Archivo2010

1
Elegía del Mal
2
El Estado Democrático Totalitario
3
Mis noches son interesantes
4
Salomónicamente
5
¿Por qué leen tantas mujeres mi bitácora?

Elegía del Mal

RAE. malvado, da. (Del lat. vulg. malifatĭus). 1. adj. Dicho de una persona: Muy mala, perversa, mal inclinada. U. t. c. s. Lo explicó bien Bataille: “en el Mal, hay siempre una tendencia hacia lo peor“. El Mal se ha estigmatizado: porque está siempre, y permanece en la esfera de las cosas. No es excluyente; se puede hacer el Bien[…]

Sigue leyendo

El Estado Democrático Totalitario

Luis XIV. Imagen: Wikipedia. El Estado es el poder. El Estado que hemos fabricado entre todos a lo largo de los siglos ha cobrado una dimensión de control sobre el individuo que seguirá amputando más libertades. O, como poco, tendremos que pedir permiso a su maquinaria burocrática para que nos devuelva parte de las mismas, un mastodóntico aparato de bifurcaciones[…]

Sigue leyendo

Mis noches son interesantes

Si tienes sesenta y un años y padeces la enfermedad de Lou Gerhig puede que la gente se pregunte qué es eso exactamente. A esto le añades un sintagma nominal que parpadea como un neón rojo: la esclerosis lateral amiotrófica. Si, además, eres una persona que mantienes tu capacidad intelectual intacta, puedes decidir que vas a lanzarte a la experiencia[…]

Sigue leyendo

Salomónicamente

Como sé que ha suscitado ciertas controversias el artículo anterior, aquí dejo mi agradecimiento a todos aquellos hombres inteligentes, atractivos y lúcidos que siguen mi blog. Ellos también lo merecen. [email_link]

Sigue leyendo

¿Por qué leen tantas mujeres mi bitácora?

Dedicada a todas las lindas, maravillosas y lúcidas lectoras de mi bitácora… Lo que yo digo es… bien de mujeres hermosas e inteligentes comentan en mi bitácora… será que genero un aura decididamente irresistible en mis artículos… que las atrae indefectiblemente… Lo que ellas desconocen es que, en letras invisibles, escrito en una lengua que no pronunciaré aquí, están escritas[…]

Sigue leyendo

Copyright ©  La ciudad creativa