Una pobreza kafkiana

kafka_el_procesoLas hermanas Hoffe son unas mujeres pobres. La madre de ambas, Esther Hoffe, había sido la custodia de los papeles que Max Brod conservó de Kafka: entre ellos, obras maestras como El proceso, El castillo o América.

Los dos últimos fueron donados a la Universidad de Oxford. Sin embargo, el resto de manuscritos y otros papeles fueron a parar a la ambiciosa Esther, que no es una erudita en la materia y mercadea con ellos. Los recibió porque así lo dispuso Brod en su testamento, pero había una precisión explícita: los papeles debían ser entregados a instituciones o archivos públicos que los conservaran debidamente.

Y Esther Hoffe se hizo rica. En 1974 la pillaron en Tel Aviv cuando intentaba volar a Suiza con manuscritos de Brod y correspondencia de Kafka; subastó cartas por las que obtuvo desde 25.000 euros a 60.000.

Esther, finalmente, da a sus hijas en testamento el resto de papeles y manuscritos que no había vendido todavía. Un tribunal de  Tel Aviv congeló las millonarias cuentas de las Hoffe, donde se conserva el legado para los albaceas que designe la justicia. En el testamento, Brod no autorizó jamás a Esther Hoffe a venderlos, ni mucho menos a darlos en herencia a nadie, puesto que ella no era la propietaria, sino la gestora de los mismos con órdenes explícitas.

Estos papeles secretos aportarían a los investigadores nuevos datos sobre épocas oscuras de Kafka, cartas o esquemas preliminares de novelas o relatos.

Esther, además, hubiera dado a conocer su legado si no hubiera estafado a una editorial suiza que le pagó una suma millonaria por los diarios de Brod. Jamás los entregó.

Las hermanas tienen una relación fluida con el director del Archivo de Marbach, el más importante de Europa central, que compró el manuscrito de El proceso en Sotheby’s, y cuya compra defiende porque fue pública.

Los expertos, además, temen que los papeles hayan sido dañados, por pésimas condiciones de conservación. Se espera, entonces, la resolución de la justicia israelí para saber si las hermanas Hoffe recobran el control de los papeles de Kafka.

Hay gente que tiene una pobreza moral tan acentuada que no nos producen pena: nos dan asco.

Fuente: Este culebrón es puro Kafka.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

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