La desconfianza
La desconfianza viene y se te infiltra en la médula para parasitarte; luego se te hace la mente cinematógrafo y recreas películas inverosímiles. No importa: pasado un tiempo, el que el propio tiempo necesite -es un tiempo ajeno a ti-, ese gusano huirá a través de tu boca como un aliento maldito que no te pertenece.
Sigue leyendo
@Alijodos: Exacto, no es vida, ¡más corto y preciso imposible! grin: