vean mis clientes, como una madre hacendosa que se preocupa por ellos. Y al que se descarría, pues se le castiga convenientemente, lo justo y necesario y siempre acorde al tamaño de su gamberrada. Si robas, te corto la mano; si te niegas, te doy una paliza; pero si me mientes, pues claro, te tengo que matar.
El dilema en concreto, del que he estado investigando lo que he podido, a veces preguntando a mis hombres casados o a algún chavalillo amigo de mi hijo, es: ¿qué hacer cuando mi mujer y yo estamos a solas? Estos días que me faltan no sé si podré soportarlo. El médico me ha aconsejado no seguir mezclando los ansiolíticos y las pastillas para dormir. La boca me babea a ratos.
Me resulta un verdadero martirio aguantarla y todavía quedan tres días más de festejos. Creo que aún la amo. Si no es amor, al menos es el tiempo que llevamos juntos. Uno puede querer a una mujer por la misma razón que a su perro: porque te acompaña todo el día, te ladra cuando está enfadado y si le das de comer y un poco de cariño, te es fiel y te perdona las putadas que le hagas.
Siguiendo este razonamiento busqué en esa cosa que llaman Internet -me costó unas horas con mi mano derecha, casi mi hermano, que tiene una novia en el extranjero y es muy diestro en estas cosas- buscar sobre la psicología de los perros. Claro que no le dije a Luigi para qué quería la información. Que si mi hijo quería un perro y que si son peligrosos y esas cosas.
-Pues se les pega un tiro y listo.
Que es la solución favorita de Luigi para casi todo.
Intenté aplicar esta información con mi mujer, pero seguimos en lo mismo. Al principio pareció funcionar pero no es de costumbres fijas. Por las noches apenas tenemos sexo y me maldice. Pero esto tiene sentido: me paso muchas horas con las putas de mis clubs y luego estoy rendido, inapetente. Mi mujer me pone su mano en la entrepierna como quien prueba a ver si está el baño a temperatura ideal y es como si me colgara un chorizo de gomaespuma. En Nochebuena me alegré por ella porque casi pensé que se me movía, pero fue una falsa alarma. Le deseé buenas noches y me dió tres gritos. Dos no los entendí y el tercero creo que incluía a mi madre y algo del día que me parió.
También es la madre de mis hijos: y esto quiere decir algo: que no usé protección, cierto. A mis hijos los quiero también, eh. Los tengo en las mejores universidades y les compro casi todos sus caprichos. Lástima que mi trabajo me tenga tan absorto durante casi todo el día, y muchas veces la noche. Es por esto que no los veo casi nunca. Tal vez por eso los quieres tanto, me dice Luigi a menudo. No le quise preguntar cómo solucionar este dilema con mi mujer porque intuyo su respuesta.
No quiero entretenerles más. Sólo quería advertirles que tengo el sueño muy pesado y que igual sería bueno quedar a una hora determinada para poner el despertador. Les recomiendo que, si me ven durmiendo -se me detecta fácilmente porque ronco- tiren de la manta que en cuanto siento frío me despierto. De mi mujer no se preocupen, llevamos toda la Navidad durmiendo en cuartos separados. Por supuesto, yo en el de invitados, pero no lo hago por ella sino por mis hombres, para que no piensen que sólo soy un desalmado capaz de despellejar a la familia de un hombre y quemarla viva porque me deba dos meses de protección. También tengo mi corazoncito.
Sin más, se despide atentamente, y esperando sus sabios consejos al respecto de mi dilema,
Claudio Zazsa Zasza.
P.d.: Le he dado instrucciones a Luigi para que les deje unos cuencos con arroz y trigo para los camellos y a ustedes unos tés en unos termos que están justo sobre la mesa de la cocina.
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me gusta, sin más palabras 🙂
buen regalo de lectura para las vísperas de reyes.
edito: y me ha gustado mucho 🙂
.-= Último artículo del blog de ac24… Con el permiso de usted, sigo escribiendo =-.
@Ángel: ¡Genial! Si te he sacado una sonrisa, ¡objetivo conseguido! 😀
¡Dios! ¡Qué bueno! ¡Qué Grande! xD
Eres un crack, en todos los sentidos. Me encanta! Supongo que el hecho de que me gusten las historias de mafiosos me tira mucho (por si no lo sabes tengo una novelilla que se publica “en fascículos” en http://eariandes.wordpress.com, se titula “un día cualquiera”)
Pero en serio, me encanta xD Espero leer más de Don Claudio 🙂
.-= Último artículo del blog de kiram… Tranquilidad =-.
@Kiram: Muchas gracias, eh, tanto piropo empezando el año… a ver si va a ser verdad que eres una blanda jajaja. Es broma, me alegro que te gustara, a mí las historias de mafiosos me encantan, soy fan de Los Soprano, creo que he visto casi todas las películas de Pacino, Scorsese y De Niro, desde Toro Salvaje a Serpico pasando por Casino y las de Edward G. Robinson como Cayo Largo o Michael Caigne, Sed de Mal de Orson Welles, es decir, el cine clásico de gángsters. Qué guay que te guste también a ti, jeje, ya tenemos tema para debatir. Por cierto, ten por seguro que voy a leer esa novela en fascículos a ver qué tal se te da la vena narrativa, que ya sabemos que en poesía vas de cine, nunca mejor dicho 😀
quid pro quo Julio.
Tu ciudad de un billón de sueño invita a soñar, valga la redundancia…sin pecar de “copiota” :-* también es curiosa.
Que lleguen Los Reyes Magos a tu ciudad y repartan sueños a diestro y siniestro. :p
Respecto a tu dilema, bueno soy una lone star y nada cariñosa por cierto 😀 …así que discrepo en “casii todo” y en la respuesta de Luigi ¡bah! .
¿Que sería de vostros los hombres sin nosotras las mujeres?…unos cavernicolas del 3 al cuarto, ja,ja,ja. :p
Saludos!!
.-= Último artículo del blog de EURICE… La siembra =-.
@Eurice: Sabias palabras y se agradece mucho el detalle. ¡Un besote! Espero que hayas tenido muuuchos reyes -al menos tres-. 😀
k way este foro asi cumplireis los sueños de los niños.
un besazo
de un diablilla muy rokera.
Adiosssssssssssssssssssssssss 👿
:-* 😉
Un besote diablilla, y tú qué te pides por Reyes. 😀