Archivoagosto 2009

1
Desayuno. Dickens.
2
Defensa apasionada de mi identidad
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Para Ariana
4
Desayuno. Kusanagi.
5
La nube tóxica de Google

Desayuno. Dickens.

¡Buenos días! Son las 7:21 de la mañana y el día anuncia bocadillo de tortilla con ketchup en la playa. De papas, como mandan los cánones, envuelto en papel de platina. Y agua fresquita que me compraré por allí. Ya tengo mi leche y leche preparado y con el tiempo he adquirido la habilidad de beber con la izquierda y[…]

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Defensa apasionada de mi identidad

Un cierto menosprecio de la lengua, su reducción a niveles ínfimos y su sustitución por una cultura de la mera imagen, está en el ambiente. Hay, en suma, un cierto desprecio por la literatura. Los políticos ya no hacen citas literarias. Ser un poeta ya no es una categoría social y pública.  La literatura, que ha sido la vía de[…]

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Para Ariana

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Desayuno. Kusanagi.

Hola. No estoy de buen humor. Ayer no dormí una mierda. Me acosté casi a las cuatro y pico de la madrugada. Me levanté a las ocho menos algo: son apenas las ocho y cuatro minutos. De momento no hablas con una persona. Soy un ente. Pero me he preparado café. Si en cualquier momento notas que mi ritmo decrece,[…]

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La nube tóxica de Google

Si el narrador de En busca del tiempo perdido hunde su magdalena en el té y este acto le hace rememorar el pasado, con la nueva “programación en la nube” haremos un simple clic: todo lo acontecido estará ahí. De hecho, ya lo está. Aunque tu información en las redes sociales sea falsa -como tu cumpleaños, tu edad, o tu[…]

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