El caballo de Troya de Google Books
Por una vez y sin que sirva de precedentes, la justicia actúa a favor de los más ¿desamparados? frente a los grandes poderes económicos. Esto es, de oficio: es como si un policía te previniera antes de comprar acciones de Lehman Brothers.
Google ha suscrito acuerdos con editores y autores estadounidenses para digitalizar sus libros. Y resulta que la justicia de los EE.UU., desde el que Google nos mostraba un plácido lago de pactos, vuelve a poner sus acuerdos en entredicho: existen indicios de prácticas monopolísticas y un respeto mínimo a los derechos de autor.
Produce desazón cuando se lee que determinados gremios, editoriales, asociaciones de escritores, etc. firman acuerdos que son una y otra vez -ya van al menos dos- rechazados por la Justicia. Caben dos opciones, a lo sumo: una, que los firmantes sean unos despreocupados y se conformen con migajas a pesar de perder derechos, o bien que el servicio jurídico de Google, como se dice popularmente, les haya metido un gol.
No es la primera vez que, bajo el pretexto de un bien mayor -libros digitalizados para todos-, el benefactor trate de quedarse con la mayor tajada del reparto de beneficios -o todo el reparto, si cabe-. Que las derechos de autor sean cedidos a una empresa en concreto y que ésta posea la gestión de la misma es un peligro para la libre circulación de la cultura.
También es un peligro no respetar a los creadores. Porque se confunde el derecho a la cultura con el acceso gratuito a la misma sin remuneración para el autor/creador. Que universidades españolas, porque Google les digitalice gratuitamente sus fondos, cedan estos bajo a saber qué garantías no debería dejarnos tranquilos.
Imagen: www.wired.com.
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