La psicología es la nueva religión del sufrimiento

Si tenemos algo que lamentar, es la aparición contemporánea de esta vertiente de la “autoayuda” de la psicología, una ciencia poderosa. Ya expliqué en un artículo anterior que la autoayuda me parece una macdonalización de la psicología.

Como todo, la autoayuda tiene un espectro de población, una “presa fácil” para las editoriales, mostrando una guía -¿no decía Bucay en El camino de la autodependencia que no había que buscar “bastones”? Pues su autoayuda lo ES; sus libros deberían denominarse metaautoayuda -donde encontrar una catarsis- porque esto no lo decide un psicólogo: esto lo decide el propio lector, tras hacerse una comparación dirigida entre la línea desarrollada por el autor del manual y él mismo, cosa que el escritor sabe perfectamente.

Es en esta comparación entre el ideal de perfección -el ser inteligente emocional, autosuficiente, sin carencias o frustraciones- y en el del supuesto “enfermo” donde aparece el sufrimiento. Solo hay que revisar las palabras del clásico libro de Dyer: tus zonas erróneas, sufrimiento, culpa, dependencia

Uno de los aspectos más cuestionables del discurso terapéutico está “en los modos en que produce placer”. “Cuanto más se sitúan las causas del sufrimiento en el yo, más se comprende el yo en términos de sus problemas, y más numerosas son las enfermedades ‘reales’ del yo que se producirán”. Si el sufrimiento se ha reducido a un problema que debe ser manejado por expertos de la psiquis, “la perturbadora pregunta en relación con la distribución del sufrimiento (¿por qué los inocentes sufren y los malos prosperan?) ha sido reducida a una banalidad sin precedentes”: sufre el que maneja mal sus emociones. La psicología “cumple así a la perfección con uno de los objetivos de la religión: explicar, racionalizar y, en última instancia, siempre, justificar el sufrimiento”. Bajo la pátina del hedonismo, las sociedades avanzadas viven en la angustia. El alma moderna también se salva en el sufrimiento.

La cultura de la terapia, Elpais.com.

Me inquieta esta afirmación: “La psicología cumple así a la perfección con uno de los objetivos de la religión: explicar, racionalizar y, en última instancia, siempre, justificar el sufrimiento“.

Y, cómo no: se gana mucho dinero.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

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