La F1 NO es un deporte
A propósito de mi artículo sobre Paul Gasol, donde comento, entre otras cosas, que habría que considerar su candidatura -cuando acabe su carrera- al mejor deportista español, al menos, de estas décadas, dejé a medias algo que siempre quise comentar.
Y es que la F1 no es un deporte.
No, no lo es.
Y ahora argumentaré el porqué.
Este año, sin ir más lejos, una nueva polémica con los difusores que, presuntamente, eran ilegales. Dicen los que entienden que da una ventaja demasiado grande a Brawn GP y Toyota, de hasta medio segundo por vuelta, tal vez un poco más.
¿Entonces, la brillantez en el pilotaje -sigo sin ver deporte en esto de pilotar, es un dominio técnico de una máquina creada por el hombre- no es decisiva?
Vaya. Resulta que necesitamos igualdad de condiciones para que podamos dilucidar quién es el mejor piloto que puede llevar una máquina a más velocidad y sorteando técnica y tácticamente a otras máquinas, conducidas, igualmente, por otros pilotos.
No es lo mismo subir el L’angliru o ganar el Tour de Francia, que coger una moto y ver quién llega antes -teniendo en cuenta que todas sean iguales, ¿o la diferencia de velocidad se puede contrarrestar con un buen piloto?
Hasta cierto punto. Si en cada vuelta una moto saca a otra un segundo, por ejemplo, en diez vueltas le sacaría diez segundos. Sería imposible batirla.
Cuando dicen que Fernando Alonso es uno de los mejores deportistas españoles, pienso en un técnico de laboratorio que domina los complejos aparatos que maneja, o en un gran programador diseñando un arquitectura compleja para una aplicación.
Que veinte, cien o mil millones de personas se sientan a ver la F1 no le da a la misma la cualidad de deporte. El deporte es el atletismo, el baloncesto, el tenis, el ajedrez, el snowboard, el ciclismo, etc. ¿En las Olimpiadas hay F1?
Puede resultar visualmente impactante, y ser un gran negocio. Pero el circo también es impactante y no por eso decimos que los acróbatas son deportistas: aunque dominan una técnica, realizan las acrobacias con su cuerpo y tienen un riesgo para su vida.
Y, para rematar, que le otorgaran a Fernando Alonso el Príncipe de Asturias en 2005 sólo por haber ganado UN campeonato del mundo, por más que en nuestro país suponga un hito en ese ¿espectáculo?, dice bien poco del citado premio. No tengo nada contra el piloto español; sólo quiero comentar mi descontento con ese lema del “todo vale”. No, todo no vale. Y la F1 no es deporte. Es como ver al Discovery surcar la estratosfera; lleva pilotos, es espectacular y, si no hay desgracias humanas, encima uno se emociona.
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