Compulsiones inconfesables de un bibliófilo
Sabes que esa semana sale el libro a la venta. Das vueltas sobre la cama, las habitaciones, la ciudad. Redistribuyes tu tiempo. Marcas con un rotulador en el calendario. Entras en la librería con aire despistado. Por dentro te comen las vocecillas de cientos de castratis, medio tono más alto, más bajo, en clave de sol, de fa, el asunto[…]
Sigue leyendo
Borges tenía unas cuantas de esas. Tiraba a matar. Claro, uno tiene la idea de un Borges viejo y ciego,…