Mirando los apuntes de Dorian Gray

portraitofdoriangrayDe Wilde podemos -y debemos- admirar muchas cosas; entre ellas, la facilidad para los juegos de palabras y para encontrar siempre el modo de lanzar a la cara la hipocresía burguesa contra ella misma y hacerla estallar. Con elegancia y con un estilo que parece imposible de replicar: se puede, pero Wilde consigue que sus reflexiones parezcan lógicas, universales e inmutables, como la montaña permanece inmutable sobre el llano siglo a siglo -y es esa presencia la que nos hace creer que es su justo sitio y no cabría otro-.

En El retrato de Dorian Gray, Wilde escribió un Prefacio que también dibuja sus ideas sobre el tema del arte, la obra de arte en sí misma y el artista, fundamental en el relato. El retrato de Dorian Gray no sólo es, a mi humilde entender, una muestra de lo que sería un ejercicio de estilo (al más puro estilo de Raymond Queneau), sino la demostración de que una narración puede funcionar perfectamente, si hay talento, trascendiendo a su época.

Wilde era cruelmente sincero, y en casi todo, me temo, tenía razón. Me gusta su frase: “toda mala poesía es sincera”, una ironía fantástica.

Para mí, la anécdota más divertida que se cuenta sobre Wilde -contada por él mismo-, y que ejemplifica qué tan consciente era de su talento e inteligencia, es aquella en la que parte a Estados Unidos para una serie de conferencias, y cuando llega a la aduana dice:

-La única cosa que tengo que declarar es mi genio («I have nothing to declare except my genius»).

Daría mi mano izquierda por haber visto el rostro del aduanero; y mi colección de marcadores de libros por haberla dicho yo. 😀

Prefacio.

El artista es el creador de cosas bellas. Revelar el arte y ocultar al artista es la finalidad del arte.

El crítico es el que puede traducir de un modo distinto o con un nuevo procedimiento su impresión ante las cosas bellas.

La más elevada, así como la más baja de las formas de crítica, son una manera de autobiografía. Los que encuentran intenciones feas en cosas bellas están corrompidos sin ser encantadores. Esto es un defecto.

Los que encuentran bellas intenciones en cosas bellas son cultos. A éstos les queda la esperanza.

Existen los elegidos para quienes las cosas bellas significan únicamente belleza.

Un libro no es, en modo alguno, moral o inmoral. Los libros están bien o mal escritos. Esto es todo.

La aversión del siglo XIX por el Realismo es la rabia de Calibán viendo su cara en un espejo.
La aversión del siglo XIX por el Romanticismo es la rabia de Calibán no viendo su propia cara en un espejo.

La vida moral del hombre forma parte del tema para el artista; pero la moralidad del arte consiste en el uso perfecto de un medio imperfecto. Ningún artista desea probar nada. Hasta las cosas ciertas pueden ser probadas.

Ningún artista tiene simpatías éticas. Una simpatía ética en un artista constituye un amaneramiento imperdonable del estilo.

Ningún artista es nunca morboso. El artista puede expresarlo todo.

Pensamiento y lenguaje son para el artista instrumentos de un arte.

Vicio y virtud son para el artista materiales de un arte.

Desde el punto de vista de la forma, el modelo de todas las artes es el del músico. Desde el punto de vista del sentimiento, la profesión del actor.

Todo arte es, a la vez, superficie y símbolo.

Es al espectador, y no a la vida, a quien refleja realmente el arte.

La diversidad de opiniones sobre una obra de arte indica que la obra es nueva, compleja y vital. Cuando los críticos difieren, el artista está de acuerdo consigo mismo.

Podemos perdonar a un hombre el haber hecho una cosa útil en tanto que no la admire. La única disculpa de haber hecho una cosa inútil es admirarla intensamente.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

2 Comentarios

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  • Qué post maravilloso este… Lo leí, lo he releído, y me sigue anonadando. Gracias por escribirlo. “El retrato…” es la única obra de Wilde que me fascinó completa y absolutamente desde la primera palabra hasta la última. Fue lo primero que leí de él, y ha sido un error: no ha habido nada más que haya despertad en mí ni tan solo un “bueno, no está mal”.

    Maravilloso también ese prefacio sobre el arte, solo comparable, en mi opinión, al postfacio que Walter Benjamin hace en su ensayo “Sobre la fotografía”. Otra lista de anotaciones y citas breves que provocaron en mi cabeza infinitas reflexiones.

    Repito, gracias por escribirlo
    Moni, con tomate

    • Me alegro que te gustara, pero el crack es Wilde, porque el 90% del artículo hablo de él. :grin;

      Gracias a ti por leerlo, o mejor, les damos los dos las gracias a Wilde por haber existido. Digo. Y luego nos tomamos un helado. 😀

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