5 blogueros hablan sobre blogs: Alberto Quian

Continuamos la serie de entrevistas sobre los blogs con nuestro tercer bloguero, Alberto Quian.

Soy Alberto Quian y mi blog es Las partículas elementales de McShuibhne (mi alter ego en la red). Llevo doce años trabajando en el ámbito de la comunicación y soy investigador en medios de comunicación. Empecé en la red a mediados de los 90, en la Universidad. Puedes seguirme en Twitter.


Sección 1. Estado actual de los blogs.

¿Cuál es el estado actual de los blogs?

Los blogs gozan de una excelente salud. El mejor ejemplo lo encontramos en The Huffington Post, considerado hoy como paradigma de éxito de los nuevos medios de información online, que ha construido su modelo de negocio con la agregación de blogs. Un modelo que ahora va a adoptar El País, que se ha aliado con Arianna Huffington. Aunque creo que es un paso peligroso para la supervivencia de El País como periódico.

¿Qué aportan a la sociedad los blogs en plena crisis económica?

 Por un lado, están los blogs de muchos ciudadanos que vierten denuncias personales, pero también su frustración, su enojo, su hastío por la situación crítica en la que estamos. Estos blogs son altavoces emocionales de nuestra sociedad. Por otro lado, están los altavoces de determinados ‘influencers’ de la red, los nuevos líderes de opinión, mediadores entre los emisores y los receptores, entre las estructuras discursivas de dominación de los grupos de poder y los ciudadanos en los que impactan sus mensajes. Estos ‘influencers’ no solo actúan desde sus blogs y redes sociales como gatekeepers, decidiendo qué es relevante y qué no lo es, sino que además actúan como una suerte de nuevos lobbies que pretenden influir en las decisiones de gobiernos, empresas, medios y, por supuesto, de los ciudadanos. Ejemplos de ello son el papel que jugaron con la Ley Sinde o en la retirada de anunciantes del programa de Telecinco “La Noria”. Pero lo cierto es que hasta ahora ni las emociones ni los argumentos manifestados por unos y otros en la blogosfera y en las redes sociales han tenido efecto en las políticas económicas.

¿Crees que el discurso que desprestigia a los blogs frente al periodismo convencional está superado o se confunde la velocidad con el tocino?

Yo soy periodista y bloguero, distingo ambas facetas y defiendo la legitimidad de ambos ejercicios, pero no los confundo. El periodismo, como institución y pilar de la democracia, debe ser protegido por todos. Me parece muy peligroso el proceso de desacreditación y aniquilación del periodismo que estamos padeciendo, por un lado, por parte de los responsables de la empresas informativas, empecinados en narcotizar a los periodistas, en practicar un periodismo partidista y mercantilizado, y en precarizar y desprofesionalizar este sector, y por otro lado, por parte de determinados ‘influencers’ y ciudadanos que se han equivocado de ‘enemigo’ al dirigir sus críticas hacia la profesión en lugar de identificar a los responsables de esta innegable decadencia del periodismo. No puedo tampoco obviar que el mal llamado “periodismo ciudadano” está coadyuvando a la desprofesionalización y a desmantelar el periodismo. Los “periodistas ciudadanos” no son otra cosa que informantes, fuentes, interlocutores que han asumido, en la era de la sociedad red, un papel más activo y participativo. Pero el periodismo exige responsabilidades y retos de enorme envergadura que solo pueden ser contraídos profesionalmente y no como un oficio ocasional o como un hobby. Lo que yo propongo es un regreso a la función social de la que han desertado algunos medios, para iniciar así la reconciliación entre ciudadanía y periodismo. También me parece contraproducente que algunos periodistas desprestigien gratuitamente a los blogs. Porque aunque ahora, más que nunca, es fundamental la habilidad periodística para verificar datos y hechos en un ecosistema que favorece la circulación de rumores, manipulaciones, mentiras, inciertos, no menos cierto es que los blogs nos permiten pulsar las opiniones de muchos ciudadanos e identificar historias interesantes.

¿Los blogs tienen lado oscuro, o consideras que este mundo de los blogs no lo tiene? En caso afirmativo, descríbelo.

Podríamos hablar de un lado, no oscuro, sino oculto, que todos tenemos y que ahora mostramos en nuestros blogs. Este lado oculto son nuestras pasiones, sentimientos, emociones, frustraciones, preocupaciones, algunas opiniones sensibles… Todo aquello que formaba parte de nuestra intimidad o que no pasaba más allá de nuestros círculos más cercanos, hoy lo estamos volcando en espacios públicos de acceso masivo. Un blog es un desnudarse ante el mundo, es algo obsceno. Pero también tiene su lado oscuro y peligroso, como lo tienen las redes sociales, y es ese acuerdo tácito al que parece que hemos llegado y por el cual se puede decir y publicar cualquier cosa sin someterse a las mismas responsabilidades y exigencias sociales y legales a las que nos someten a los periodistas. Las mentiras, los rumores y los hechos y datos no verificados circulan con desvergüenza por blogs y redes sociales. Por poner algunos ejemplos: recuerdo la fotografía de un tiburón buceando por las calles de Puerto Rico tras el impacto del huracán Irene, una fotografía que resultó ser un fake, que se distribuyó primero en Reddit y que luego circuló por blogs, redes sociales y algún medio. Hace pocos días, vi cómo en Facebook y Twitter muchísimos usuarios daban por cierta una presunta noticia que era falsa: China y Rusia se estarían preparando para una III Guerra Mundial con Estados Unidos. Esta desinformación nació en un blog. El post no se sostenía por ningún lado. ¡Un ciudadano español decía conocer boletines secretos entre los gobiernos chino y ruso! Y todo su texto era un ejercicio de especulación, rumorología, teorías de la conspiración y datos históricos erróneos. Y, sin embargo, se dio por verdadero y se viralizó. Más que una sociedad de la información y del conocimiento, somos una sociedad de la credulidad y de la ingenuidad. Y en esto tiene mucho que ver el sello de veracidad que se le ha puesto a internet, como si internet fuese sinónimo de verdad y de realidad. Fíjate en el siguiente ejemplo: una ciudadana estadounidense que se autodefine sin ruborizarse como “bloguera de investigación”, ha sido condenada por difamar reiteradamente en su blog a un abogado, al que acusaba de fraude fiscal, lavado de dinero, robo y soborno. Era un relato falso de una aprendiz de storyteller que logró posicionar en los primeros lugares de los motores de búsqueda. La bloguera ha tenido que someterse a la justicia, pero el daño a la reputación del abogado es irreparable.

Sección 2. El bloguero y su blog.

¿Te sorprende la indentificación y fidelidad de tus seguidores respecto a tus contenidos? ¿Qué sensaciones te produce?

Sí. Es algo que nunca dejará de sorprenderme. Alrededor de mi blog se ha conformado una comunidad de fieles que respaldan y justifican la existencia del blog y refuerzan mi visión del mundo. Esto es fruto de la empatía. Los vínculos de un bloguero y su comunidad de fieles son un acto afectivo. Y las redes sociales han contribuido a consolidar y fortalecer esos actos afectivos. El retweet en Twitter o el clic en “me gusta” y “compartir” en Facebook lo que hacen, en el caso de los usuarios fieles, es viralizar esa empatía, que a veces deriva en cuestión de fe. Hay un fenómeno que vengo observando que es el que yo llamo “retweet autómata o automatizado”, que es el que se produce cuando un usuario retuitea un enlace a un post de uno de sus ‘influencers’ sin haberlo leído. En el caso de los blogueros más influyentes, o con más seguidores en Twitter, es algo bastante habitual: comparten en Twitter un post que te puede llevar unos minutos leerlo, pero algunos de sus fieles y fervientes seguidores, como obnubilados por una cuestión de fe, retuitean, sin leerlo, ese post pocos segundos después de saltar a Twitter. Es un comportamiento irreflexivo, automatizado y compulsivo que merece un estudio científico.

¿Cuál es tu proceso de escritura?

Yo soy una persona muy caótica, nada metódica, pero me entiendo y ordeno en mi caos, en el que me desenvuelvo con soltura, porque soy su creador. Ese caos, de alguna manera, surge también en las tormentas de ideas e imágenes que me aporta la cotidianidad y que me llevan a pensar sobre lo banal y lo trascendente, lo justo y lo injusto, la razón y la emoción, la existencia y la inexistencia, sobre mí en el mundo y el mundo en mí… Soy una persona a la que le cuesta desconectar de la realidad, o dicho de otra forma, me cuesta conciliar el sueño y abstraerme de lo que me rodea e impacta cada día. Y ese caos que se origina dentro de mí se contagia a mi manera de encarar el ejercicio de la escritura en mi blog, desde la elección del tema a tratar, que suele ser fruto de un estímulo generado por alguna idea o imagen y que se transforma en un potente impulso, hasta la traducción de ese impulso en palabras vertidas en el blog. Para mí no hay mejor ambientación que la negrura, el silencio y la soledad de la noche. El acto de escribir, sea lo que sea, una carta, un reportaje, un correo electrónico, un post, un poema, una novela o un tweet, requiere un ejercicio de introspección para que sea franco, coherente y genuino. Lo peor que puede hacer un bloguero es coaccionarse a sí mismo y obligarse a sentarse ante la pantalla del ordenador para enfrentarse a un espacio en blanco que rellenar.

¿Si alguien te dijera “se aprecia que han sido muchas horas de duro trabajo para llegar al blog que tienes ahora”, qué le responderías?

Que no sé si han sido muchas o pocas horas, pero me gratifica. Lo que sí debo reconocer es que construir y nutrir de contenidos el blog ha sido desde el primer día un proceso de aprendizaje continuo sobre el acto de escribir, de informar, de entretener, de compartir, de colaborar, de confrontar, de refutar, de rectificar, de agradecer y de cultivarme, también en lo tecnológico.

Sección 3. Consejos para blogueros.

¿Qué opinas de la sempiterna cuestión de añadir o no publicidad a los blogs?

Cada uno decora su casa como quiere e invita a quien le apetece. Tener o no publicidad en el blog no es una cuestión ética a debatir. Lo importante de un blog es su contenido. Si decides meter publicidad y con ella puedes obtener unos beneficios, ¿por qué no hacerlo?

¿Se puede ganar dinero con un blog en español? ¿Qué opinas de los blogs, libros, etc. que pueblan la red sobre este asunto?

Vivir de un blog es una quimera si tu blog es independiente, es decir, si no es parte de un medio de comunicación o de cualquier otra empresa que te paga por mantenerlo. Un blog independiente puede cubrir tus gastos de hospedaje y poco más, con suerte. Pero el blog puede reportarte otro tipo de beneficios: visibilidad, reputación… Y, por tanto, puede ser una vía indirecta de ingresos.

¿Seguir a blogueros con mucha “visibilidad”, responder a los comentarios, retwittear a menudo e invertir horas en las redes sociales es el oremus de todo buen bloguero?

Yo sigo a quien me aporta algo. Y no tiene ni por qué ser coincidente con mis principios e ideas ni, por supuesto, ser un bloguero famoso. En Twitter sigo a personas que tienen 2.000, 3.000, 4.000 seguidores, y a otros que tienen 100, 200, 300… Yo no necesito un líder que me guíe ni me aconseje, necesito a seres semejantes a mí con los que compartir y confrontar ideas. Pero es cierto que en internet no hay nada nuevo: la gente sigue necesitando un líder, un referente, un adalid que dirija y guíe a las masas y les aconseje, les sirva los temas sobre los que pensar y oriente sus opiniones. En cuanto al feedback con los otros usuarios, te pondré un ejemplo sencillo y explicativo: algo que me molesta mucho es esa situación en la que te encuentras con el vecino que te niega el cordial, educado y protocolario saludo cuando te topas con él. Los blogs y las redes sociales no son más que una extensión de nuestras vidas, de la cotidianidad, en un nuevo ecosistema en el que aplico las mismas reglas y principios que han regido siempre mi vida.

¿Qué consejo consideras fundamental, bajo tu experiencia, que no suele aparecer en los famosos «10 consejos útiles para blogueros»?

Sé tú mismo y no lo que crees que los demás quieren que seas. Y di lo que quieres decir y no lo que los demás quieren escuchar o leer.

Quiero agradecer, por último, a Alberto la generosidad que ha tenido con todos nosotros para sacar un ratito de su tiempo y ofrecernos sus puntos de vista sobre los blogs. Ha sido interesante contrastar el punto de vista de un periodista y bloguero que llevara mucho tiempo en la red. Y si te ha provocado algún debate y quieres dejar cualquier comentario, ¡estamos ansiosos de leerlo!

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

2 Comentarios

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    • ¡Gracias a ti por pasarte a leerlas! Es lo bueno, que cada persona aporta su experiencia en la red y en el tratamiento de la información. Otro fuerte abrazo para ti, un besote y Feliz Navidad. También envié este mensaje en general en mi Twitter, para no olvidarme de nadie, jaja. Pásalo muy bien y si a la una todavía no estás con el puntito es que te faltan copas de cava, jaja. ¡Muacks! 😀

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